Esto es lo mejor que puedes hacer para retrasar el deterioro cognitivo

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Nuestros cerebros maduran con la edad y alcanzamos nuestra máxima capacidad cognitiva hacia los 30 años de edad. Sin embargo, con el paso los años, dicha capacidad empieza a menguar debido a los cambios que sufren las estructuras cerebrales. Según diversos cálculos, una de cada nueve personas presenta síntomas de deterioro cognitivo al llegar a la adultez y empieza a experimentar episodios de confusión y pérdida de la memoria.

A la larga, el deterioro es tal que el individuo ya no puede cuidar de sí mismo y termina por desarrollar la enfermedad de Alzheimer u otras formas de demencia.

Aun así, tenemos la posibilidad de ralentizar el proceso de deterioro cognitivo.

MULTIVITAMÍNICOS

Un estudio efectuado a lo largo de tres años, y orientado a la prevención de la demencia, halló que los suplementos multivitamínicos pueden contribuir a ralentizar el deterioro cognitivo de los adultos mayores.

A lo largo del periodo de estudio, más de 2,200 voluntarios, con una edad promedio de 73 años, recibieron multivitamínicos, extracto de cacao o un placebo.

A fin de evaluar su capacidad cognitiva, los investigadores pidieron a los participantes que respondieran, por lo menos, a una prueba telefónica anual (por ejemplo, repetir un listado de palabras).

Los científicos estadounidenses determinaron que, a lo largo de esos tres años, los multivitamínicos proporcionaron beneficios estadísticamente significativos respecto del placebo, lo cual no sucedió con el grupo tratado con extracto de cacao.

Los voluntarios que recibieron multivitamínicos mostraron mejoras tanto de memoria como cognitivas; y esos beneficios fueron especialmente notables en los individuos que tenían antecedentes de enfermedad cardiovascular.

El 14 de septiembre de 2022, la Asociación de Alzheimer dio a conocer los resultados de la investigación en la revista Alzheimer & Dementia.

EL DETERIORO COGNITIVO Y LA CIENCIA

Con todo, la organización reconoció que es necesario hacer estudios adicionales para confirmar los hallazgos, por lo que sugiere trabajar con una población de voluntarios más variada para esclarecer los mecanismos que subyacen los beneficios de los multivitamínicos.

Asimismo, insistió en la “necesidad urgente” de encontrar la manera de ayudar a los adultos a conversar su función cognitiva, debido a “la enorme carga social del alzhéimer y las demencias relacionadas, trastornos que afectan a más de 46 millones de personas en todo el mundo”.

La Dra. María C. Carrillo, directora científica de la Asociación de Alzheimer, emitió un comunicado de prensa en el cual advirtió que, si bien los resultados de la investigación eran muy alentadores, la organización no lucrativa no podía recomendar el uso generalizado de multivitamínicos para prevenir el deterioro cognitivo.

“Anticipamos un futuro en el que —como sucede con la enfermedad cardiaca y el cáncer— dispondremos de múltiples tratamientos y estrategias para reducir el riesgo del envejecimiento cognitivo y la demencia, los cuales podrán combinarse en un esquema terapéutico poderoso… con lineamientos de salud cerebral que aborden factores inherentes al estilo de vida, como dieta y actividad física”, escribió Carrillo.

¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

La enfermedad de Alzheimer es un padecimiento progresivo que inicia con una ligera pérdida de la memoria, la cual empeora con el paso del tiempo hasta que, a la larga, los pacientes pierden la capacidad para seguir una conversación o responder a su entorno.

El alzhéimer es la forma más común de demencia, término genérico que hace referencia a la pérdida de memoria y al deterioro cognitivo que interfieren con la vida cotidiana. Esta enfermedad representa entre 60 y 80 por ciento de todos los casos de demencia.

A la fecha, el alzhéimer afecta a unos 50 millones de personas de todo el mundo. Y cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos.

No existe un tratamiento que haya demostrado su capacidad para prevenir o retrasar la demencia que ocasiona el alzhéimer. Pese a ello, los investigadores han identificado algunas estrategias que podrían resultar útiles.

“Cada vez hay más evidencias de que podemos reducir el riesgo del deterioro cognitivo si solo adoptamos estilos de vida saludables para el cerebro”, dijo Carrillo, en un comentario para Newsweek. “Esas medidas incluyen: actividad física regular, educación formal, no fumar, consumir una dieta saludable para el cerebro, controlar los factores de riesgo para enfermedad cardiaca y dormir de manera regular. Y debemos empezar cuando antes. Nunca es tarde para adoptar hábitos saludables”.

ACTIVIDAD FÍSICA

De momento, los científicos no disponen de evidencias que permitan recomendar el ejercicio como una estrategia para prevenir la enfermedad de Alzheimer o el deterioro cognitivo leve. Sin embargo, algunos estudios sugieren que las personas que se ejercitan tienen un menor riesgo de deterioro cognitivo que quienes llevan una vida sedentaria.

Por otra parte, el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento —dependencia del gobierno estadounidense— afirma que hay cierta asociación entre el ejercicio y la ralentización de los signos de presentación del alzhéimer y el deterioro cognitivo.

En todo caso, los investigadores no han determinado el tipo de actividad física más beneficiosa. Un estudio comparó el ejercicio de alto impacto (correr en caminadora) contra el de bajo impacto (ejercicios de elasticidad), y halló que los participantes del grupo de alto impacto mejoraron sus capacidades de planificación y organización, aun cuando no manifestaron mejoría alguna en la memoria a corto plazo.

De cualquier manera, los expertos persisten en recomendar el ejercicio debido a sus muchos otros beneficios para la salud.

CONTROL DE LA PRESIÓN ARTERIAL

Varios estudios han demostrado una correlación entre la demencia y la presión arterial elevada (hipertensión), pues es común que las personas que presentan signos asociados con el alzhéimer desarrollen también lesiones en los vasos sanguíneos del cerebro. Por lo pronto, continúan los ensayos clínicos que buscan confirmar este nexo.

Ahora bien, es posible controlar la presión arterial modificando el estilo de vida. Por ejemplo, consumiendo una dieta bien balanceada y con bajo contenido de sal, limitando la ingesta de alcohol y manteniendo una actividad física regular.

Aun cuando no se ha precisado que el control de la hipertensión baste para reducir el riesgo de demencia, la terapia antihipertensiva ofrece muchos otros beneficios para la salud.

ENTRENAMIENTO COGNITIVO

No hay pruebas de que podamos entrenar el cerebro para prevenir la enfermedad de Alzheimer. No obstante, algunos estudios han demostrado que la repetición de ciertas tareas mentales resulta en mejoras perdurables de algunas destrezas específicas.

En 1996, un ensayo clínico denominado ACTIVE reclutó voluntarios de 65 años o más para participar en diez sesiones de entrenamiento de memoria, raciocinio o velocidad de procesamiento durante un periodo de cinco a seis semanas.

Once meses después de terminar esa etapa del estudio, los participantes recibieron sesiones de refuerzo adicionales, las cuales se repitieron tres años más tarde.

Los resultados demostraron que los voluntarios mejoraron sus destrezas mentales en las áreas específicas en que recibieron entrenamiento, incluso años después de concluido el ensayo ACTIVE.

Entre tanto, otros estudios a largo plazo apuntan a que las actividades cognitivas informales —como lectura o juegos de mesa— pueden reducir el riesgo del deterioro cognitivo asociado con el alzhéimer.

DIETA

Aun cuando una dieta saludable y balanceada confiere muchos beneficios a la salud en general, la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos hizo una revisión de estudios sobre este tema y no halló evidencias suficientes para recomendar una dieta en particular que ayude a prevenir el deterioro cognitivo.

De cualquier manera, algunos especialistas han relacionado dietas específicas con beneficios cognitivos. Por ejemplo, varios grupos de investigadores están estudiando la llamada “dieta MIND”, un híbrido que combina la dieta mediterránea con otra dieta que ayuda a controlar la hipertensión.

Los fundamentos de la dieta mediterránea son las frutas, las verduras, los granos enteros, las leguminosas, el pescado y las grasas insaturadas. Y muy pequeñas cantidades de carne roja, huevo y azúcar. N

(Publicado en cooperación con Newsweek. Published in cooperation with Newsweek).

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