¿Pueden seguir trabajando empleados de geriátricos que se niegan a ponerse la vacuna del coronavirus? ¿Pueden seguir ocupando plazas públicas los ancianos no vacunados?

Carme Chaparro
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Es el auxiliar de geriatría que baña a tu padre todos los días. Con un cariño inmenso lo desnuda, lo lleva a la ducha y lo asea. Después de secarlo, lo viste y vuelve a ponerlo en la cama.

Es la auxiliar de geriatría que peina a tu madre, la que le da la sopa cuando las manos le tiemblan para que pueda llevársela a los labios, y la que la coge de la mano para ayudarla a caminar por los pasillos.

Es el fisioterapeuta geriátrico que una vez a la semana trata a tu abuela, para que no pierda la poca movilidad que aún conserva y que le permite, más o menos, valerse por sí misma.

Y ninguno de ellos se quiere vacunar.

Cada cual por una razón distinta. Miedo. Negación. Conspiración. Pero todos han rechazado ser vacunados.

Y todos, de esa manera, están poniendo en riesgo la vida de esos ancianos y ancianas a los que cuidan cada día. Los desnudan, los asean, les da masajes, les peinan, les administran la medicación, les ayudan a caminar o desplazarse. Están en permanente contacto íntimo con los mayores. Se han arriesgado cada día de pandemia, incluso en lo más duro del confinamiento, para seguir cuidándolos.

Pero ahora algunos de ellos no se quieren vacunar.

¿Qué tienen que hacer las autoridades?

(Photo by Antonio Masiello/Getty Images)
(Photo by Antonio Masiello/Getty Images)

En Murcia, varias residencias de mayores han pedido a la Consejería de Política Social que les diga qué hacer con estos trabajadores, pero también con los ancianos que se niegan a que se les administre la vacuna. Cuenta Carmelo Gómez, representante de Arsalu, que en el caso de los abuelos y abuelas son los familiares los que se están negando a dar el consentimiento para que puedan recibir la vacuna. En Onda Regional, Gómez ha recordado que la mayoría de las plazas que se ofertan en la región son concertadas, y, como tal, sufragadas en parte con dinero público.

¿Pueden seguir ocupando una plaza semi-pública ancianos no vacunados? ¿Deberían dejar su plaza a algunas de las personas de la larga lista de espera?

¿Pueden seguir trabajando en geriátricos personas que se niegan a recibir la vacuna? Gómez asegura que desde Arsalu -entidad que gestiona un buen número de residencias en Murcia- les está resultando imposible convencer a todos los empleados para que se vacunen, y que si el gobierno regional no toma medidas, la situación puede derivar en un problema serio.

En Murcia, por cierto, han alcanzado récord de contagios, y el comité de Seguimiento de la Covid-19 ha decidido este jueves confinar perimetralmente a varios municipios, entre ellos, la capital.