Lo que hay que saber sobre la COVID-19 asintomática: ¿A cuánto asciende la propagación?

Monica Gandhi, Professor of Medicine, Division of HIV, Infectious Diseases and Global Medicine, University of California, San Francisco

La detección de los síntomas de la COVID-19 y la auto-cuarentena contribuyen a evitar que las personas enfermas propaguen el coronavirus. Sin embargo, cada vez existen más evidencias que sugieren que las personas sin síntomas también propagan el virus. Monica Gandhi, médica e investigadora de enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco, explica lo que se sabe sobre la propagación asintomática y por qué cree que puede ser uno de los principales responsables de la expansión de la pandemia.

¿Qué significa ser asintomático?

El SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, puede producir una amplia variedad de manifestaciones clínicas.

Algunas de las personas infectadas nunca desarrollan síntomas. Estos pacientes se consideran casos asintomáticos verdaderos.

Cuando las personas se contagian con coronavirus, tardan una media de entre cinco días y hasta dos semanas en desarrollar síntomas que pueden variar desde muy leves hasta extremadamente peligrosos. El tiempo entre la infección inicial y los primeros síntomas se conoce como fase pre-sintomática.

La detección de los síntomas ayuda a diagnosticar algunos casos de COVID-19, pero ¿qué pasa con las personas infectadas pero que no muestran ningún síntoma?  Foto AP/John Raoux

Como médico de enfermedades infecciosas, cuando escucho hablar sobre la propagación asintomática del SARS-CoV-2, pienso en una persona que no tiene síntomas en el momento en que le transmite el virus a alguien más. No importa si se trata de un caso asintomático verdadero o pre-sintomático, el riesgo para la salud pública es el mismo.

¿Cuántas personas asintomáticas hay?

Las estimaciones de la proporción de casos asintomáticos verdaderos, es decir, aquellos que están infectados y nunca desarrollan síntomas, oscilan entre el 18 % y más del 80 %. El motivo de esa enorme variación aún no está claro, pero algunos estudios son mejores que otros.

La forma más precisa de determinar la tasa de casos asintomáticos radica en analizar a las personas independientemente de si tienen síntomas o no, un enfoque conocido como tests masivos, y rastrearlas a lo largo del tiempo para comprobar si desarrollan síntomas más adelante. Una campaña reciente de tests masivos en San Francisco encontró que el 53 % de los pacientes infectados eran asintomáticos cuando se les realizó la prueba por primera vez y el 42 % permaneció asintomático durante las dos semanas siguientes.

Otro artículo reciente comparó la evidencia de 16 estudios y estimó que la tasa general de infección asintomática oscila entre el 40 y el 45 %. Esas cifras están en sintonía con el hallazgo de San Francisco, pero los estudios muestreados fueron de diversa calidad y tamaño y es probable que hayan incluido casos pre-sintomáticos.

Aunque ninguno de estos estudios es perfecto, existe una amplia evidencia que respalda una tasa asintomática verdadera de alrededor del 40 %, así como una fracción añadida de pacientes que son pre-sintomáticos

Muchas ciudades les piden a las personas con síntomas de COVID-19 que se mantengan aislados, pero es poco probable que las personas infectadas y que no tienen síntomas se den cuenta de que han contraído el virus. Education Images/Universal Images Group vía Getty Images

¿Cómo pueden las personas asintomáticas propagar el coronavirus?

En comparación con la mayoría de las infecciones virales, el SARS-CoV-2 produce un nivel inusualmente elevado de partículas virales en el tracto respiratorio superior, específicamente en la nariz y la boca. Cuando esas partículas virales se liberan al medio ambiente, ocurre lo que se denomina desprendimiento viral.

Los investigadores han descubierto que las personas pre-sintomáticas eliminan el virus a una velocidad extremadamente alta, similar a la gripe estacional. Sin embargo, las personas con gripe normalmente no eliminan el virus hasta que desarrollan los síntomas.

La localización de la liberación también es importante. El SARS-CoV, el virus que causó la epidemia de SARS en 2003, no suele liberarse desde la nariz y la boca. Se replica en lo profundo de los pulmones. Dado que el SARS-CoV-2 está presente en grandes cantidades en la nariz y la boca de una persona, es mucho más fácil que el virus escape al medio ambiente.

Cuando las personas tosen o hablan, liberan gotas de saliva y mucosidad al aire. Dado que el SARS-CoV-2 se acumula tanto en la nariz como en la boca, es probable que estas gotitas transmitan el virus a las personas sin síntomas.

¿A cuánto asciende la propagación asintomática?

Los expertos en salud pública no saben exactamente cuánta propagación se debe a los pacientes asintomáticos o pre-sintomáticos. Sin embargo, existen algunas pistas reveladoras de que se trata de un impulsor importante de esta pandemia.

Un modelo estimado inicial sugirió que el 80 % de las infecciones podrían atribuirse a la propagación de casos sin registrar. Posiblemente, los pacientes sin registrar eran asintomáticos o solo tenían síntomas extremadamente leves. Aunque, resulta interesante que los investigadores hicieron muchas suposiciones en ese modelo, por lo que es difícil juzgar la precisión de esa predicción.

Un estudio que analizó los brotes en Ningbo, China, encontró que las personas sin síntomas transmiten el virus con la misma facilidad que las personas con síntomas. Si la mitad de todas las personas infectadas no presentan síntomas en algún momento, y esas personas pueden transmitir el SARS-CoV-2 tan fácilmente como los pacientes sintomáticos, se puede asumir que un gran porcentaje de propagación proviene de personas asintomáticas.

Incluso sin conocer las cifras exactas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades creen que la transmisión a través de las personas asintomáticas es un factor importante que contribuye a la rápida propagación del SARS-CoV-2 en todo el mundo.

Las medidas preventivas, sobre todo el uso generalizado de mascarillas, es la mejor forma de limitar la propagación asintomática. David McNew / Stringer / Getty Images News vía Getty Images

¿Qué podemos hacer para limitar la propagación asintomática?

Ante el riesgo de que personas sin síntomas transmitan el virus se debe recurrir a las medidas preventivas.

Las medidas de distanciamiento social y el aislamiento funcionan, pero tienen grandes repercusiones sociales y económicas. Era necesario cuando los epidemiólogos no sabían cómo se propagaba el virus, pero ahora sabemos que se desprende en grandes cantidades del tracto respiratorio superior.

Esto significa que el uso generalizado de mascarillas es la mejor manera de limitar la transmisión, y la evidencia lo respalda.

El 3 de abril, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomendaron que todas las personas usasen mascarillas cuando estuviesen fuera de casa y cerca de otros. Finalmente, la Organización Mundial de la Salud hizo lo mismo y recomendó generalizar el uso de mascarilla el 5 de junio.

En este punto, nadie sabe exactamente cuántos casos de COVID-19 se deben a la propagación asintomática. Sin embargo, yo y muchos otros investigadores de enfermedades infecciosas estamos convencidos de que está desempeñando un rol importante en esta pandemia. Usar mascarilla y practicar el distanciamiento social puede prevenir la propagación asintomática y ayudar a reducir los daños que está causando este virus peligroso hasta que tengamos una vacuna.

Este artículo fue publicado originalmente en Yahoo por The Conversation.