¿Pudiera llegar todavía una gran estrella al Heat? Un análisis real de las opciones del equipo

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Daniel A. Varela/dvarela@miamiherald.com

Primera entrega de una serie de dos partes.

El anhelo es una emoción generalmente improductiva. Ya sea por dinero, por una conexión emocional más fuerte o por tiempos más simples de la infancia, poco se logra con ese deseo vehemente.

Y esa es la misma emoción contra la que los impacientes fanáticos del Heat deben luchar esta campaña.

El equipo de Miami es el único que asistió a los playoffs de la Conferencia Este que no ha agregado un jugador habilidoso para la rotación en esta temporada baja. Eso ha dejado a muchos fanáticos del club anhelando que Pat Riley consiga a la próxima estrella descontenta y lance un arpón para atrapar una ballena, una frase que Riley probablemente se arrepienta de haber usado.

Hay una clara realidad: no hay una nueva gran estrella cruzando las puertas de FTX Arena y puede pasar un tiempo antes de que eso cambie.

Lo que parecía más realista como una posible opción de intercambio previo a la fecha límite, el astro Damian Lillard, de Portland, arrojó un balde de agua fría sobre esa idea esta semana.

Lillard, invitado en “The Dave Pasche Podcast’’, reiteró su felicidad por permanecer en Portland, incluso con los Trail Blazers inmersos en una semireconstrucción en la que intentan seguir siendo competitivos.

“Sí, pienso ser un Blazer de por vida”, aseguró Lillard.

“He visto gente diciendo: ‘¡Hombre, tienes que salir de allí! Tienes que hacer esto, tienes que hacer eso’. Pero soy el tipo de persona que nunca voy a marchar al ritmo del tambor de nadie más’’, comentó Lillard.

“Siempre haré lo que sienta que mejor para mí y eso es lo que realmente siento en mi corazón. He dicho esto en muchas ocasiones y muchos piensan: ‘¡Él está siendo leal!’ y ‘Lealtad esto, lealtad aquello’ y yo digo que soy naturalmente una persona leal, pero tengo un nivel de lealtad hacia la organización, pero esta lealtad de la que están hablando es, en última instancia, a lo que soy como persona. Estoy siendo leal a quien soy y estoy bien porque soy alguien que creo en lo que creo”.

Quizás Lillard cambie de opinión antes de la fecha límite de canjes del 9 de febrero.

Pero no suena como tal.

“Creo que puedo lograrlo”, señaló Lillard sobre la posibilidad de ganar un título.

“Ahora, todos los demás podrían decir: ‘No hay forma de que los Trail Blazers ganen. Necesitan hacer esto, necesitan hacer aquello’. Pero no es así como me siento acerca de la situación’’.

“Siento que tendremos la oportunidad de ganar, que ese momento va a llegar y que esa oportunidad va a llegar.”

Entonces, ¿qué pasa con el escolta de los Wizards de Washington, Bradley Beal, otro objetivo del Heat en los últimos años?

Tampoco cuente con eso, a pesar de que Beal me dijo hace tres años que el Heat lo atraería si alguna vez dejaba Washington.

“Ganar un campeonato aquí significaría mucho para mí”, explicó Beal en julio después de firmar un contrato de cinco años y $251 millones. “Eso significaría más que irme y jugar con otras cuatro estrellas. Creo firmemente en mi corazón que puedo ganar aquí”.

Beal solicitó y recibió la única cláusula de no intercambio de la NBA, pero tiene la capacidad de renunciar a ella a cualquier equipo que le atraiga.

Pero este es el punto: los primeros tres meses de esta temporada de Heat no pueden ser solo de anhelo, de esperanza y espera por el próxima gran paso. Tampoco es una estrategia realista para mejorar, incluso con todo lo atractivo que Miami puede ofrecer.

¿Necesita el Heat otra estrella que lo impulse sobre Boston y Milwaukee? Probablemente.

Pero podrías estar esperando un rato.

Los fanáticos del Heat vivieron su esplendor después de que tres estrellas eligieron Miami y encontraron un camino aquí: LeBron James, Chris Bosh y Jimmy Butler.

Desde entonces, ningun astro de los que se hablaron en los rumores de canje (Kevin Durant o Donovan Mitchell el más reciente) trató de forzar su rumbo a Miami.

Brooklyn no cambiará a Durant, punto, y Mitchell no solicitó una reubicación a los Knicks o al Heat.

Reiteró esta semana lo feliz de estar ahora en Cleveland.

En algún momento, probablemente antes de la fecha límite de cambios de febrero, el equipo de Miami podría necesitar agregar una pieza útil a la rotación en lugar de aferrarse a todo su inventario de primera ronda del Draft de la NBA.

Pero ahora no es el momento de hacerlo, no para Jae Crowder, Myles Turner o Bojan Bogdanovic.

Pero en algún momento, si llegamos a enero y el Heat escolta a los Celtics y los Bucks en la tabla, y a otro cualquier equipo, será el momento de abandonar temporalmente la estrategia de acumular selecciones de primera ronda para ofrecerlas en un eventual canje por una estrella, si existe la oportunidad de intercambiar alguno de esos picks por una buena pieza para la rotación.

Así que anhela si lo deseas.

Pero la espera de una estrella parece más una ilusión que una estrategia plausible en este momento.

Si vas a anhelar, anhela que Kyle Lowry y Victor Oladipo regresen a su forma de Juego de Estrellas de 2019.

Eso parece más realista, en este momento, que esperar que una estrella intente obligar a su equipo a cambiarlo a Miami.

Próximamente el viernes la segunda parte: un examen de los incentivos del Heat para mantenerse competitivo. Los riesgos y recompensas.