Publicarán "Las inseparables", la novela de Simone de Beauvoir que a Sartre no le gustó

Alexandra Alter

En La fuerza de las cosas, su libro de memorias de 1963, Simone de Beauvoir hace una fugaz y misteriosa referencia a una obra de ficción que había abandonado a medio escribir y que giraba en torno a la historia de su mejor amiga, Zaza, que murió muy joven a causa de una encefalitis viral.

De Beauvoir empezó a escribir esa novela en 1954, cinco años después de publicar su crucial tratado feminista, El segundo sexo. Trabajó en la historia varios meses, y después se la mostró a Jean-Paul Sartre, su compañero de vida. A Sartre no le gustó. En sus memorias, Beauvoir recuerda haber estado de acuerdo con la desalentadora opinión de Sartre: la historia, de la escritora, "no parece surgir de ninguna necesidad interna y no logra mantener el interés del lector."

En las décadas que pasaron desde entonces, los académicos nunca dejaron de preguntarse qué había sido de aquel manuscrito, cuyo destino siguió siendo un misterio aun después de la publicación de textos póstumos de Beauvoir, como los volúmenes dedicados a sus diarios de la época de la guerra o a sus cartas de amor, tanto a Sartre como a Nelson Algren y Jacques-Laurent Bost.

Ahora esa novela, Las inseparables, finalmente será publicada, ya que la hija adoptiva de Beauvoir, Sylvie Le Bon de Beauvoir, decidió empezar a difundir los textos de ficción del archivo que heredó de su madre.

La novela de 176 páginas, cuyo lanzamiento en Francia está previsto para la segunda mitad del año, echa luz sobre una etapa formativa de la primera juventud de Beauvoir, y sobre una relación crucial que dio forma a su visión de las desigualdades de género y el sexismo.

Beauvoir la consideró insignificante porque no era una novela políticaToril Moi, profesora de literatura de la Universidad de Duke

Las inseparables también podría ofrecer una nueva mirada sobre el desarrollo de Beauvoir como escritora y redefinir la comprensión que tienen de su legado literario tanto los estudiosos como los lectores. Si bien durante su vida Simone de Beauvoir publicó varias obras de ficción -novelas como La invitada y Los mandarines, que le valió el Premio Goncourt en 1954-, la escritora es más conocida actualmente por sus textos políticos y filosóficos.

Pero los estudiosos esperan con avidez y ansiedad la publicación de Las inseparables con la esperanza de resolver la larga incógnita sobre los méritos o desméritos literarios de la novela.

"¿Hizo bien Beauvoir en dejarla de lado? ¿Por qué estuvo tan fácilmente de acuerdo con Sartre? No creo que sea un tema de prosa", dice Toril Moi, profesora de literatura de la Universidad Duke y autora de Simone de Beauvoir: The Making of an Intellectual Woman, quien hace poco tuvo acceso a la versión en francés de la novela. "Beauvoir la consideró insignificante porque no era una novela política".

Entrevistada telefónicamente desde su casa en París, la hija adoptiva de Beauvoir, Sylvie Le Bon de Beauvoir, dice que siempre supo que tarde o temprano la novela sería publicada, desde el momento en que leyó por primera vez el manuscrito, allá por 1986, poco después de la muerte de Beauvoir. "Pero siempre había otras prioridades, y es por eso que recién ahora estamos llegando a las novelas y los relatos cortos", cuenta la hija adoptiva de la autora. Simone de Beauvoir eligió a Sylvie Le Bon, que había sido su gran confidente durante 26 años, como ejecutora de su legado literario, y en 1980 a adoptó legalmente con el propósito explícito de que heredase los derechos de su obra. Le Bon de Beauvoir tiene planeado seguir publicando los textos de ficción hasta ahora inéditos de su madre.

Le Bon de Beauvoir está convencida de que Las inseparables es una obra terminada. "Cuando la escribió, en 1954, ya había afilado sus dotes de escritora", dice. Además del manuscrito original, también existe una copia mecanografiada, y Beauvoir no volvió a tocar el texto desde 1954. "Destruyó varios textos suyos que no le gustaban", dice Le Bon de Beauvoir. "Por algo éste no lo destruyó. Y siempre me dijo que con sus papeles yo hiciera lo que me mejor me pareciese."

Simone de Beauvoir en noviembre de 1972, en París

Le Bon de Beauvoir conservó el manuscrito en su casa, junto a gran parte de los archivos de su madre adoptiva, aunque algunos de sus papeles fueron donados a la Biblioteca Nacional, en París. Antes de preparar el texto para su publicación, le dio acceso a la novela a una sola académica, Éliane Lecarme-Tabone, experta en la obra de Simone de Beauvoir.

"Fue un descubrimiento asombroso", dice Lecarme-Tabone. "Sabemos que Simone de Beauvoir muchas veces era demasiado dura consigo misma. Es una novela que merece ser aprovechada."

Pero Beauvoir nunca le puso título, así que su hija y albacea tuvo que escudriñar el texto en busca de inspiración. La palabra "inseparable" aparece numerosas veces calificando la relación entre las dos protagonistas, cuyos modelos fueron la propia Simone y su amiga Élisabeth Lacoin, conocida como Zaza.

Ambas nacidas en el seno de familias católicas burguesas, Simone y Élizabeth se conocieron de niñas, cuando tenían apenas 9 años, y compartieron sueños de independencia y de educación superior en tiempos en que se desalentaba a las mujeres que buscaban esas cosas. Zaza era la más rebelde de las dos y solía fogonear a su amiga, escribió Beauvoir en sus Memorias de una joven formal: "Era solo al compararme con Zaza que lamentaba amargamente mi propia banalidad."

La historia de Zaza que aparece en Memorias de una joven formal, publicado en 1958, tiene ecos de la versión ficcionalizada de Las inseparables, y en ambos libros hasta se descubre repetida una frase idéntica. En los dos Beauvoir cuenta las presiones familiares que sufrió Zaza hasta abandonar sus estudios, y relata su malograda relación con el filósofo Maurice Merleau-Ponty, que en la novela se llama Jean.

Zaza murió a los 21 años y Simone quedó devastada. La autora vivió como una cruel ironía que Zaza, que la había alentado a luchar contra las expectativas convencionales y las restricciones que sufrían las mujeres, hubiese sido aplastada por esas mismas fuerzas, y que no hubiese vivido lo suficiente para superar esas limitaciones y realizarse como mujer independiente. "Habíamos peleado juntas contra el repulsivo destino que nos habían marcado y durante mucho tiempo sentí que yo había tenido que pagar por mi libertad con la muerte de ella", escribió Beauvoir en Memorias de una joven formal.

La escritora hizo varios intentos de capturar el recuerdo de su mejor amiga en su literatura. Incluso antes de Las inseparables, Zaza ya aparecía como personaje en cuatro novelas anteriores, nunca terminadas y publicadas, escritas en la década de 1930, y que Le Bon de Beauvoir espera publicar en el futuro como parte de una antología.

Laurence Tâcu, editora de Les Éditions de l'Herne, que publicará Las inseparables en francés, dice que la novela echa nueva luz sobre al personalidad de Zaza y su rol en la despertar feminista de Simone de Beauvoir. "Es un texto muy potente sobre cómo se impedía que las jóvenes vivieran libremente, porque estaban destinadas a ser esposas y madres", dice la editora.

Los derechos de Las inseparables ya se han vendido para 17 países.

The New York Times

(Traducción de Jaime Arrambide)