PSOE y Vox se aprovechan del mal momento que atraviesa el PP

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, consulta el móvil del portavoz popular en el Senado, Javier Maroto. (Photo By Alejandro Martinez Velez/Europa Press via Getty Images)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, consulta el móvil del portavoz popular en el Senado, Javier Maroto. (Photo By Alejandro Martinez Velez/Europa Press via Getty Images)

Que el PP no está atravesando su mejor momento es un hecho irrefutable. Y no porque lo diga el CIS, sino porque no es nada habitual ver a un Partido Popular en la oposición tan poco combativo con el Gobierno.

Estando Mariano Rajoy en la oposición, o incluso Pablo Casado, los populares no hubieran desaprovechado la ocasión de mandar a la lona a un presidente del Gobierno de turno si hubiera dado a luz una reforma judicial que hubiera permitido la rebaja de condenas, incluida alguna salida de prisión, de agresores sexuales condenados en firme por sus delitos.

Por no hablar de la posible reforma del delito de malversación que está pasando de puntillas en el actual escenario político.

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Pero en este caso nos encontramos con un Alberto Núñez Feijóo timorato que no ha actuado con determinación ni ha puesto en marcha toda la maquinaria del PP para:

A) Pedir la dimisión de Pedro Sánchez en la semana en la que debe sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado enfatizando que su exministro de Justicia Juan Carlos Campos fue uno de los autores de la polémica redacción de la ley del 'solo sí es sí'

B) Exigir desde primera hora del día hasta última hora de la noche la defenestración de Irene Montero por cargar desde el Ministerio de Igualdad contra los jueces españoles

C) Poner en serios aprietos a Yolanda Díaz para tener que desmarcarse, o apechugar, con la línea defendida por Podemos.

D) Atacar a Pablo Iglesias colocándolo en el centro del debate político para movilizar a su electorado.

Puede que lo haga en los próximos días, pero Sánchez ya tiene atados los apoyos para sacar adelante los Presupuestos y garantizarse el último año de legislatura. Tiempo suficiente para empezar a recoger los frutos de los fondos europeos.

El problema para el PP es doble. Porque no solo está permitiendo al PSOE recuperar parte de la ventaja que Feijóo le había sacado desde su llegada. Sino que ahora son los populares los que están perdiendo el terreno por el flanco derecho. Según recoge 'El Confidencial' en una encuesta de IMOP-Insights conocida hoy, "Santiago Abascal está rentabilizando mejor las polémicas sobre la sedición, malversación o la ley del 'solo es sí' que Alberto Núñez Feijóo con un perfil más pragmático.

Y esto es un problema gordo para el PP porque, no solo seguiría necesitando del apoyo de Vox para intentar formar un hipotético Gobierno, sino que tendría que cederle más posiciones que nunca a la ultraderecha para que ésta asumiese sus postulados. Y no hablamos solo de un ministerio o dos. Sino que Abascal tendría el peso suficiente como para exigir una vicepresidencia del Gobierno. Algo que el PP de Castilla y León ya está demostrando con la práctica que es más doloroso que una china en un zapato.

El drama de Feijóo es un poco mayor, si cabe, dado que es un novato en estas lides dado que durante su dilatada gestión política en Galicia jamás ha tenido que tratar con la extrema derecha. Ni en un Ayuntamiento ni en el Parlamento gallego. Por lo que no le tiene cogida la medida a Abascal a campo abierto.

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