‘Una prueba del día anterior no es suficiente’: ventajas y riesgos de pruebas covid caseras

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La propagación de la variante ómicron, que está corriendo por la población a una asombrosa velocidad, ha renovado el enfoque sobre el valor y la confiabilidad de las pruebas de flujo lateral caseras (LFT).

Estos dispositivos de prueba rápida se consideraron inicialmente con cautela por algunos científicos, a quienes les preocupaba que las LFT simplemente no fueran lo suficientemente efectivas para detectar las infecciones.

Pero a medida que se acumulaba más información durante el año pasado, el consenso en torno a estos dispositivos ha cambiado y se ha vuelto mucho más positivo.

Una investigación del University College London, publicada en octubre, sugiere que es probable que las LFT sean más del 80 por ciento efectivas en la detección del covid-19, y hasta 90 por ciento efectivas en aquellos que son más infecciosos.

Sin embargo, la aparición de la ómicron ha cambiado la conversación. Su rápida aceleración a lo largo del Reino Unido, donde se espera que haya más de un millón de casos la próxima semana, ha colocado los métodos de prueba clave del país, las caseras (LFT) y las de laboratorio (PCR), bajo una enorme tensión.

“Es casi seguro que la capacidad de prueba no podrá mantenerse al día con la ómicron”, advirtió el doctor Jeffrey Barrett, director de la Iniciativa Genómica de Covid-19 del Instituto Wellcome Sanger. “Incluso haciendo los mejores esfuerzos, podemos ajustar la proporción de los suministros linearmente, pero la demanda crecerá exponencialmente”.

Los expertos han pedido al gobierno británico que deje de depender temporalmente de las pruebas PCR, que normalmente necesitan 24 horas o más para dar un resultado pero se consideran más confiables, en favor de las de flujo lateral. Estas pueden realizarse desde la comodidad del propio hogar y arrojan un resultado en cuestión de minutos.

“Las LFT serán lo suficientemente buenas, especialmente para las personas que presentan síntomas”, aseguró Alan McNally, profesor de genómica evolutiva microbiana en la Universidad de Birmingham.

La profesora Irene Petersen, una epidemióloga que dirigió la investigación de la UCL sobre los dispositivos de flujo lateral, explicó que las personas que dan positivo con estas pruebas no deberían preocuparse por confirmar su resultado con una PCR, dada la alta presión que hay actualmente en los laboratorios británicos.

“Esto realmente plantea la pregunta sobre si es un buen uso de los recursos el sacar a personas con capacidad de infectar fuera de sus hogares para confirmar una LFT positiva con una PCR”, sostuvo.

Esto realmente plantea la pregunta sobre si es un buen uso de los recursos el sacar a personas con capacidad de infectar fuera de sus hogares para confirmar una LFT positiva con una PCR

Profesora Irene Petersen

Sin embargo, hacerse de las LFT es otro tema. Tras un aumento de la demanda, sumado a aparentes complicaciones logísticas de parte de los proveedores de entrega, el público ha tenido problemas para ordenar las pruebas a través de la web del gobierno, en un momento en el que más y más personas están presentando síntomas de covid-19.

A medida que aumentan las infecciones, el Reino Unido podría “no tener suficientes LFT para la próxima semana”, advirtió la profesora Petersen.

Pero la nueva variante no solo ha cambiado la conversación sobre la oferta y la demanda. También ha planteado preguntas sobre si las pruebas de flujo lateral son capaces de detectar los casos de ómicron, dado su complejo perfil de mutación.

Para aquellos que tienen la suerte de conseguir una de estas pruebas, ha habido informes de personas con evidentes síntomas que han resultado negativo en repetidas ocasiones, y luego han obtenido un resultado positivo con una PCR, lo que ha llevado a suponer que las LFT no funcionan.

En primer lugar, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido ha informado que no hay datos que respalden la teoría de que las LFT no son igualmente efectivas para detectar la nueva variante. Otras investigaciones han llegado a la misma conclusión.

Con tanta gente realizándose pruebas a sí mismas actualmente en medio del aumento de la ómicron, es más probable que la proporción de los resultados falsos de pruebas LFT haya aumentado en toda la población. Si, por ejemplo, 200.000 personas con covid-19 usan una de estas pruebas el mismo día, se espera que aproximadamente 40.000 den un falso negativo al virus, de acuerdo con la investigación de la profesora Petersen.

Si esas 200.000 personas están en su punto más infeccioso al momento de tomar la prueba, la segunda cifra sería mucho menor, dado que sabemos que las LFT son más efectivas identificando casos en personas con altas cargas virales.

Este último punto es potencialmente crucial para explicar por qué parece que hay tanta gente que obtiene resultados negativos varias veces con las pruebas de flujo lateral, antes de ser diagnosticadas como positivo a covid-19. La capacidad de infectar es clave.

Como se destaca en el siguiente tuit, puede tomar días para que la carga viral de alguien se desarrolle lo suficiente para ser detectable. “Deben tener en cuenta que podrían pasar de ser no infecciosos a infecciosos en cuestión de horas”, expuso la profesora Petersen.

Así, si alguien sospecha tener covid-19, ya sea por haber tenido contacto con alguien que lo padezca o por presentar síntomas, no debe tomar la prueba LFT como confirmación de que es negativo. Podría darse el caso de que, dentro de las siguientes 12 horas, ese negativo se convierta en positivo.

“Una prueba del día anterior no es suficiente”, apuntó la profesora Petersen, “Debemos de considerar una LFT negativa como una ‘luz ámbar intermitente’”. Básicamente, hay que proceder con precaución: si realmente contrajimos el covid-19, independientemente de la variante, es mucho más probable que la prueba finalmente confirme el positivo, ya sea que tome algunas horas o algunos días para dar este resultado.

De cualquier manera, mencionan los expertos, de tener acceso a las LFT, hay que asegurarse de usarlas cada vez que salgamos a un entorno grupal, especialmente ahora que la ómicron está en aumento.

“El mantra debería de ser ‘fluir antes de salir’: debemos fomentar el uso responsable de las pruebas de flujo lateral antes de que la gente salga a mezclarse con otras personas”, concluye el profesor Lawrence Young, virólogo de la Universidad de Warwick.

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