Un proyecto en Río de Janeiro busca una solución sostenible para la basura flotante del mar

Río de Janeiro, 7 jun (EFE).- Un proyecto lanzado este miércoles en Río de Janeiro, en la víspera del Día Mundial de los Océanos, busca una solución sostenible para recoger basura flotante en áreas costeras.

La iniciativa, impulsada por el proyecto Orla sem lixo (Ribera sin basura), comenzó a desarrollarse este miércoles en una playa de la bahía de Guanabara, uno de los sitios más icónicos de Río, pero también de los más contaminados.

A esta ensenada, alrededor de la cual se levanta buena parte de los municipios del área metropolitana de Río, llegan diariamente cerca de 80 toneladas de basura, en su mayoría plásticos, a través de los ríos que allí desembocan.

Aunque ya se han puesto en marcha proyectos para disminuir la basura flotante en la bahía, estos no han sido sostenibles y algunos hasta han generado degradación ambiental en las riberas.

UNA INICIATIVA QUE TAMBIÉN PUEDE RENTAR

El proyecto, que comenzó su fase piloto con la instalación de una barrera de contención de 200 metros de extensión, quiere ser una solución sostenible, según explicó la coordinadora del proyecto, la argentina Susana Vinzon.

La idea es que la participación activa de la comunidad impulse una economía circular que genere empleo e ingresos, además de la transformación de los residuos para su retorno a la cadena productiva.

"Para ambientes como la Bahía de Guanabara tenemos un objetivo a largo plazo, que es llegar a un modelo de trabajo y renta que incluya a las comunidades pesqueras de la zona, de forma que esa solución se perpetúe", aseguró a EFE la experta en Recursos Hídricos y profesora titular de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

Vinzon explicó que en la bahía de Guanabara hay casi 1.000 pescadores, de los cuales en el proyecto trabaja un grupo de 25, que tiene posibilidad de expandirse hasta unos 100.

Para los responsables de Orla sem lixo, el proyecto tiene la posibilidad de ser replicado en otras bahías de Brasil.

Y es que para las comunidades que viven en las riberas del mar, la basura flotante es un factor que afecta directamente su sustento, pues, dificulta las actividades pesqueras y los deportes náuticos.

Asimismo, representa un peligro para la navegación y el tráfico aéreo, al atraer aves; interfiere con el crecimiento y la salud de los manglares y afecta la vida marina y su diversidad.

Durante la ejecución del proyecto, un grupo de biólogos marinos e ingenieros costeros también medirá el impacto -positivo o negativo- de la barrera recolectora y cómo inciden en su funcionamiento el viento y la marea.

Esta es la segunda barrera de ese estilo que se ha instalado en las orillas de la bahía de Guanabara. Una primera ya funciona en una pequeña área de los manglares.

(c) Agencia EFE