El proyecto HAARP sobre el estudio de la ionosfera no altera el clima ni afecta la salud humana

El programa HAARP no afecta al clima global, las comunicaciones ni altera la salud de los humanos, al contrario de lo que afirman publicaciones en redes sociales compartidas centenares de veces desde el 30 de diciembre de 2022. En realidad, se trata de un proyecto de la Universidad de Alaska Fairbanks para el estudio de una de las capas de la atmósfera terrestre: la ionosfera. Expertos consultados por la AFP aseguran que no causa ninguno de los efectos que enumeran las publicaciones virales.

HAARP envía haces de radio-frecuencia dentro de la ionosfera, los electrojet afectan al clima global, algunas veces durante una tormenta eléctrica llegan a tocar la Tierra, afectando a las comunicaciones por cables telefónicos y eléctricos, la interrupción de suministros eléctricos e incluso alteraciones en el estado del ser humano”, señalan entradas en Facebook (1, 2).

Captura de pantalla de una publicación de Facebook hecha el 3 de enero de 2023

El Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia, conocido como HAARP, por sus siglas en inglés, es un proyecto de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF) para el estudio de la ionosfera, capa de la atmósfera terrestre que comienza a unos 60 a 80 km de altitud y se extiende por encima de los 500 km.

El objetivo, según explica la web del proyecto, es “realizar un estudio fundamental de los procesos físicos que operan en las porciones más altas de nuestra atmósfera, llamadas termosfera e ionosfera”. La investigación es realizada a través de un conjunto de 180 antenas desplegadas a lo largo de 33 hectáreas.

HAARP comenzó en 1990 como una iniciativa del Congreso de Estados Unidos para expandir el conocimiento de los efectos de esa parte de la atmósfera en la propagación de ondas de radio y así poder mejorar los sistemas de comunicaciones y vigilancia con fines civiles y de defensa. Entre 1990 y 2014, estuvo administrado conjuntamente por la Fuerza Aérea y la Armada de Estados Unidos.

Desde hace años, HAARP ha estado sujeto a numerosas conspiraciones. En 2016 decidieron tener una jornada anual de puertas abiertas para “mostrarle a la gente que no es capaz de controlar la mente y no es capaz de controlar el clima y todas las otras cosas de las que ha sido acusado”, según explicó la entonces portavoz del Instituto Geofísico de la UAF que opera la instalación, Sue Mitchell, para el Anchorage Daily News.

David L. Hysell, profesor de ciencias de la Tierra y la atmósfera en la Universidad de Cornell, comentó a la AFP que desconoce la el origen de las teorías de conspiración que rodean a HAARP, pero cree que “la gente confunde el propósito de investigación de HAARP, que es estudiar los peligros que ocurren naturalmente en el espacio, con las operaciones de la instalación”.

Por otra parte, Jeffrey Hughes, profesor de astronomía en la Universidad de Boston, explicó a AFP Factual que “HAARP no causa ninguno de los efectos enumerados [en las publicaciones]”.

No afecta al clima

Afirmaciones sobre la modificación del clima por tecnología como la estación de investigación del programa HAARP es una teoría conspirativa recurrente que la AFP ha verificado en otras ocasiones.

El clima es esencialmente un fenómeno que ocurre en la troposfera, que está por debajo de los 10 kilómetros de altitud”, dijo a la AFP en agosto de 2022 Philippe Marbaix, investigador del Instituto Tierra y Vida de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica. “Arriba está la estratosfera, que juega un papel en el clima, pero secundario”, agregó. La ionosfera se encuentra muy por encima de estas dos capas.

Según Gilles Wautelet, investigador de la Universidad de Lieja en Bélgica, “las longitudes de onda de las transmisiones de HAARP, que miden entre 10 y 100 metros, solo afectan la ionosfera, donde las partículas son lo suficientemente densas para reflejarlas”.

Físicamente, hay una ligera absorción de estas ondas por la atmósfera neutra (inferior), pero es extremadamente débil y no puede explicar en absoluto un cambio en el clima o incluso en el tiempo”, dijo en agosto de 2022. “Es absurdo decir que podemos modificar sustancialmente la atmósfera neutral de la Tierra con la longitud de onda utilizada por HAARP”, señaló.

Además, David Keith, profesor de física en la Universidad de Harvard que dirige un grupo de investigación sobre geoingeniería solar, explicó a la AFP que HAARP “no se usa para alterar el clima”, y sería “inútil para ese propósito”.

Lo mismo comentó Hysell, que insistió en que el proyecto “no puede afectar el clima”.

No afecta a las comunicaciones ni a los seres humanos

En cuanto a la idea de que afecta a las comunicaciones o al suministro eléctrico, Hysell explicó a la AFP que el proyecto “induce efectos muy sutiles en el espacio que solo pueden detectarse utilizando equipos de investigación sensibles y especializados”.

Es por ello que “no causa efectos detectables en líneas telefónicas o cables eléctricos”. Y añadió: “Tampoco puede interrumpir el suministro eléctrico”.

En el caso del efecto que supuestamente tiene sobre las personas y su salud, el experto de la Universidad de Cornell comentó que “no sería seguro que una persona se parara justo debajo de las instalaciones de HAARP cuando está en funcionamiento, como tampoco sería seguro pararse en medio de una subestación eléctrica o muy cerca de cualquier estación de radio de alta potencia cuando esté en funcionamiento”.

Sin embargo, señaló que “no hay efectos en la salud de las personas fuera de las vallas que rodean la instalación”.

Lo mismo explica la página web del proyecto de la Universidad de Alaska: “No hay lugares dentro o fuera de las instalaciones del proyecto donde el campo electromagnético exceda los estándares de seguridad para la exposición” y señala que “los campos electromagnéticos medidos en el punto de acceso público más cercano son más bajos que las existentes en muchos entornos urbanos”.

La AFP se ha puesto en contacto con los responsables del proyecto, pero no recibió respuesta alguna al momento de la publicación de este artículo.

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