Protestas raciales: la polémica que envuelve al reconocimiento facial

LA NACION

Hace dos días, IBM anunció que cancelaría todos sus programas de reconocimiento facial e hizo un llamado urgente para iniciar un debate público sobre el uso de esta tecnología entre las fuerzas de seguridad. La decisión se tomó a dos semanas del asesinato de George Floyd en Minneapolis, un episodio que marcó el inicio de una oleada de protestas en todo el mundo contra el racismo y la brutalidad policial.

Ayer se sumó Amazon a la iniciativa, al prohibir a la policía de Estados Unidos usar su programa de reconocimiento facial Rekognition. El último en unirse a sus rivales tecnológicos fue Microsoft, que hoy prohibió el acceso a sus herramientas debido a la falta de regulaciones gubernamentales.

Sin embargo, la controversia por el uso que se le da a esta herramienta no es algo nuevo. En mayo del año pasado, San Francisco, meca de la tecnología, se convirtió en la primera ciudad de Estados Unidos en prohibirlo a agencias locales, como la autoridad de transporte o la policía. Además, la compra de cualquier tipo de tecnología de vigilancia ahora debe ser aprobada por los administradores de la ciudad.

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Incluso un año antes, el propio presidente de Microsoft, Brad Smith, había apelado directamente al Congreso para tomar medidas para administrar esta herramienta, que según él tiene "amplias ramificaciones sociales y potencial de abuso". Tales eran las preocupaciones de la compañía al respecto, que bloqueó su venta a las fuerzas policiales de California. Y en junio de 2019, eliminó silenciosamente su base de datos MS Celeb, que contenía más de 10 millones de imágenes de unas 100.000 personas.

Pero para entender la problemática que surge de su empleo, primero hay que comprender cómo funciona.

¿Cómo funciona el reconocimiento facial?

El reconocimiento facial es una forma de autenticación biométrica que interpreta rasgos para verificar la identidad de una persona. En términos generales, todos los sistemas de reconocimiento facial capturan una imagen bidimensional o tridimensional de la cara de una persona, y luego comparan la información clave de esa imagen con una base de datos preexistente.

No obstante, hay distintas técnicas o métodos de aplicación de esta tecnología: la forma tradicional, que analiza rasgos distintivos en su versión geométrica o que emplea la estadística en su enfoque fotométrico; el reconocimiento facial tridimensional; el análisis de textura de la piel y las cámaras térmicas. Cada uno de estos métodos tiene sus ventajas y desventajas, y muchas compañías están trabajando para combinarlos para obtener mayores tasas de éxito.

La historia del reconocimiento facial

El desarrollo del reconocimiento facial comenzó en la década de 1960 de la mano deWoody Bledsoe, Helen Chan Wolf y Charles Bisson. Estos pioneros trabajaron para crear una computadora que pudiera reconocer caras. Su enfoque inicial implicó marcar manualmente puntos de referencia en el rostro, como los ojos y la boca. Las distancias entre puntos de referencia se compararon entre imágenes automáticamente. Con el tiempo, la tecnología comenzó a interesar a otros.

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En 2001, el reconocimiento facial se estaba volviendo más convencional. En el Super Bowl de ese año, la policía de Florida utilizó un software de reconocimiento facial para buscar posibles delincuentes y terroristas, reportó la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles. Se encontraron 19 personas con antecedentes penales menores.

¿Quiénes utilizan el reconocimiento facial hoy?

Aunque muchas veces se asocia al rastreo de criminales o a la persecución de disidentes en países con regímenes autoritarios, el reconocimiento facial ha penetrado en la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Al igual que la huella digital o una contraseña, funciona como un recurso de seguridad para desbloquear el celular o como una forma de entretenimiento a través los filtros en redes sociales.

Incluso la empresas se valen de esta poderosa herramienta para promocionar productos en distintas plataformas y generar experiencias inolvidables para los usuarios. Volkswagen, por ejemplo, creó una aplicación que pausaba automáticamente los videos de YouTube cuando las personas dejaban de mirar la pantalla. Y en una app de Nike, las zapatillas imitaban las muecas de los consumidores para resaltar la flexibilidad de sus suelas.

Pero el reconocimiento facial también se utiliza como una herramienta de seguridad y vigilancia. En Estados Unidos, 16 estados le permitieron al FBI usar esta tecnología para comparar los rostros de presuntos delincuentes con las licencias de conducir, armando una base de datos de más de 117 millones de imágenes, según informó la ONG The Perpetual Line-up.

Los aeropuertos también utilizan el reconocimiento facial para vigilar a los criminales buscados o aquellos en la lista de "no volar".

Por su parte, las empresas muchas veces recurren a esta tecnología para monitorear a sus empleados. En las oficinas de Intel en Oregon, por ejemplo, las cámaras graban los rostros de los trabajadores, proveedores y contratistas como parte de un amplio programa que la compañía dice que ayudará a identificar a las "personas de alto riesgo" que podrían representar una amenaza para el fabricante de chips o sus trabajadores.

¿Por qué es tan controversial?

El reconocimiento facial es un tema polarizador. Las personas generalmente no dan permiso para su uso o ni siquiera saben que están siendo rastreadas. Además, es una tecnología en desarrollo que aún presenta un alto grado de inexactitud. En Londres este mecanismo falló en el 81% de las veces, según informó Technology Review el año pasado.

Esto plantea una grave amenaza para las personas en situaciones relacionadas con la ley y el orden: un error de reconocimiento puede causarle problemas a un ciudadano inocente y dejar que un criminal quede libre.

Los regímenes más autoritarios también pueden utilizar esta herramienta para perseguir a personas que difieren con su ideología. "La tecnología de reconocimiento facial es, por naturaleza, enormemente invasiva, pues permite la vigilancia, recogida, almacenamiento y análisis generalizados y masivos de datos personales confidenciales sin que medie una sospecha razonable individualizada. En manos de las autoridades rusas, que ya perpetran numerosos abusos, y ante la ausencia total de transparencia y rendición de cuentas de estos sistemas, es una herramienta que probablemente se usará para llevar las represalias contra protestas pacíficas a un nivel totalmente nuevo", afirmó Natalia Zviagina, directora de Amnistía Internacional Rusia a principios este año en relación a los planes de Moscú de ampliar el uso de sistemas de reconocimiento facial.

En Hong Kong, los manifestantes pro-democracia comenzaron a cubrir sus rostros por temor a que la policía utilizara cámaras y otras herramientas para localizarlos, luego de que las autoridades comenzaron a rastrearlos en línea y revisar sus teléfonos.

Además, la mayoría de los países no tienen leyes o normas específicas que regulen el uso de la tecnología de reconocimiento facial. Este vacío legal abre la puerta al abuso de la tecnología.

Por otra parte, las bases que almacenan datos personales de millones de personas no son inmunes a la piratería. En Estados Unidos, los ciberatacantes han desenterrado la información privada de los ciudadanos en todos los niveles de gobierno. Pero no solo los hackers han puesto en riesgo los datos personales de los norteamericanos. Algunas de las violaciones más importantes se reducen a errores humanos: desde discos duros perdidos, bases de datos mal configuradas y robo de dispositivos físicos hasta simples errores que conducen a la filtración de millones de números, nombres, direcciones, y otros datos confidenciales.

Agencias AFP, ANSA y Reuters