Si tus hijos tienen un celular estarán expuestos al porno en Internet, así puedes protegerlos

Berna Iskandar
·Colaboradora
·7  min de lectura

Aquello de lo que no se habla, sin duda suele ser lo que más necesita hablarse. El sexo ha sido un tabú en nuestra civilización occidental. Cuento con los dedos de una mano a progenitores que yo sepa que se sienten cómodos y tomen con naturalidad lo de hablar sobre sexo con sus hijos. La mayoría no sabe cuándo o cómo hacerlo, prefieren callar ante el miedo o la vergüenza que les provoca.

(Getty Creative)
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Si nos referimos a pornografía el asunto se complica aún más. Y justamente en la actualidad estamos enfrentando un problema grave porque los menores desde muy temprano están teniendo acceso a contenido pornográfico, además muy violento, y son estas experiencias las que están sirviendo de guía o manual de instrucciones de “educación” sexual para las generaciones de la era tecnológica audiovisual (posmilénica) .

“La industria del porno es una de las más poderosas del mundo. Ya existen millones de páginas web. La más importante de ellas tiene una base de datos de doce millones de contenidos porno y cada año incorpora en torno al medio millón de videos cada vez más violentos porque no existe control ninguno”, indica el doctor José Luis García, sexólogo experto en pornografía y educación sexual, durante una entrevista para Madresfera FM Podcast.

El contenido pornográfico es cada vez más violento, sexista, cuantioso e intrusivo en los espacios virtuales. El porcentaje de menores expuestos al porno como primera experiencia sexual se ha incrementado de forma tan preocupante que el sexólogo español señala que los estudios sobre efectos del porno en menores se dificultan porque los especialistas no encuentran jóvenes que no hayan consumido pornografía para hacer comparaciones.

Los niños y niñas tienen acceso desde edades muy tempranas a dispositivos con internet, con lo cual el acceso a la pornografía también se está iniciando prematuramente. Los controles parentales no son suficientes. Algunos estudios arrojan que el primer contacto suele ocurrir accidentalmente antes de los diez años mientras los niños o niñas buscan algún juego, video o contenido en la web. También por intercambio de información con los amigos.

(Getty Creative)
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A partir de los diez años la búsqueda ya se hace intencionalmente. Diferentes estudios estadísticos concluyen que la situación es grave, la mayoría de los menores de edad están viendo porno violento, cuando tienen oportunidad lo ejercitan y mientras tanto la sociedad mira para otro lado.

El reciente informe “(Des)información sexual: pornografía y adolescencia” elaborado por Save the Children para estudiar el consumo de contenidos sexuales entre la población adolescente y el impacto que estos tienen en sus relaciones y su desarrollo, arroja entre otros resultados lo siguiente:

  • El setenta por ciento de los jóvenes consume pornografía antes de los doce años; algunos comienzan a los seis años.

  • Más de la mitad de los jóvenes piensan que la pornografía les da ideas para sus experiencias sexuales (manual de instrucciones).

  • Para el treinta por ciento de los jóvenes la pornografía es el único recurso para aprender sobre sexualidad.

  • La mayoría accede mediante redes sociales, intercambio de imágenes con amigos, pero se topan con el porno. Las descargas y otras formas de búsqueda de contenidos en internet son fuente de acceso “accidental” a la pornografía. La industria porno sabe cómo llegar a los más jóvenes.

  • Al cincuenta y cinco por ciento de los jóvenes les gustaría poner en práctica lo que han visto en el porno.

  • Los chicos son más consumidores que las chicas (Aunque se han hecho pocos estudios sobre consumo de pornografía por la mujeres, estos indican que las chicas tienden a hacerlo para complacer a sus parejas)

A lo largo de la historia el contacto con las experiencias sexuales ha existido y ha ido cambiando en respuesta a las circunstancias culturales. En la actualidad el primer contacto con la experiencia sexual de niños y jóvenes es con la pornografía. El porno actual ha cambiado de formato y contenidos respecto al de generaciones pasadas. La nueva cepa de porno es mucho más violenta, de menor duración, sin historia. Casi todo el relato del porno actual se centra en el sometimiento y la violencia de forma extrema hacia la mujer.

No hay que perder de vista que la pornografía es real, podría decirse que raya en el reality show. A diferencia de otros géneros de ficción, en los vídeos pornográficos lo que se ve ocurre realmente, los participantes mantienen relaciones sexuales violentas reales. Esto supone un impacto importante en la psique de los niños y niñas que se exponen a dichos contenidos sin la madurez para procesar tal experiencia.

Irene García Perulero, bióloga y activista por los derechos de la mujer, en su webinar “tu hijo va a ver porno”, explica que el sexo no es malo pero el porno mainstream, es tóxico y perjudicial, muestra una cara pervertida de las relaciones sexuales, vinculadas con mucha violencia y sexismo. Hay ausencia de relaciones sexo afectivas de placer e intimidad. Lo opuesto a las relaciones sexuales sanas.

Algunos estudios indican la asociación entre el aumento de consumo de porno desde edades tempranas con:

  • Aumento de violaciones en grupo (manadas) y otros delitos sexuales.

  • Aumento de prostitución.

  • Incremento de heridas genitales por sexo violento (fisuras anales o genitales) en jóvenes y menores de edad.

  • Aumento de la degradación y violencia contra la mujer.

  • Aumento de la coerción, y la falta de respeto a los consentimientos.

  • Naturalización de relaciones basadas en la violencia y la explotación.

  • Normalización del sexo doloroso particularmente para mujeres y hombres gay.

  • Aproximación transaccional del sexo (sexo como objeto de consumo).

Estamos inmersos en una sociedad hipersexualizada donde las imágenes y mensajes sexuales son bombardeos constantes. Campañas de publicidad que venden cualquier producto con mensajes sexuales o sexistas, reggaetones con temas sexuales y sexistas, contenidos porno en la web y redes sociales… queramos verlo o no, este entorno social está ejerciendo una constante y poderosa influencia en la educación sexual de nuestros hijos e hijas.

A esto hay que sumarle que el interés por el sexo es muy potente con lo cual la curiosidad de nuestros hijos los llevará a buscar información en cualquier momento. Los niños y niñas van a tener acceso a internet y por tanto tendrá acceso al porno a pesar de los controles parentales en los dispositivos. Los controles parentales dificultan pero no evitan el acceso al porno de los menores. Tampoco podemos impedirles de forma radical el uso de las nuevas tecnologías. Por tanto padres y madres tenemos que capacitar a los niños oportuna y adecuadamente para afrontar este escenario. Hay que hablarles de los riesgos de la pornografía y enseñarles a encararlos desde muy pequeños.

¿Qué hacer?

Los canales de comunicación abiertos, basados en la confianza y la intimidad emocional son los grandes ausentes en el vínculo entre padres e hijos. He allí el gran escollo frente a esta seria amenaza para el desarrollo de los menores. Si notamos que no los hemos construido es hora de comenzar. Nunca es tarde.

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La prevención pasa por una educación sexual constante, amplia y oportuna basada sobre un modelo de crianza respetuosa en la que circule el amor, la empatía y los buenos tratos que enseñan a nuestros hijos desde edades tempranas a cuidarse, a no dañar sus cuerpos ni dañar a otros.

Precisamos cuestionar nuestras creencias, revisar nuestros tabúes, sobreponernos al miedo y la avergüenza. Comenzar a formarnos para comprender las construcciones de género que existen en nuestra sociedad y cómo determinan las dinámicas entre hombres y mujeres. Revisar de qué manera somos funcionales a esas creencias y dinámicas y las transportamos de una a otra generación a través de la crianza de hembras y machos en lugar de una crianza para seres humanos.

La experta en perspectivas de género, Irene García, nos invita como adultos responsables del desarrollo de nuestros hijos a actuar organizados haciendo activismo para exigir a los sitios web que censuren la pornografía mainstream de acceso libre y contenido violento. Explica que así como google demuestra que puede censurar otro tipo de contenidos por razones de copyright (por ejemplo), si quisiera, también podría censurar la pornografía absolutamente dañina y perniciosa bajo todo punto de vista.

Debemos tomar decisiones rápidas. Si no los educamos nosotros, nuestros hijos e hijas serán educados por la industria del porno con los altísimos costos sociales tanto para la salud sexual, como psicológica, física y emocional que esto conlleva.

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