Las protagonistas de 2021 en la Unión Europea

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Bruselas, 28 dic (EFE).- El 2021 ha sido un año marcado en la Unión Europea por la pandemia, las vacunas, la crisis económica y sus derivadas energéticas, los fondos de recuperación, las tensiones geopolíticas, el estado de Derecho y algunos cambios de caras y cargos. Aquí diez de sus protagonistas:

MUJERES EN PANDEMIA

La Comisión Europea ha desempeñado un papel clave en la gestión de la pandemia en el 2021, especialmente a través de la compra centralizada de vacunas y su aprobación por las autoridades comunitarias y mediante la vigilancia de la situación epidemiológica.

Al frente de esa gestión han tenido un papel especialmente relevante mujeres como la comisaria europea de Sanidad, Stella Kyriakides; la directora ejecutiva de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), Emer Cooke, y la directora del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), Andrea Ammon.

VON DER LEYEN

Sobre esa pirámide se sitúa otra mujer, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que empezó el año tropezando con una penuria inicial de vacunas, pero cierra el ejercicio con la Unión Europea con excedente dosis y un certificado covid común en el bloque comunitario.

Su Ejecutivo ha presentado también un ambicioso plan climático para 2030 y ha empezado a implementar el esquema de fondos de recuperación, y la presidenta protagonizó un incidente conocido como el "sofagate", cuando en una reunión en Ankara con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, este y el presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel, ocuparon las sillas preferenciales y relegaron a la presidenta de la Comisión a un sofá anexo.

MERKEL Y SCHOLZ

Tras 16 años al frente de la primera potencia económica y demográfica de la UE, la conservadora Angela Merkel entregó el testigo de la cancillería de Alemania al socialdemócrata Ofal Scholz.

El nuevo líder de Alemania, que había ejercido de vicecanciller y ministro de Finanzas del Gobierno de Merkel, hereda una Unión Europea económicamente estable pero con la pandemia aún descontrolada, una exigente agenda climática por delante, problemas con Rusia y complicaciones en el este, además de un pacto migratorio sin cerrar y una relación con China por definir.

DRAGHI

El hombre que hace una década y siendo presidente del Banco Central Europeo (BCE) salvó el euro en la crisis financiera, gestión que quedó glosada en la célebre frase "haremos todo lo que sea necesario y, créanme, será suficiente", Mario Draghi, se puso al frente de un gobierno de coalición en Italia en febrero.

El prestigioso banquero de 74 años, al que los rumores sitúan desde en la jefatura del Estado en su país hasta en algún puesto de relevancia en Bruselas, se mostró críptico sobre su futuro en la rueda de prensa de fin de año en Roma.

KURTZ

Menos prometedor parece el futuro de Sebastian Kurz. El que fuera el "niño prodigio" del centro derecha europeo al llegar a canciller de Austria con sólo 31 años ha tenido que dimitir con 35 acorralado por la corrupción.

Le sucedió en el puesto el también democristiano Alexander Schallenberg entre octubre y noviembre y después tomó el relevo el entonces ministro de Interior, Karl Nehammer, convirtiéndose en el tercer jefe de Gobierno en tres meses de Austria.

ORBÁN Y MORAWIECKI

Hungría y Polonia, ambos con gobiernos de derecha nacionalista dirigidos respectivamente por Viktor Orbán y Mateusz Morawiecki, llevan años instalados en la discordia con Bruselas, sea en asuntos relativos a la independencia judicial, la política climática o los derechos LGTBI+.

Ambos países tienen aún los fondos de recuperación bloqueados, a expensas de que rectifiquen decisiones que contradicen los valores europeos en materia de estado de Derecho y no discriminación, en el que supone uno de los enfrentamientos internos más duros del año en el seno de la Unión Europea.

SÁNCHEZ Y RIBERA

La crisis de precios de la energía, y su impacto en una inflación histórica, han sido uno de los elementos más desestabilizadores de la UE en la segunda parte del año, donde la carestía del gas se cierne como una amenaza sobre la recuperación económica.

España, a través del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de su vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, han abanderado al bloque de países que pide reformas europeas inmediatas para limitar el impacto del precio de los hidrocarburos en la electricidad y soluciones de mercado a largo plazo para reducir la volatilidad.

SCHINAS

El vicepresidente de la Comisión europea Margaritis Schinas, además de lidiar con la espinosa cuestión de la inmigración, se ha convertido en la voz de Bruselas en el deporte.

A lo largo del 2021, el griego se enfrentó a la Superliga y pidió que el Comité Olímpico Internacional (COI) permitiera que la selección de Eslovenia, que ostenta este semestre la presidencia de turno del Consejo de la UE, desfilase en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio con la bandera de la Unión Europea, además de la suya propia.

PUTIN

El presidente de Rusia, Valdimir Putin, ha vuelto a ser en 2021 uno de los personajes destacados en la órbita de la Unión Europea, con más poder geopolítico que nunca ante el alto precio del gas, que la UE compra en buena parte de ese país.

Rusia ha sido criticada por no esforzarse en bombear más gas a la UE, mientras espera que las autoridades germanas aprueben la apertura del gasoducto Nord Stream 2 que llevará más gas ruso a Alemania a través del mar Báltico, y ha elevado también la tensión en Ucrania con la reciente colocación de tropas en la frontera.

LUKASHENKO

Parte de esa tensión entre Moscú y Rusia se ha canalizado a través de Bielorrusia, cuyo presidente, Aleksandr Lukashenko, envió en mayo un avión de combate para desviar un vuelo de Ryanair que viajaba entre Atenas y Vilnia a fin de secuestrar a un disidente local.

Meses más tarde, en respuesta a las sanciones impuestas por la UE, el régimen bielorruso envió a las fronteras de la UE una oleada de inmigrantes irregulares, principalmente de Oriente Medio y del norte de África, una maniobra que Bruselas califica de "guerra híbrida"; que inquieta especialmente a Polonia, Letonia y Lituania, y que evidencia las tensiones de la UE con los vecinos del este.

(c) Agencia EFE

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