La propagación mundial de ómicron da marcha atrás a la reapertura

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Fila de personas a la espera de someterse a un test de COVID-19 en Nueva York

SÍDNEY, 21 dic (Reuters) - Nueva Zelanda retrasó el martes la reapertura prevista de sus fronteras a causa de la amplia propagación de ómicron por todo el mundo, mientras otros países reimponían medidas de distanciamiento social.

Muchos países están en alerta máxima a pocos días de las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, mientras la nueva crisis sanitaria también hace mella en los mercados financieros, que temen el impacto en la recuperación económica mundial.

Las infecciones por ómicron se están multiplicando rápidamente en Europa, Estados Unidos y Asia, incluso en Japón, donde un solo foco en una base militar ha aumentado hasta al menos 180 casos.

El ministro de Respuesta a la COVID-19 de Nueva Zelanda, Chris Hipkins, dijo que su país, que impuso algunas de las medidas de COVID-19 más duras del mundo, iba a retrasar el inicio de una reapertura escalonada prevista de su frontera hasta finales de febrero.

El Gobierno había dicho previamente que los viajes libres de cuarentena se retomarían a mediados de enero para los ciudadanos neozelandeses y los residentes en Australia —un calendario que habría permitido viajar durante el periodo álgido de las vacaciones de verano— y en abril para los turistas extranjeros.

"No hay duda de que esto es decepcionante y alterará muchos planes de vacaciones, pero es importante establecer estos cambios claramente hoy para que tengan tiempo de considerar esos planes", dijo Hipkins en una conferencia de prensa.

En la India, el ministro principal de Nueva Delhi, Arvind Kejriwal, instó a los ciudadanos a llevar mascarillas y apeló al Gobierno federal para que permita las dosis de refuerzo de la vacuna, ya que el país registró 200 casos de la variante en 12 estados.

En Singapur, el Ministerio de Sanidad estaba realizando pruebas para determinar si ómicron había causado un presunto grupo de casos en un gimnasio y advirtió que era probable que hubiera más infecciones.

En Estados Unidos, las autoridades dijeron que la variante se cobró el lunes la vida de un hombre no vacunado en Texas tras convertirse en la cepa dominante en el país. En Nueva York, Washington y otras ciudades de Estados Unidos, las colas para hacerse pruebas de COVID-19 se alargaban, ya que mucha gente trataba de saber si estaba infectada antes de celebrar las fiestas con la familia.

Corea del Sur, los Países Bajos, Alemania e Irlanda fueron algunos de los países que volvieron a imponer cierres parciales o totales, u otras medidas de distanciamiento social, en los últimos días.

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Israel incluyó a Estados Unidos en su lista de "prohibiciones de vuelo", alegando la preocupación por la variante, mientras que Kuwait dijo que exigiría a los viajeros que lleguen que hayan recibido una vacuna de refuerzo si han pasado más de nueve meses desde su segunda dosis de la vacuna.

ESTRATEGIAS DIFERENTES

El primer ministro británico, Boris Johnson, dijo el lunes que la situación es "extremadamente difícil", ya que las hospitalizaciones habían aumentado considerablemente en Londres. Su Gobierno no descarta ninguna medida, incluida la posibilidad de limitar el turismo.

En Australia, donde los casos de ómicron han aumentado, pero las hospitalizaciones siguen siendo relativamente bajas, el primer ministro Scott Morrison instó a los líderes de los estados y territorios a evitar nuevos confinamientos.

"No vamos a volver a los confinamientos. Vamos a convivir con este virus con sentido común y responsabilidad", dijo.

La variante ómicron se detectó por primera vez el mes pasado en el sur de África y en Hong Kong, y hasta ahora se ha registrado en al menos 89 países.

La gravedad de la enfermedad que provoca sigue sin estar clara, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que se está extendiendo más rápido que la variante delta y que está causando infecciones en personas ya vacunadas o que se han recuperado de la enfermedad COVID-19.

IMPACTO EN EL MERCADO

La rápida propagación de la variante ha despertado el temor de que más países puedan imponer restricciones económicamente perturbadoras, lo que repercute en los mercados.

Las acciones estadounidenses terminaron el lunes con una caída de más del 1%, mientras que los inversores en petróleo temían que las nuevas restricciones en Europa pesasen sobre la demanda de combustible, lo que hizo bajar los precios del crudo

El ambiente negativo se revirtió un poco en la jornada asiática, y las bolsas europeas y los futuros de las acciones estadounidenses subían, ya que activos castigados por las ventas del lunes encontraban compradores, aunque los volúmenes eran escasos en vísperas de las vacaciones navideñas.

Desde el inicio de la pandemia se han registrado más de 274 millones de personas infectadas por el coronavirus en todo el mundo y más de 5,65 millones de personas han muerto.

(Información de las oficinas de Reuters; redacción de Jane Wardell; edición de Stephen Coates; traducido por Tomás Cobos)

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