Precios Cuidados: según un informe, los productos del programa aumentaron más que el resto, pero en el Gobierno lo niegan

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Los precios cuidados no contienen la inflación
Los precios cuidados no contienen la inflación

En la lucha contra la inflación, que ya acumuló 17,6% en los primeros cuatro meses del año, algunas herramientas del Gobierno empiezan a mostrar sus falencias. Ese sería el caso de Precios Cuidados, puesto que, según un estudio de una consultora privada, los precios de los productos comprendidos en ese programa aumentaron en el último año por encima del resto.

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El plan Precios Cuidados consiste en un listado de productos con presencia en supermercados de todo el país sobre los que se fija el precio al que las empresas se comprometen a vender, pero eso no implica necesariamente que los artículos allí comprendidos aumenten menos en su conjunto.

Según un análisis de la Consultora Idesa, elaborado sobre la base de datos que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), entre abril de 2020 y el mismo mes de este año la inflación general fue de 46,3% anual, el aumento de precios en el rubro alimentos fue de 46,4% y el incremento de los precios de los productos de Precios Cuidados fue de 53,4% anual.

Sin embargo, desde el Gobierno niegan que sea así. Un vocero del Ministerio de Desarrollo Productivo indicó a LA NACION: “El programa cuenta con revisiones trimestrales que se dan en los meses de enero, abril, julio y octubre. Si se toman en cuenta las revisiones de enero y abril de 2021, el incremento promedio acumulado para el primer semestre del año equivale a 10,8%, mientras que la inflación acumulada de los primeros 4 meses es de 17,6%. Es decir, aún comparando 6 contra 4 meses, el incremento de precios de los productos del programa es menor que la inflación. De forma interanual, el programa acumula una variación promedio de 22,9%, mientras que el IPC tuvo una variación de 46,3%, lo que muestra que el incremento de precio de los productos de Precios Cuidados es menos que la mitad de la inflación”.

Según el estudio de Colina, en cambio, los datos muestran que los bienes de este acuerdo de precios impulsado por el Gobierno tuvieron aumentos superiores a la inflación general y también a la inflación promedio de alimentos. “Es decir que las diferencias no se explican porque en Precios Cuidados hay proporcionalmente mayor cantidad de alimentos. Esto muestra que los acuerdos de precios, por sí solos, no bajan la inflación”, afirma el estudio mencionado.

Jorge Colina, presidente de Idesa, dijo que se produce esta variación mayor porque el programa no fija los precios de los productos de todas las marcas, sino que pide que una marca que está dentro de este programa crezca menos. “Esto no implica que el resto de las marcas no pueda crecer más y eso es lo que se observa. Por ejemplo, el medio kilo la yerba Nobleza Gaucha hoy está en Precios Cuidados a $185, pero la Taragüí -que también está, es básicamente la misma yerba y tiene generalmente el mismo precio- está a $225″, señaló el economista.

Ivan Cachanosky, economista de la Fundación Libertad & Progreso, comentó que esto no debería sorprender, porque los controles de precio siempre han fracasado. “Funcionan por un corto plazo, pero una vez que se renuevan las empresas se anticipan y ese precio cuidado ya viene por encima de lo real y cuando tienen la posibilidad de sincerarlo lo hacen con violencia. Por eso, no me extraña para nada que estén por encima de la inflación porque las empresas ven que estas intervenciones van a continuar y entonces tratan de cubrirse”, señaló el especialista.

Pero más allá del caso puntual de Precios Cuidados, Colina insistió en que el punto central es que los acuerdos de precios por sí solos no van a solucionar el problema de la inflación. “Para eso, se necesita una batería de medidas que mejoren las expectativas de los agentes económicos a futuro respecto de que se va a poder contener la emisión monetaria”, opina el especialista.

Mientras estas evidencias empiezan a hacerse presentes, la Secretaria de Comercio Interior intensifica los esfuerzos para multiplicar los acuerdos: se realizó uno para el precio de la carne; está en conversaciones por otro para electrodomésticos y se pasó a una estrategia de sumar convenios con los fabricantes de alimentos a los acuerdos ya celebrados con los supermercados. “Se llega al extremo de pedir que los precios estén impresos en el envase del producto para quitarles libertad a los comercios de modificarlos”, se destaca en el informe de Idesa.

Pero no era necesario volver a comprobar en la actualidad la inutilidad de estas herramientas, puesto que la Argentina tiene una larga historia de acuerdos y controles de precios que en la mayoría de los casos fracasaron. “Cuando funcionaron fue porque estuvieron acompañados de una batería de medidas consistentes de combate a la inflación y por corto tiempo. Posiblemente el caso más recordado de éxito sea el Plan Austral de 1985 que, incluyendo acuerdos y controles de precios, logró bajar la inflación mensual del 20% al 5% en 1986. Pero aún en este caso el efecto fue transitorio”, se recuerda en el estudio citado.

En lo que va de 2021, el dinero líquido en poder del público (efectivo, cuentas corrientes y cajas de ahorro) sólo aumento un 4%. Pero la inflación se mantiene muy alta por efecto de la enorme emisión que se hizo durante 2020. Desde diciembre 2019, el dinero líquido en poder del público se duplicó, mientras que la producción se contrajo un 10%. Como la inflación desde diciembre 2019 fue de “sólo” un 66% queda aproximadamente un tercio de la emisión que no fue licuada por los aumentos de precios. Es decir, hay más billetes circulando y menos bienes en la economía. A esta presión inflacionaria se suman las señales que emite el Gobierno con relación al futuro. Por ejemplo, la reducción del impuesto a las ganancias de las personas humanas y aumentar subsidios para controlar las tarifas. Como si fuera poco, el endeudamiento del Banco Central con pases y Leliq generan intereses que obligarán a más emisión monetaria en el futuro.

La conclusión de Idesa es que, si en la coalición de gobierno siguen prevaleciendo los despreocupados por el déficit fiscal y la emisión monetaria, no hay chances de morigerar la inflación. “Los acuerdos de precios no sólo que no servirán, sino que van a potenciar la inflación. La razón es que las empresas, ante la intensificación de controles, tienden a aumentar preventivamente los precios. Esto es lo que viene ocurriendo en los últimos meses. Programas como Precios Cuidados tienen sentido si son acompañados con un plan antiinflacionario consistente que dé señales claras y creíbles de mayor austeridad fiscal”, se subraya.

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