Un problema que está a la vista, pero que pocos toman en cuenta

LA NACION

Muchos mitos existen en torno del tremendo problema que ocasiona el consumo de alcohol, que está a la vista de todos, pero que muy pocos toman en consideración. La Argentina cuenta, para la atención y recuperación, con una herramienta: la ley 26.657, que espera desde 2010 su plena aplicación.

Hace pocos días, varios presidentes junto con ministros de salud y expertos internacionales se reunieron en Montevideo, convocados por la OMS, para debatir la agenda inmediata para controlar y disminuir los padecimientos y muertes ocasionados por las enfermedades no transmisibles, principal problema de salud en el mundo.

El presidente de Uruguay, doctor Tabaré Vázquez, anfitrión del evento, dijo en su discurso: "Acabar con las enfermedades no transmisibles y promover la salud incumbe a todas las personas y a todas las esferas gubernamentales. Los ministerios de finanzas salvan vidas gravando el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas, reduciendo su consumo y aumentando los ingresos para tratarlas. Los acuerdos comerciales y de inversión no se deberían utilizar como excusa para mirar hacia otro lado, lavarnos las manos y no proteger la salud pública de nuestros ciudadanos".

La fabricación de alcohol representa un poder económico mundial. Basta con ver que una marca de cerveza fue el principal auspiciante del Mundial de fútbol de Brasil 2014. Recorriendo los periódicos se puede encontrar la noticia de que el entonces presidente de la FIFA, involucrado en el llamado Fifagate, entrevistó personalmente a la entonces presidenta Dilma Rousseff para plantearle que debían permitir la venta de cerveza en los estadios durante el Mundial, prohibida por una ley nacional. Caso contrario, habría dificultades para que Brasil fuera la sede del campeonato.

Como resultado, el Parlamento de Brasil derogó por 90 días la ley que prohibía la venta. Por las pantallas de TV, en el acontecimiento que más audiencia tiene en el mundo, se veía a los espectadores con grandes vasos rojos y amarillos en las manos, que ya no eran de una conocida gaseosa, sino de cerveza.

El autor es vicepresidente de la Federación Mundial de la Salud Mental