Sí, probablemente necesitemos vacunas de refuerzo contra el coronavirus: ¿pero cuál?

·8  min de lectura
Los científicos de los principales laboratorios estudian las variantes para los eventuales refuerzos
Los científicos de los principales laboratorios estudian las variantes para los eventuales refuerzos

WASHINGTON.- Los científicos norteamericanos están extremando los esfuerzos para determinar si las personas que recibieron el esquema completo de vacunación contra el Covid-19 necesitarán dosis de refuerzo, y en ese caso, si esos refuerzos pueden ser de otra marca.

Para quienes no ven la hora de dejar atrás la crisis sanitaria, el alivio de estar vacunados está siendo reemplazado por una nueva preocupación: ¿La inmunidad es un reloj en cuenta regresiva? ¿Pueden planear un casamiento familiar para la segunda mitad del año? ¿Todo el mundo tendrá que darse refuerzos de la vacuna? ¿Cuándo? ¿Quedamos todos “abrochados” a la marca o al tipo de vacuna que recibimos primero, y el refuerzo tendrá que ser igual?

La investigación de Biden por el origen del coronavirus abre un nuevo frente entre EE.UU. y China

“Ya sabemos que el Covid no va a desaparecer, y también sabemos que los anticuerpos disminuyen con el tiempo, así que en algún momento vamos a necesitar un refuerzo. Lo que no puedo predecir es cuándo”, dice John Biegel, subdirector de investigaciones clínicas de la División de Microbiología del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infectocontagiosas de Estados Unidos (NIAID).

Pfizer y otras marcas ya están probando cómo serían las dosis de refuerzo
Pfizer y otras marcas ya están probando cómo serían las dosis de refuerzo


Pfizer y otras marcas ya están probando cómo serían las dosis de refuerzo

Beigel está trabajando en un ensayo clínico que responderá uno de esos interrogantes, ya que probará si pueden alternarse dosis diferentes en caso de ser necesario. ¿Puede una persona que recibió las dos dosis iniciales de la vacuna de Pfizer-BioNTech a principios de año, darse una tercera dosis de Moderna? ¿Es una ventaja o un riesgo cambiar de una marca o tecnología de vacuna a otra?

Los ensayos en Estados Unidos llegan cuando los expertos en salud de China ya están recomendando una tercera dosis para algunas personas en riesgo. Los científicos saben que la inmunidad inducida por vacunas contra la mayoría de las enfermedades disminuye con el tiempo, pero la respuesta específica en el caso del coronavirus recién llegará en las próximas semanas y meses.

Para empezar, los científicos primero tienen que identificar un umbral: ¿Cuál es el nivel de inmunidad mínimo suficiente para proteger a una persona? A continuación, tendrán que investigar cuánto tiempo suele tardar la inmunidad en disminuir hasta ese nivel. Y finalmente tienen que encontrar la mejor manera de reforzar o potenciar esa inmunidad.

Para el mes que viene, Beigel espera contar con los resultados de estudios de personas que se enfermaron a pesar de haber sido vacunadas en ensayos clínicos, hallazgos que podrían ayudar a establecer un umbral de inmunidad, lo que los científicos llaman “correlato de protección”. Esos estudios podrían ayudar a los investigadores a establecer un nivel mínimo de anticuerpos que indique si alguien es inmune o si esa persona es nuevamente vulnerable a la infección.

Los científicos están analizando muestras de sangre de las primeras personas que fueron vacunadas hace un año, como parte de los ensayos clínicos de las vacunas, con la esperanza de determinar si los anticuerpos subsisten o ya desaparecieron. Investigaciones anteriores revelaron que los anticuerpos contra la enfermedad permanecen en niveles sólidos durante al menos seis meses después de la vacunación con la fórmula de Moderna, aunque las variantes del virus pueden complicar el cuadro y hacer que la protección de anticuerpos se desvanezca más rápido. Un estudio reciente publicado en Nature descubrió que los anticuerpos disminuyen después de que las personas se recuperan de la infección, pero no siguen cayendo en picada: se estabilizan y siguen presentes casi un año después.

Un reciente estudio de la vacuna de Moderna reveló que después seis meses, los anticuerpos capaces de neutralizar la variante B.1.351 disminuyeron por debajo del nivel de detección en casi la mitad de las personas que recibieron esa vacuna
Agencia AFP


Un reciente estudio de la vacuna de Moderna reveló que después seis meses, los anticuerpos capaces de neutralizar la variante B.1.351 disminuyeron por debajo del nivel de detección en casi la mitad de las personas que recibieron esa vacuna (Agencia AFP/)

El ensayo clínico que está lanzando el NIAID testeará de forma sistemática si las personas que recibieron una marca de vacuna en enero (la monodosis de Johnson & Johnson, o las dos dosis de la vacuna Moderna o de Pfizer-BioNTech) tienen que recibir obligadamente un refuerzo de la misma marca, o si existen beneficios en alternar y combinar vacunas.

“La gente tiene que entender las limitaciones de los datos que manejamos hasta el momento, y la crucial importancia de obtener datos para tomar decisiones futuras en base a información confirmada”, dijo Beigel. “Suponemos que está bien dar una dosis de refuerzo de cualquier otra vacuna, pero queremos estar seguros.”

Para personas como Martin Silberberg, de 76 años, bioquímico jubilado y autor de libros de texto de la localidad de Pelham, Massachusetts, esas preguntas han pasado a primer plano. Silberberg y su esposa fueron vacunados en febrero y marzo. Les gustaría viajar a Escocia en septiembre para asistir a un casamiento familiar, pero los inquieta tanto la posibilidad de que para entonces su inmunidad haya disminuido, como la confusa información que circula en torno a los “pasaportes” de vacunas.

En cuando a viajes más cortos, esperan asistir a museos y conciertos de música de cámara, y poder salir a comer afuera, aunque haga frío. Silberberg estaría encantado de recibir una dosis de refuerzo o incluso hacerse un análisis de recuento de anticuerpos para comprobar si todavía está protegido, pero sigue chocándose con la frontera de lo desconocido. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha desaconsejado las pruebas de anticuerpos, sobre todo porque sigue sin quedar claro cómo interpretar si el resultado de una prueba en particular indica un suficiente nivel de inmunidad o no.

“Mis amigos tienen mi edad y todos nos preguntamos lo mismo, sin saber qué hacer”, dice Silberberg. “¿Pasado cuánto tiempo hay que empezar a preocuparse?”.

La compañía farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson provee vacunas con una sola dosis
Justin Tallis


La compañía farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson provee vacunas con una sola dosis (Justin Tallis/)

Los científicos están monitoreando varios flujos de datos en busca de algún indicio preocupante. Van a seguir de cerca lo que sucede con las personas vacunadas en los ensayos clínicos y en el mundo real, en parte porque la disminución de anticuerpos no implica necesariamente que las personas se enfermen, porque el cuerpo cuenta con otros tipos de respuesta inmunológica, que pueden activarse y defendernos de la infección.

Si los científicos se encuentran con un número inesperadamente alto de contagios en gente vacunada, en particular infecciones que provocan una enfermedad grave, sería una señal de advertencia de que son necesarias dosis de refuerzo.

Anticuerpos

Un reciente estudio de la vacuna de Moderna reveló que después seis meses, los anticuerpos capaces de neutralizar la variante B.1.351 disminuyeron por debajo del nivel de detección en casi la mitad de las personas que recibieron esa vacuna. Pero esas pruebas de laboratorio no pueden predecir lo que ocurriría si los receptores de la vacuna se exponen a la variante después de ese plazo.

Una posibilidad es que esas personas se enfermen, pero también puede pasar que a pesar de la disminución de los anticuerpos, después del contagio “el sistema inmunológico reconozca rápidamente el virus y nos siga protegiendo”, dice John Mascola, director del Centro de Investigación de Vacunas del NIAID.

Las farmacéuticas ya están haciendo pruebas con refuerzos, incluida una dosis adicional de sus propias vacunas, y también refuerzos reformulados especialmente contra la variante. Un ensayo con los refuerzos de Moderna mostró que una tercera dosis y una versión específica contra la variante B.1.351 aumentaron los niveles de anticuerpos, una señal alentadora. También está en marcha un estudio de otra opción de refuerzo que ofrecería protección contra la cepa original y el virus específico de la variante.

El ensayo de alternancia y combinación de diferentes marcas y fórmulas de vacunas debería ayudar a responder preguntas prácticas sobre el mejor aprovechamiento de sus propiedades de inmunización. Los resultados de estos ensayos estarán listos para julio o agosto, con la esperanza de que esos datos ayuden a tomar decisiones antes del próximo otoño boreal y la llegada del frío al hemisferio norte, dice Beigel.

El ensayo probará qué combinaciones funcionan mejor y tal vez termine demostrando que se puede usar cualquiera. Eso facilitaría enormemente la logística, ya que la gente no quedaría atada a la disponibilidad de una marca o fórmula específica.

Las vacunas de Pfizer y Moderna mostraron más del 95% de efectividad
Las vacunas de Pfizer y Moderna mostraron más del 95% de efectividad


Las vacunas de Pfizer y Moderna mostraron más del 95% de efectividad

¿Qué pasa en Colombia? Una guía para entender la crisis

El ensayo estudiará grupos de 50 personas que estén completamente vacunadas con una vacuna autorizada, y en cada grupo probarán la combinación con otra fórmula. El seguimiento de los niveles de anticuerpos después de la vacunación mostrará si los refuerzos tienen el efecto deseado de potenciar la inmunidad y podría revelar si ciertas combinaciones son más efectivas que otras.

John P. Moore, inmunólogo de la Escuela de Medicina Weill Cornell, dice que serán los funcionarios de salud pública y los científicos, y no las compañías farmacéuticas, quienes decidirán si los refuerzos son necesarios, y en qué momento.

Moore advierte que la idea de una “inmunidad decreciente” es menos aterradora de lo que parece. El escudo de protección que brindan las vacunas no desaparecerá repentinamente y, aunque los ensayos han demostrado que las vacunas son un poco menos efectivas contra el contagio de algunas variantes, siguen siendo una fuerte protección contra los cuadros graves y la muerte.

Como hace meses que se están aplicando vacunas, por más que la inmunidad disminuya, el mundo ya nunca quedará repentinamente desprotegido al mismo tiempo. “Los niveles de anticuerpos nunca caen en picada”, dijo Moore. “En todo caso, será un proceso gradual.”

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.