Así fue que el principal juez de México, que creció en el catolicismo, se convirtió en defensor del derecho al aborto

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Influenciado por las feministas que lo rodean, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación allanó el camino para la despenalización del procedimiento en el país.

CIUDAD DE MÉXICO — Cuando el presidente de la Suprema Corte de Justicia de México empezó a votar a favor de los derechos al aborto, sus más férreos opositores eran las personas más allegadas a él.

Su hermana le preguntó por qué quería matar bebés. Su hermano, ingeniero civil, perdió clientes. Los amigos oraban en grupos de chat por su conversión religiosa.

“Nadie se explicaba”, dijo el ministro presidente Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, “en qué momento me perdí, por decirlo de alguna manera”.

Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos revocó Roe contra Wade, fue el remate a una tendencia notable: mientras que Estados Unidos ha ido restringiendo cada vez más el acceso al aborto, gran parte del mundo ha ido en dirección contraria.

El fallo afianzó la postura de Estados Unidos —que solía ser un modelo para quienes buscaban ampliar los derechos reproductivos— como un caso atípico en el mundo, parte de un pequeño grupo de países que en las últimas dos décadas han hecho que sea más difícil que las mujeres pongan fin a sus embarazos.

No obstante, tan sorprendente como ese retroceso ha sido la evolución de países profundamente religiosos y socialmente conservadores en América Latina, que ahora se encuentran en la vanguardia mundial de la expansión de los derechos al aborto.

Hay pocos ejemplos más reveladores que el de México, el país con la segunda mayor población católica en el mundo, después de Brasil. La Suprema Corte de México despenalizó el aborto el año pasado en un fallo unánime que allanó el camino para legalizar el procedimiento en todo el país.

“Todos estamos a favor de la vida”, le dijo el ministro Zaldívar a la corte en aquel momento. “Lo único que sucede, es que algunos estamos a favor de que la vida de las mujeres sea una vida en la que se respete su dignidad, puedan ejercer con plenitud sus derechos”.

Muchas fuerzas impulsaron la transformación de México. Décadas de activismo feminista reconfiguraron la conversación nacional en torno a la violencia que las mujeres enfrentan y la autonomía que merecen. Los grupos de derechos ayudaron a impulsar los casos de aborto hacia la agenda de la Corte Suprema. Los magistrados conservadores se retiraron.

Entre los principales responsables del cambio en el país en materia de aborto, el actor más inesperado podría ser el ministro presidente. Pero Zaldívar, quien fue criado por padres católicos practicantes en un estado decididamente conservador, se ha convertido en uno de los defensores más poderosos del derecho al aborto.

“Aprovechó el poder que tenía desde Presidencia de la Corte para mover muchas cosas a favor de la agenda de equidad de género”, dijo Ana Laura Magaloni, profesora de derecho en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. “La historia lo recordará por eso”.

Zaldívar dice ahora que se considera un “librepensador de origen cristiano con orientación budista”. Cree que decir que el aborto es asesinato “es diluir por completo la calidad de ser humano de la mujer en atención a una creencia religiosa”.

Su camino personal refleja un cambio generalizado en un país que se ha visto obligado a reconciliar la fe y los valores conservadores con las obstinadas exigencias de generaciones de mujeres que buscan controlar sus cuerpos. También es la historia de cómo fue que Zaldívar, según dijo, fue “reeducado” por el pequeño círculo de mujeres que son sus confidentes y ayudantes más cercanas.

A Zaldívar se le ha criticado por ser demasiado cercano al presidente, por ser demasiado político y estar demasiado dispuesto a ocupar los reflectores. Algunos se preocupan de que, al difundir sus convicciones personales, Zaldívar se arriesga a quedar descalificado para decisiones futuras en asuntos clave.

El ministro presidente a veces parece más concentrado en “tener un papel de protagonista que en la formación de un precedente”, dijo José Antonio Caballero, abogado e investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México. “Al final del día las decisiones las está tomando un tribunal y le está tomando el conjunto de los jueces que integran ese tribunal”.

La Suprema Corte de Justicia de México, con 11 jueces, de los cuales cuatro son mujeres, también tiene menos influencia en el país que su contraparte en Estados Unidos, dijeron los expertos.

El fallo sobre el aborto no exige que los estados cambien sus leyes y, si bien se espera que la cifra cambie, hoy en día el procedimiento solo es legal en ocho de 31 estados, así como en la Ciudad de México.

Zaldívar, casado y de 62 años, creció en Querétaro, uno de los dos únicos estados en México que permitían el aborto solo en caso de violación y no para salvar la vida de la madre, según el grupo de derechos reproductivos GIRE. Sus padres, que acudían regularmente a misa, lo mandaron a un colegio católico.

Si su madre hubiera estado viva cuando empezó a decidir casos de aborto, dijo Zaldívar, “hubiera sido un golpe tremendo”.

Se mudó a Ciudad de México a estudiar derecho, con el tiempo abrió su propio despacho y en 2009 el entonces presidente Felipe Calderón, conservador, lo nominó a la Suprema Corte. Al principio pensaba que el aborto era un asunto de clase, no de feminismo.

“En este país las niñas ricas siempre han abortado y seguirán abortando. A quien se castiga es a las chicas, a las mujeres pobres”, dijo Zaldívar. “Se criminaliza la pobreza”.

América Latina ha sido testigo en los últimos años de olas de protestas organizadas por activistas feministas que, con un pañuelo verde como símbolo y el apodo de “Marea verde”, han revolucionado los derechos reproductivos en la región.

Ellas ayudaron a que Argentina legalizara el aborto en 2020, a que Colombia despenalizara el procedimiento este año y a que Ecuador lo permitiera en casos de violación. En México, las manifestaciones callejeras lideradas por mujeres que exigen abortos legales y el fin a la violencia dirigida a las mujeres “hicieron el cambio de paradigma”, dijo Zaldívar.

Las activistas han sido criticadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que hizo campaña con una plataforma de izquierda pero ha dicho que las manifestantes feministas son impulsadas por sus opositores políticos.

Zaldívar, no obstante, atribuye a las manifestantes el mérito de cambiar la conciencia del país… y de los jueces en el tribunal más alto.

“Cada vez era más difícil y más difícil tratar de ir en contra de lo que ellas legítimamente pedían”, dijo y añadió: “Las están matando. Las están violando. Nadie las escucha”.

Pero Zaldívar, que preside el tribunal desde 2019, también recibía influencias más cercanas a su despacho. Casi todas sus principales ayudantes son mujeres.

La secretaria general de la presidencia de la corte, Alejandra Spitalier, dijo que luego de empezar a trabajar para Zaldívar en su despacho privado en 2002, le confió sobre las agresiones de su padre. Él aprobó que se le diera un adelanto de sueldo para que pudiera salirse de la casa.

En una decisión de 2016 redactada por Zaldívar, la Corte Suprema falló que era inconstitucional la ley que obligaba a los padres a darle a los hijos el apellido paterno como principal, una costumbre que durante mucho tiempo servía para identificar el papel del padre como cabeza de familia.

La hija de Spitalier fue una de las primeras niñas de Ciudad de México en beneficiarse de la nueva regla.

Después de que la coordinadora general de asesores de su oficina, Fabiana Estrada, se embarazó y pidió acceso a un lugar donde sacar su leche materna, Zaldívar impulsó la instalación de un lactario en el tribunal.

Cuando Zaldívar llegó a la corte, empezó a buscar la manera de aumentar la cantidad de juezas. Al principio le preocupaba limitar la reserva de candidatos solo a mujeres, pues creía que el concurso público para los puestos judiciales debería ser una convocatoria abierta.

Pero al final lo persuadió el razonamiento de Estrada de que muchas mujeres ni siquiera se presentaban al concurso debido a las barreras que enfrentaban. En 2019 ayudó a crear trayectorias específicas para que las mujeres lleguen a juezas federales, lo que impulsó la paridad de género en el sistema judicial.

Antes de que Zaldívar votara en dos casos que involucran las leyes estatales que definían que la vida empezaba en la concepción, en 2011, una asistente le contó cómo los grupos religiosos la habían acosado luego de acabar con su embarazo. El juez votó a favor de invalidar las leyes.

“Tener a mujeres en su esfera tan cercana, evidentemente le permite tener un poquito más de entendimiento”, dijo Spitalier. “Le dan un poquito de la visión, de la sensación, del sabor de lo que es ser mujer”.

© 2022 The New York Times Company

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