¿Qué se siente al ver por primera vez un cadáver? Decenas de personas comparten sin miedo su experiencia

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La experiencia de ver por primera vez un cadáver es algo que se marca a fuego en la memoria y que, como le ha ocurrido a un usuario de Menéame que ha decidido contar su experiencia, puede provocar desasosiego e inquietud. A este internauta le impresionó tanto el momento y las circunstancias de lo vivido que decidió compartirlo a modo de desahogo e invitando a otros a "compartir vivencias". Su testimonio ha generado un prolífico hilo en el que muchas otras personas cuentan ese momento en el que vieron por primera vez un cadáver, lo que sintieron y lo que recuerdan.

Quien firma el testimonio en Menéame paseaba por el puerto con su pareja y su cuñada cuando vieron el cuerpo sin vida en el agua. (Foto: Getty Images)
Quien firma el testimonio en Menéame paseaba por el puerto con su pareja y su cuñada cuando los tres vieron el cuerpo sin vida en el agua. (Foto: Getty Images)

“Escribo esto a modo de intento de expulsar las impresiones que aún permanecen en mí. Lo comparto a su vez para poder charlar sobre experiencias similares que hayáis tenido. Recordemos que aquí nadie gana nada salvo compartir vivencias que nos ayuden a precisar un poco más la vida”, encabeza su texto NubisMusic, que titula su entrada en Menéame como La primera vez que ves un cadáver.

Según narra este joven, lo visto y vivido el día anterior anterior le impedía dormir y por eso recurrió a Internet en busca de una manera de soltarlo. Cuenta que estaba de paseo por el puerto con su pareja y su cuñada cuando un hombre, con evidentes signos de embriaguez, les dijo que había un señor en el agua. En un primer momento no le hicieron mucho caso, pero cuando lo hicieron, la primera en ver el cadáver fue su pareja. Él lo vio enseguida, después. Describe esa imagen como “una persona de espaldas en el agua, inmóvil y medio hundida” y dice que “de ese instante guardo la imagen de las zapatillas sobresaliendo”.

Llamaron a Emergencias, pero estaban tan “desubicados” que les costó dar la posición exacta de dónde se encontraban. El hombre que les había dado el aviso resultó ser amigo del fallecido y “apareció un camarero y explicó que los dos llevaban toda la mañana bebiendo y molestando”. El cadáver fue sacado del agua y tanto quien firma el relato como quienes lo acompañaban en ese momento lo vieron todo. “Me sentía impotente y vulnerable. La presión en el pecho se intensificaba y continúe tenso y en alerta”, detalla. 

Después, cuando asumieron, según prosigue su relato, que no podían hacer nada, se marcharon de allí. “Se me ha quedado la imagen del tipo borracho grabando con el móvil el cuerpo de su amigo”, apunta este usuario de la plataforma, que después de ese momento recuerda sentir dolor de cabeza y agotamiento. “Había visto en el tanatorio los cuerpos arreglados de mis abuelos, pero esta situación no era para nada de nada lo mismo”, sentencia sobre lo vivido esa tarde en el puerto.

Se despide agradeciendo a todo aquel que lea su testimonio y ha vuelto después para aclarar algunas dudas que este ha generado y que ha provocado que haya quien lo ponga en duda. Algo que, él mismo ha dicho, ojalá no hubiese ocurrido de verdad y fuese falso. Su relato de lo sucedido y cómo se sintió en el momento de ver el cadáver y en los momentos posteriores ha animado a otros muchos internautas a compartir experiencias similares en ese sentido.

“Yo durante toda mi vida solo he visto dos cadáveres ‘naturales’ y otros tantos más mientras hacia la carrera de Fisioterapia”, se ha animado a contar otro internauta, que precisa que de esos dos cuerpos sin vida a los que se refiere uno era el de su bisabuela. “Falleció en su cama ya muy mayor y se fue tranquila, pero tengo grabado ese recuerdo de verla inerte, sin la vida que acostumbraba a verle”, recuerda. El otro fue el de su padre y la sensación de que “las manos que agarraba ya no eran las de mi padre, eran las de un cuerpo sin vida”. Acaba su testimonio con la reflexión de que “nadie nos prepara para ver a otro ser vivo sin serlo” y que es una experiencia que “marca”.

Los relatos de gente que ha visto fallecer a personas cercadas como padres y abuelo y lo que sintieron en esos momentos son los más comunes en el hilo, pero también los de sanitarios. Uno de ellos, enfermero, cuenta que ha visto muchos cadáveres. De su experiencia en situaciones así, apunta que “lo mejor que puedo recomendarte y lo estás haciendo: háblalo con amigos, llora lo que tengas que llorar y si lo necesitas, ve a un psicólogo que te ayude a digerir la experiencia”. 

La comprensión por el shock por lo vivido para con este internauta se extiende prácticamente por todo el hilo con mensajes de ánimo, de comprensión y palabras de apoyo como que “son cosas duras, pero se digieren con tiempo, un abrazo”. 

Los comentarios a la entrada están llenos de testimonios. “Lo más chocante de un cadáver es su quietud. Uno siempre espera que un cuerpo esté en movimiento y verlo absolutamente inmóvil produce un desasosiego muy grande. Es raro”, se cuenta en uno de ellos. “Yo viví el último aliento de mi abuela. Es algo que no se olvida”, se apunta en otro. 

Otro de los aspecto compartidos en muchas de estas historias tiene que ver con la experiencia de que ese primer cadáver fuese el de un suicida, por lo inesperado de la situación y el sobresalto que algo así produce.

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