Primavera negra 2.0: el régimen cubano se endurece para sofocar el descontento

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Gabriel Ippoliti
Gabriel Ippoliti

CARACAS.- El gobierno cubano desató una operación represiva contra disidentes, artistas y periodistas independientes que recuerda a la histórica Primavera Negra orquestada por Fidel Castro en 2003. Entonces fueron 75 los presos de conciencia condenados por la revolución castrista; hoy ronda la treintena los elegidos por los órganos represivos del Estado para dar ejemplo a un país que respira ciertos aires de libertad a través de la extensión de Internet en la isla.

El artista Luis Manuel Otero Alcántara, símbolo desde el año pasado de la lucha por las libertades, permanece encerrado a la fuerza desde hace cuatro semanas en el hospital Calixto García, adonde fue trasladado para evitar que continuara su huelga de hambre. La televisión estatal exhibió hasta tres grabaciones del preso, en un intento fracasado de mostrar normalidad. Al joven, de 33 años, ni siquiera se le permitió asistir al funeral de su abuela, incluso se insinuó en televisión que dedicaba su tiempo a “zorrear” con una enfermera. Amnistía Internacional (AI) lo declaró preso de conciencia.

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“A raíz de la popularidad de la canción ‘Patria y Vida’ creció el asedio del gobierno sobre Otero Alcántara y Maykel Osorbo, fundamentalmente. Se sucedieron cercos policiales, detenciones arbitrarias, mujeres abusadas y golpeadas por policías y funcionarios públicos, cámaras de vigilancia instaladas por empresas del gobierno frente a la vivienda de activistas, además de la cancelación de líneas telefónicas y la señal de Internet, impidiendo la comunicación y denuncia de las atrocidades de la dictadura”, denunciaron esta semana en un manifiesto más de 200 artistas e intelectuales, incluidos los que participaron en el tema musical que contradice el eslogan castrista de “Patria o Muerte” y que ya sumó más de 5,3 millones de visualizaciones en YouTube.

Las largas colas son una constante como parte de la actual crisis económica de la isla
Agencia AFP


Las largas colas son una constante como parte de la actual crisis económica de la isla (Agencia AFP/)

Los dos artistas que viven en la isla y que se atrevieron a formar parte del equipo ya están presos en un hospital y una cárcel, y contra el tercero, El Funky, han decretado detención domiciliaria.

No son los únicos. La represión también alcanzó a seis personas que se manifestaron para pedir la libertad de Otero en la céntrica calle Obispo de La Habana, incluida la periodista independiente Mary Karla Ares, que cubría el acontecimiento y que este sábado regresó a su casa para cumplir arresto domiciliario tras estar encarcelada durante un mes en la prisión de El Guatao.

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“El gobierno los tiene presos y encausados como forma de escarmiento por el apoyo popular y con fines políticos para control de la población”, advirtió la organización Prisoners Defenders. El Parlamento Europeo, Naciones Unidas y distintos organismos mostraron su preocupación ante las acciones arbitrarias del gobierno cubano.

Entre los apresados desde hace dos meses también se encuentra el popular youtuber Yoandi Montiel, El Gato de Cuba, uno de los humoristas que mejor retrató la cotidianidad de la isla a través del sarcasmo. Desde la cárcel envió un mensaje a sus miles de seguidores, en el que asegura que “sigue puesto” y que no negoció con la dictadura.

“¡Qué miedo le tiene la tiranía a jóvenes valientes como Carolina Barrero!”, clamó José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba. Esta joven historiadora del arte fue detenida y maltratada por la Seguridad del Estado por ser demasiado atrevida. Su “delito” solo cabe en un catálogo muy orwelliano: la artista intervino una imagen de José Martí, “apóstol” de la independencia cubana, vestido con una camisa de estrellas y parafraseó uno de sus poemas para incluir un interrogante propio (“Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche. ¿O son una las dos?”).

El reciente Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) ya lo dejó muy claro a todos ellos: no habrá mejoras en derechos civiles y libertades. Y los que se atrevan a desafiar sus órdenes serán castigados de forma ejemplarizante. Como ya advirtió el historiador Armando Chaguaceda, en la “isla ‘inmovil’ ya están dados procesos de movilización colectiva, aunque modestos; cada semana hay más protestas, propuestas y manifiestos en plazas y redes sociales”.

Luis Manuel Otero Alcántara, jefe de un grupo que denuncia la censura del Estado cubano sobre la libre expresión
Luis Manuel Otero Alcántara, jefe de un grupo que denuncia la censura del Estado cubano sobre la libre expresión


Luis Manuel Otero Alcántara, jefe de un grupo que denuncia la censura del Estado cubano sobre la libre expresión

De momento, las amenazas no los callaron, incluso artistas que todavía permanecen en libertad se dirigieron al Museo Nacional de Bellas Artes para que no se exhiban sus obras, presentes en la prestigiosa pinacoteca, hasta que sean liberados sus compañeros.

La conclusión es evidente para casi todos, desde activistas a diplomáticos en La Habana: Cuba sufre una nueva y cruel andanada gubernamental que imita lo vivido en 2003, en una versión 2.0 y actualizada.

“Con más de 20 activistas pendientes de juicio tal parece que es una versión de la Primavera Negra”, certificó la economista Martha Beatriz Roque, la única mujer del Grupo de los 75 condenada en el proceso de hace 18 años.

“La ola represiva es muy grave y sucede con la peor crisis económica, quizás peor que el Periodo Especial de la década de los 90. Ante tal situación, el gobierno actúa reprimiendo y se defiende atacando, como ha hecho siempre”, destaca Alejandro González Raga, otro del Grupo de los 75 y que en la actualidad es director ejecutivo del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).

Tanto González Raga como distintos observadores coinciden en que el presidente Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro apostaron porque el presidente Joe Biden fuera su tabla de salvación y no ha sido así. “La situación es tal que el gobierna intenta internacionalizar la represión amenazando con sancionar a los cubanos en el exterior que participen en actividades contestatarias. Es la manifestación clara de su desesperación”, señala a LA NACION González Raga.

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