Para la primavera, los atletas jóvenes regresan al juego a pesar del riesgo del COVID-19

Laura Ungar, Kaiser Health News
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Esta primavera, Nathan Kassis, estudiante de último año de preparatoria, jugará béisbol a la sombra del COVID-19: llevará una cuellera bajo su máscara de catcher, se sentará a dos metros de sus compañeros en el banco y cambiará los abrazos por codazos después de las victorias.

"Estamos deseando que llegue la temporada", dijo este catcher de 18 años de Dublin Coffman High School, a las afueras de Columbus, Ohio. "Este juego es algo que nos encanta".

Kassis, cuyo equipo ha comenzado los entrenamientos, es uno de los millones de jóvenes que vuelven a los campos de béisbol, las canchas de tenis y los campos de golf en medio de un descenso de los casos de COVID-19 a medida que se acerca la primavera. Pero las precauciones contra la pandemia auguran una temporada muy diferente este año, y algunos distritos escolares siguen retrasando los juegos, lo que provoca disputas entre padres, entrenadores y expertos en salud pública de todo el país.

Desde el otoño, muchos padres se han movilizado para que sus hijos puedan practicar deportes y se han opuesto a algunas políticas de seguridad, como la limitación de espectadores. Los médicos, por su parte, no han llegado a un consenso sobre si los deportes de contacto son lo suficientemente seguros, especialmente en interiores. Aunque los jóvenes tienen menos probabilidades que los adultos de enfermar gravemente de COVID-19, aún pueden contagiarlo, y los menores de 16 años aún no pueden ser vacunados.

Al principio de la pandemia se sabía menos sobre el virus, por lo que los deportes en las preparatorias básicamente se detuvieron la primavera pasada, y en algunos lugares se reanudaron a rachas durante el otoño y el invierno. Algunos niños recurrieron a las ligas recreativas cuando sus equipos escolares no fueron una opción.

Pero ahora, según la National Federation of State High School Associations, los deportes de preparatoria pública están en marcha en todos los estados, aunque no en todos los distritos. En muchos lugares se están modificando y condensando los calendarios para permitir que el mayor número posible de deportes, incluidos los que no se suelen practicar en primavera, puedan compensar las cancelaciones anteriores.

Los entrenadores y los médicos coinciden en que la práctica de deportes durante una pandemia requiere equilibrar el riesgo del COVID-19 con beneficios como la mejora de la aptitud cardiovascular, la fuerza y la salud mental. Los deportes escolares pueden conducir a becas universitarias para los estudiantes atletas de élite, pero incluso para aquellos que ponen fin al atletismo competitivo con la preparatoria, las recompensas de jugar pueden ser amplias. Sin embargo, las decisiones sobre la reanudación de los deportes implican sopesar la importancia de lo académico frente a lo atlético, ya que añadir los riesgos de COVID-19 del deporte podría poner en peligro el aprendizaje presencial durante la pandemia.

Tim Saunders, director ejecutivo de la National High School Baseball Coaches Association y entrenador de Dublin Coffman, declaró que la pandemia ha tenido un efecto mental y social significativo en los jugadores. En una encuesta realizada en mayo a más de tres mil atletas adolescentes en Wisconsin, los investigadores de la University of Wisconsin descubrieron que cerca de dos tercios reportaron síntomas de ansiedad y la misma proporción informó de síntomas de depresión. Otros estudios han mostrado problemas similares para los estudiantes en general.

"Hay que fijarse en los chicos y en su depresión", dijo Saunders. "Necesitan estar fuera. Necesitan estar con sus amigos".

Sin embargo, antes de permitir que los jóvenes practiquen deportes, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron que los entrenadores y los administradores de las escuelas deben considerar aspectos como los padecimientos de salud subyacentes de los estudiantes, la cercanía física de los jugadores en el deporte específico y la amplitud de la propagación del COVID-19 a nivel local.

Karissa Niehoff, directora ejecutiva de la federación de preparatorias, ha argumentado que los deportes de primavera deberían estar disponibles para todos los estudiantes después de las cancelaciones del año pasado. Agregó que la propagación del COVID-19 entre los estudiantes atletas (y los adultos que viven y trabajan con ellos) está correlacionada con las tasas de transmisión comunitaria.

"Los deportes en sí mismos no son propagadores cuando se toman las precauciones adecuadas", aseveró.

Aun así, se han producido brotes. Un informe de enero de los investigadores de los CDC señalaba que en un torneo de lucha libre de una preparatoria de Florida se diagnosticó COVID-19 a 38 de los 130 participantes. (Menos de la mitad fueron sometidos a pruebas.) Los autores del informe dijeron que los brotes relacionados con los deportes juveniles sugieren que el contacto estrecho durante las prácticas, las competencias y las reuniones sociales relacionadas con ellas aumentan el riesgo de la enfermedad y "podrían poner en peligro el funcionamiento seguro de la educación presencial".

El doctor Kevin Kavanagh, experto en control de infecciones de Kentucky que dirige el grupo nacional de seguridad del paciente Health Watch USA, agregó que los deportes de contacto son "muy problemáticos", especialmente los que se practican en interiores. Afirmó que la respiración intensa durante el esfuerzo puede aumentar el riesgo de COVID-19 incluso si los estudiantes llevan tapabocas de tela. Lo ideal, dijo, es que los deportes de contacto en interiores no se practiquen hasta después de la pandemia.

"Estos no son atletas profesionales", dijo Kavanagh. "Son niños".

Un estudio publicado en enero por investigadores de la University of Wisconsin, que encuestaron a directores deportivos de preparatorias que representaban a más de 150 mil atletas en todo el país, refuerza la idea de que los deportes de contacto en interiores conllevan mayores riesgos, al encontrar una menor incidencia de COVID-19 entre los atletas que practican deportes al aire libre, sin contacto, como el golf y el tenis.

En general, "no hay muchas pruebas de transmisión entre jugadores al aire libre", dijo el doctor Andrew Watson, autor principal del estudio, el cual sometió a publicación revisada por pares.

El doctor Jason Newland, profesor de pediatría de la Washington University en St. Louis, dijo que todo tipo de deportes juveniles, incluidos los de contacto en interiores, como el baloncesto, pueden ser seguros con las medidas de prevención adecuadas. Él apoyó que su hija jugara baloncesto con un tapabocas en su preparatoria en Kirkwood, Misuri.

Los médicos también señalaron otras medidas de seguridad, como renunciar a los vestidores, mantener a los participantes a seis pies de distancia cuando no están jugando y exigir que los jugadores lleven su propia agua a los partidos.

"La realidad es que, desde el punto de vista de la seguridad, los deportes se pueden practicar", dijo Newland. "Es la cena del equipo, la piyamada con el equipo, ahí es donde aparece el problema. No son los partidos en sí".

En el Distrito Escolar del Condado de Clark, en Nevada, los administradores dijeron que reanudarían los deportes solo después de que los estudiantes de sexto a 12º grado volvieran a recibir clases presenciales como parte de un modelo híbrido que comenzará a finales de marzo. Los casos en el condado han disminuido precipitadamente en las últimas semanas, pasando de un promedio de siete días de mil 924 casos al día el 10 de enero a unos 64 el 3 de marzo.

A principios de abril está previsto que comiencen los entrenamientos de deportes de primavera, como el atletismo, la natación, el golf y el voleibol, y que los deportes intramuros de otoño se celebren en abril y mayo. No se permitirán espectadores.

Los padres que querían que los deportes comenzaran mucho antes crearon Let Them Play Nevada, uno de los muchos grupos que surgieron para protestar por la suspensión del atletismo juvenil. El grupo de Nevada se concentró a finales del mes pasado frente a las oficinas del Distrito Escolar del Condado de Clark, poco antes de que el superintendente anunciara la reapertura de las escuelas al aprendizaje presencial.

El organizador de Let Them Play Nevada, Dennis Goughnour, dijo que su hijo, Trey, jugador de fútbol americano de último año que también corre en pista, estuvo "muy, muy angustiado" este otoño e invierno por no poder jugar.

Con la reapertura, agregó, Trey podrá correr en pista, pero el fútbol americano intramuros que pronto se permitirá es "una broma", esencialmente solo una práctica de scrimmage.

"Básicamente, su último año de fútbol americano es un hecho. Estamos luchando por tal vez un juego, como un juego de tazón para el equipo universitario por lo menos", dijo. "Han hecho algo, pero demasiado poco y demasiado tarde".

Goughnour dijo que Let Them Play también está luchando por tener espectadores en los partidos. Los límites en el número de espectadores han irritado a los padres de todo el país, provocando "una tonelada de rechazo", dijo Niehoff, de la federación de preparatorias.

Los padres también se han opuesto a las restricciones de viaje, a las normas de cuarentena y a los diferentes requisitos de tapabocas. En el Condado de Orange, Florida, cientos de padres firmaron una petición el pasado otoño en contra de las pruebas obligatorias de detección de COVID-19 para los jugadores de fútbol americano.

Los estudiantes, por su parte, se han adaptado rápidamente a los requisitos de la pandemia, incluidas las normas sobre tapabocas, distanciamiento y vestidores, dijo Matt Troha, director ejecutivo adjunto de la Illinois High School Association.

Kassis, el jugador de béisbol de Ohio, comentó que hacer lo que se requiere para mantenerse a salvo es un pequeño precio a pagar para volver a jugar.

"La primavera pasada no pudimos jugar en absoluto. Este verano no he tocado una pelota de béisbol", dijo. "Es mi último año. Quiero completar una temporada y estaré desolado si no la hacemos".