Los presos marroquíes desmontan el discurso yihadista en las cárceles

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Salé (Marruecos), 28 abr (EFE).- Implicar a los presos de casos de terrorismo en desmontar el discurso yihadista es uno de los pilares del programa de desradicalización "Mosalaha" (reconciliación), lanzado hace cinco años en las cárceles de Marruecos y que ha llevado a un total de 222 reos de terrorismo a expresar su arrepentimiento y revisar sus ideas extremistas.

Quince presos implicados en atentados en Marruecos, que viajaron a Siria para luchar con el Dáesh o ayudaron a reclutar adeptos relataron este jueves en la cárcel de Salé lo que ha supuesto para ellos "Mosalaha", un programa puesto en marcha en 2017 por la Administración Penitenciaria marroquí (DGAPR) con la ayuda de expertos y organismos oficiales religiosos y de derechos humanos.

En su novena edición, los formadores mantuvieron encuentros con estos quince hombres durante tres meses y medio para convencerles de los valores del islam fuera de radicalismos y garantizar así su reinserción en la sociedad.

"YIHAD ERA PARA MI MATAR Y SANGRE"

Yunes, de 32 años, es uno de los beneficiarios de "Mosalaha". Fue condenado a diez años de cárcel tras volver de la ciudad siria de Raqa (que fue el principal bastión del Estado Islámico), donde pasó casi seis años, primero en las filas de los rebeldes sirios (Ejército Libre) antes de afiliarse a Al Qaeda y al Estado Islámico posteriormente.

"Antes no sabíamos nada de la religión, ni de la economía o las leyes, no teníamos un nivel educativo bueno. Es lo que hizo que cayéramos fácilmente en el extremismo", cuenta Yunes a Efe en el salón de actos de la cárcel tras la presentación de los datos del programa.

Él estudió hasta la secundaria y esta formación, afirma, le sirvió para revisar las ideas "erróneas" que tenía sobre la religión: "Yihad antes para mí significaba matar y sangre. Ahora tengo las ideas claras".

RECONCILIARSE CON EL ISLAM

La formación, de tres meses y medio, pretende reconciliar al preso consigo mismo, con la sociedad y con el texto coránico, explica a Efe Dris Agelmam, director de acción social y cultural para los presos en la DGAPR.

Agelmam señala que el programa consiguió que los beneficiarios sean conscientes de la peligrosidad de los actos que cometieron en el pasado y cambiar su comportamiento hasta "su desvinculación de los proyectos terroristas violentos y de los organismos yihadistas".

A este programa se han sumado de forma voluntaria 222 presos de un total de casi 900 que están internos en las cárceles del país condenados desde la pena de muerte hasta cinco años de cárcel en el marco de la ley antiterrorista.

Entre estos reos, 156 ya han cumplido pena o salieron de la cárcel por un indulto real. Y entre estos beneficiarios había diez mujeres, de las cuales solo quedan dos ahora en la cárcel.

Parte de la formación consiste en desmontar conceptos usados por los extremistas para ejecutar sus atentados, como la "yihad" o guerra santa, el "takfir" o declarar a alguien infiel para poder matarlo y la noción de "imponer el bien y prohibir el mal", que los yihadistas usan para aplicar la ley islámica en la sociedad en su lectura más radical.

Para ello, los reos entran en debates con teólogos marroquíes moderados que les explican los fundamentos del llamado islam "del justo medio" que defiende Marruecos.

En otras fases, los presos tienen también clases donde se les explican conceptos jurídicos y de derechos humanos, ideas generalmente consideradas paganas y traídas de Occidente por los extremistas.

Fatima Zohra Bouaziz

(c) Agencia EFE

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