Un preso por violencia de género pidió un vaso de agua, le dejaron la celda abierta y escapó caminando

LA NACION

Un preso salió caminando de una comisaría de Mendoza. Así de sencillo. No hubo túneles, motines, candados rotos ni planes magistrales. Solo un vaso de agua y un descuido.

Según informó el medio local Los Andes, Claudio López Aveiro había sido denunciado por ejercer violencia de género contra su expareja y estaba con prisión domiciliaria. Sin embargo, rompió la pulsera electrónica y estuvo desaparecido del radar de la policía durante varios días.

Finalmente, lo capturaron en el patio de la casa de la víctima y lo detuvieron en la comisaría 14 de General Alvear, lugar del cual se escapó en menos de 24 horas.

La insólita fuga se produjo durante la tarde del viernes, cuando uno de los cuatro efectivos policiales que se encontraban de guardia se acercó a la celda donde se encontraba Aveiro. En ese momento, el detenido le pidió un vaso de agua y el policía accedió. Se alejó unos instantes y cuando regresó, ya no había nadie en el calabozo.

En ese breve intervalo, el detenido corrió el pasador y abrió la reja, que había quedado sin candado y caminó por un pasillo. Llegó al patio y el portón también estaba abierto, de modo que salió a la calle y nadie lo volvió a ver.

"La celda estaba sin candado y como justo había salido un efectivo en moto porque se iba de franco, el portón también estaba abierto", confirmaron fuentes policiales.

La fuga de Aveiro motivó una causa judicial y la apertura de un expediente en la Inspección General de Seguridad para determinar la responsabilidad de los cuatro efectivos que estaban de guardia. Además -y por segunda vez- el personal de investigaciones está tratando de localizar al prófugo y brindando seguridad a la víctima.