Presiones, escepticismo y retrasos: AstraZeneca aún busca cómo salir del laberinto

Luisa Corradini
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Vacunas como la de AstraZeneca prometían optimismo en la lucha contra la pandemia, pero la realidad ha demostrado ser algo más complicada.
Vacunas como la de AstraZeneca prometían optimismo en la lucha contra la pandemia, pero la realidad ha demostrado ser algo más complicada.

PARÍS.– Cada día que pasa, el grupo farmacéutico anglo-sueco AstraZeneca se encuentra un poco más asignado al banquillo de los acusados en Europa, donde este sábado la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, amenazó con bloquear las exportaciones de su vacuna si el bloque no recibe las dosis que compró. Al mismo tiempo, y después de algunos tropiezos, el producto comenzó nuevamente a ser administrado en varios países, después que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) diera su luz verde.

Entre la indignación de los dirigentes europeos y la desconfianza del público, AstraZeneca se halla desde hace semanas en el ojo de la tormenta. El grupo farmacéutico debería entregar 70 millones de dosis de su vacuna en el segundo trimestre, mucho menos que los 180 millones prometidos en el contrato firmado con la Unión Europea (UE) y apenas unos 30 millones, en el primer trimestre, contra los 90 millones previstos.

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“Tenemos la opción de prohibir todas las exportaciones. Ese es el mensaje que queremos hacerle llegar a AstraZeneca: respeten el contrato firmado con Europa antes de comenzar a entregar a otros países”, dijo Von der Leyen en una entrevista con el grupo de medios alemanes Funke.

La presidenta de la CE, bajo fuego nutrido de los críticos que la acusan de haberse “dejado engañar” por los laboratorios farmacéuticos, advirtió que “todas las opciones están sobre la mesa” y que los dirigentes europeos analizarán la semana próxima la cuestión. El jueves, la CE anunció también haber lanzado un procedimiento “de emplazamiento” contra AstraZeneca, mecanismo previsto en el contrato firmado.

Dinamarca fue uno de los primeros países en suspender la aplicación de AstraZeneca en la Unión Europea
Lyonne Music


Dinamarca fue uno de los primeros países en suspender la aplicación de AstraZeneca en la Unión Europea (Lyonne Music/)

Por su parte, AstraZeneca argumenta “restricciones de exportación”. En otras palabras, quisiera hacer venir vacunas producidas fuera de territorio europeo, donde admite haber sufrido importantes problemas de producción, pero no lo dejarían. AstraZeneca se guarda muy bien de designar el culpable. Pero los documentos oficiales europeos indican solo dos países de fabricación extranjeros: Reino Unido y Estados Unidos.

El argumento, sin embargo, no satisface a Bruselas. En realidad, AstraZeneca es sospechado de haber prometido demasiado cuando se negociaron los contratos. “Hay un problema específico” de ese grupo, acusan altos responsables europeos, convencidos de que el laboratorio “habría vendido varias veces las mismas dosis”.

Los responsables de la empresa consideran “absurda” esa acusación y destacan que semejante actitud no tendría ningún interés, cuando AstraZeneca se comprometió a no hacer ningún beneficio con la vacuna.

Todo el mundo es consciente, en todo caso, que lo novedoso de la tecnología utilizada para las nuevas vacunas y los auténticos “baches” en la previsión de las cadenas de producción han provocado embotellamientos que enfrentan todos los grupos farmacéuticos.

La vacuna de AstraZeneca está basada en una técnica bien conocida en la cual las células producidas en laboratorio crecen en enormes biorreactores. En un mundo normal, esas instalaciones pueden llevar entre seis y nueve meses para ser operativas. El gran problema de ese proceso es el “rendimiento”, que depende de la salud de las células producidas. Todo control de calidad –ya sea de temperatura, humedad o esterilidad– puede llevar a obtener menos vacunas al final del proceso. Un fenómeno que han experimentado varias plantas de AstraZeneca a través del mundo.

“Cuando sería normal esperar una producción idéntica en todas las plantas, los rendimientos pueden, por el contrario, variar considerablemente, en una proporción de uno a tres, sobre todo cuando se trata de nuevos procesos de producción”, explica el profesor en farmacología Bernard Bégaud.

Obstáculos

Hay también otros problemas que obstaculizan los procesos de entrega de las vacunas. Por ejemplo el suministro de insumos. Eso es lo que aparentemente sucede con el atraso registrado en la ejecución del convenio entre AstraZeneca y la Argentina, que debía producir la vacuna y ser envasada en México, donde faltan filtros, bolsas estériles, viales y o excipientes biológicos.

“Habrá que aprender para la próxima vez. El mundo se precipitó a producir una vacuna contra el Covid-19 y no se ocupó lo suficiente de cómo producir los insumos que exigen su producción y distribución”, dice Bégaud.

Los atrasos y la actitud comercial ambigua de la big pharma terminaron por provocar una desconfianza general en el público hacia ese producto que, sin embargo, presentaría una eficacia de 60% y disminuiría en 94% las formas graves de Covid-19, según un estudio escocés.

En Europa, la campaña de vacunación con ese producto se reinició después de la luz verde de la EMA, que estimó el jueves que “sus beneficios” eran más importantes “que sus riesgos”; 15 países del bloque habían decidido suspender su inoculación por principio de precaución, después de varios casos de efectos secundarios, como trastornos de la coagulación y formación de coágulos en la sangre.

Dos personas con máscaras utilizan sus teléfonos celulares en el Metro de París durante el segundo confinamiento debido a pandemia de coronavirus. París, 17 de noviembre de 2020.
Georges Gonon-Guillermas / Hans Lucas


Francia reactivó el uso de AstraZeneca para la población, aunque la reservó para mayores de 55 años (Georges Gonon-Guillermas / Hans Lucas/)

En Francia, la Alta Autoridad de la Salud (HAS) dio su autorización para recomenzar “sin tardar” la distribución de AstraZeneca. Pero recomienda reservarla a las personas de más de 55 años, debido a que los casos graves de trastornos de la coagulación fueron observados únicamente en menores de esa edad.

Paradójicamente, cuando la vacuna fue autorizada por primera vez en la UE en enero, varios países –entre ellos Francia y Alemania– habían prohibido su aplicación a los mayores de 65 años, debido a la ausencia de datos concretos sobre esa franja de la población en los ensayos clínicos.

Principal defensor de “su vacuna” –desarrollada en el Reino Unido por la Universidad de Oxford–, el primer ministro británico, Boris Johnson, se vacunó el viernes con la dosis de AstraZeneca y aprovechó la ocasión para cantar loas a su eficacia. Contrariamente a la mayoría de los países europeos, Gran Bretaña decidió no suspender su campaña y seguir inoculando el producto.

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Pero no todos los países acataron los consejos de las autoridades sanitarias europeas. España, Portugal y Holanda recomenzarán a vacunar recién la semana que viene. Noruega, Dinamarca y Suecia decidieron condicionar el retorno a la vacunación al resultado de estudios más profundos en curso sobre los trastornos de la coagulación.

Esta serie negra es difícil de aceptar para un grupo que aparecía inicialmente como una de las grandes esperanzas contra el virus, con acuerdos con países en vías de desarrollo como India y una vacuna mucho más fácil de transportar que sus competidoras Pfizer/BioNTech y Moderna, basadas en el ARN mensajero.

Le queda, sin embargo, un consuelo: la Bolsa, donde a pesar de todos los tropiezos, su título progresó cerca de 3% la semana pasada. Los infortunios de la vacuna no inquietan demasiado a los inversores, que esperan con impaciencia que AstraZeneca compre, por unos 40.000 millones de dólares, la biotech estadounidense Alexion.