Dos presidentes en Perú: cómo surgió la crisis y qué podría pasar ahora

LA NACION

LIMA.- El presidente de Perú ya lo había avisado. El domingo, Martín Vizcarra había advertido que si el Congreso no aprobaba la moción de censura que él impulsaba y, en cambio, continuaba con su decisión de nombrar nuevos magistrados para el Tribunal Constitucional, tomaría la decisión de disolver el Parlamento y llamar a elecciones para reemplazarlo.

Así sucedió. Y la crisis empeoró. Vizcarra anunció ayer que disolvería el Parlamento y el órgano legislativo, dominado por la oposición, contraatacó: suspendió al mandatario en el cargo y nombró en su lugar, como interina, a la vicepresidenta Mercedes Aráoz.

No es la primera vez que en Perú ocurre una cosa así. El 5 de abril de 1992, el por entonces jefe de Estado Alberto Fujimori (1990-2000) también desarmó al Parlamento, pero las circunstancias fueron otras. En ese momento, se trataba de un "autogolpe" para asumir el poder pleno. En esta ocasión, Vizcarra se amparó en la Constitución. Sin embargo, la crisis está en alza: el país parece tener dos presidentes, debido a que ni el Ejecutivo ni el Legislativo se hace eco de la determinación del otro.

¿Cuándo comenzaron los problemas?

La punta del ovillo podría encontrarse tres años atrás, cuando el banquero Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) venció a la populista Keiko Fujimori, hija del exmandatario. Sin embargo, pese a perder, el partido fujimorista ganó una abrumadora mayoría en el Congreso, con la que mantuvo contra las cuerdas a Kuczynski, quien renunció en marzo de 2018 en medio de un escándalo por corrupción. Fue sustituido por Vizcarra, su primer vicepresidente. La segunda era Mercedes Aráoz.

Tras su renuncia, Kuczynski fue puesto en prisión preventiva, donde hoy también está Keiko, sospechada de lavado de dinero. Es por ella, entre otros más, que la oposición quiere más aliado en la Corte, para liberarla. Y es por esto también que Vizcarra quiso frenarlos.

Vizcarra pidió el voto de confianza luego de que el Congreso archivara el jueves su proyecto de adelantar elecciones a abril de 2020, lo que implicaba recortar un año su mandato y el del Legislativo. La propuesta era apoyada por el 75% de los peruanos, según encuestas.

¿Es un golpe de Estado?

Las versiones están cruzadas. La decisión de Vizcarra abrió un debate sobre la constitucionalidad. El excanciller Diego García-Sayán dijo al respecto: "Acá la Comisión Permanente del Congreso continuará funcionando hasta que se produzcan las elecciones parlamentarias (...). Lo que está claro es que no hay golpe de Estado".

Sin embargo un exjefe del Tribunal Constitucional, Oscar Urviola, afirmó que "el Congreso tiene que destituir a Vizcarra pues la decisión del mismo de disolver el Congreso es inconstitucional".

En su artículo 134, la constitución de Perú dice: "El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros".

¿Quién apoya al presidente?

Vizcarra cuenta con el respaldo de miles de ciudadanos, de la cúpula militar, de la Policía y de los gobernadores. "Los miembros de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales, ante los últimos acontecimientos desarrollados en el Congreso de la República, expresamos respaldar la decisión tomada por el presidente de la República, quien ha hecho uso de su prerrogativa constitucional", señalaron los mandatarios locales, según lo publicado por El Comercio.

¿Qué pasará en el Parlamento?

Hasta los nuevos comicios legislativos, anunciados ayer para el 26 de enero, según un decreto publicado en la gaceta oficial, funcionará la Comisión Permanente del Congreso, de 18 miembros, la mayoría opositores. El mandato de los nuevos legisladores culminará en julio de 2021, igual que el de Vizcarra.

Sin embargo los legisladores suspendidos podrían resistirse y no abandonar sus bancas. Entonces, la Policía podría entrar a las cámaras para desalojarlas. También las Fuerzas Armadas.

¿Qué podrá hacer un nuevo Congreso?

Si se elige, algo que tiene que ocurrir máximo en cuatro meses, deberá reunirse para decidir de qué lado está. Mientras tanto, en el período de suspensión, es el Poder Ejecutivo quien legisla y lo hace por medio de decretos de urgencia, examinados por la Comisión Permanente.

Si en el plazo de cuatro meses no se llegan a dar las elecciones, el Parlamento disuelto podrá reunirse de pleno derecho, recobrar sus facultades y destituir al Consejo de Ministros.

Agencias AP, AFP y DPA