El presidente de Portugal, protagonista central de la crisis política

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Lisboa, 1 nov (EFE).- El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, fue el primero en abrir la caja de Pandora al alertar de que la falta de acuerdo para el Presupuesto desembocaría en elecciones anticipadas. Ahora, tiene en sus manos la decisión de cómo salir de la crisis política abierta en el país.

Rebelo de Sousa, que tiene a los portugueses acostumbrados a sus intervenciones constantes en la vida política, se ha ganado un protagonismo central en la crisis y todos están a la espera de que comunique oficialmente que disuelve el Parlamento y convoca elecciones, como parece ser su intención.

No lo hará hasta el jueves, según desveló este domingo, cuatro días después de que el rechazo del Presupuesto en el Parlamento hiciese saltar por los aires la estabilidad política en Portugal.

El presidente, de signo conservador, fue quien soltó la "bomba atómica" a mediados de octubre cuando, con dos semanas de negociaciones por delante, nadie se planteaba que un escenario como el actual pudiese llegar: si las cuentas para 2022 del Gobierno socialista fracasaban, no dudaría en decretar el adelanto electoral.

Lo hizo para presionar a los partidos a alcanzar un acuerdo pero, como recoge en su última edición el semanario portugués "Expresso", "el tiro salió por la culata" y los peores augurios se cumplieron.

"Siento que hice lo que debía hacer", ha asegurado el presidente luso.

LA IMAGEN DE LA CRISIS

El protagonismo de Marcelo, como se le conoce en el país, es tal que la imagen que ha quedado de la crisis no es la de la votación en el Parlamento, sino una anécdota ocurrida poco más de una hora después: el presidente en un cajero.

Con el Presupuesto recién tumbado, el jefe del Estado salió a pie del palacio presidencial sin decir palabra a los periodistas que se concentraban en la puerta para tener su reacción y las cámaras lo siguieron durante un paseo de varios minutos.

Al final, Rebelo de Sousa se paró en un cajero para pagar unas facturas.

La imagen abrió telediarios y protagonizó portadas en una semana donde el presidente luso ha sido objeto de críticas por su papel en la crisis y algunos constitucionalistas incluso han señalado que excedió sus poderes.

En la izquierda, los comunistas le han acusado de causar inestabilidad por "insistir" en convocar elecciones y en la derecha no ha gustado que, en pleno debate de los Presupuestos, recibiese en audiencia al eurodiputado Paulo Rangel, que le disputa a Rui Rio el liderazgo del principal partido conservador (PSD, centro-derecha).

LA DERECHA AGUDIZA SUS GUERRAS INTERNAS

La disputa entre Rangel y Rio, que lidera el PSD desde 2018, es una de las guerras internas que vive la derecha en plena crisis política.

El partido tenía previsto celebrar primarias el 4 de diciembre, pero el anuncio del adelanto electoral podría trastocar sus planes.

Rio defiende aplazar la disputa interna del PSD y celebrar elecciones legislativas en la primera quincena de enero, pero Rangel ha pedido que los comicios se dejen, como mínimo, para finales de febrero, para dar tiempo a los partidos a reorganizarse.

El PSD ha convocado un Consejo Nacional extraordinario el próximo sábado para decidir qué hace con las primarias.

Los democristianos del CDS viven una situación similar, con una disputa por liderar el partido entre el actual presidente, Francisco Rodrigues dos Santos, y el eurodiputado Nuno Melo, que se ha agudizado en los últimos días.

La actual dirección acaba de aplazar el congreso que estaba previsto en noviembre para elegir presidente, lo que no ha gustado a sus opositores y ha provocado la salida en masa de militantes de la formación, entre ellos varios pesos pesados.

16 DE ENERO, ¿ELECCIONES?

La fecha de las legislativas será determinante en el rumbo de estas disputas y, aunque el presidente no ha querido desvelar qué domingo baraja como el más adecuado para los comicios, el 16 de enero se presenta como el más probable.

Es la fecha que más consenso genera entre los partidos del hemiciclo y así se lo comunicaron al presidente durante las audiencias desarrolladas el pasado sábado.

Si el Parlamento finalmente se disuelve, el presidente ganará todavía más protagonismo en Portugal, ya que todo el control político al Gobierno quedará en sus manos hasta que se forme una nueva Asamblea.

Las urnas determinarán si, como en los últimos seis años, la presidencia conservadora de Rebelo de Sousa seguirá cohabitando con un Gobierno socialista o si hay un cambio de signo político en el rumbo de Portugal.

Paula Fernández

(c) Agencia EFE

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