El presidente de México presenta una reforma que da mayor control gubernamental en hidrocarburos

·2  min de lectura

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, presentó el viernes a la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma que fortalece el papel del gobierno en la distribución y procesamiento de hidrocarburos.

La iniciativa, que apenas será discutida por la Cámara Baja, modifica la Ley de Hidrocarburos y viene días después de que un juez suspendiera una reforma a la ley de la industria eléctrica impulsada por el gobierno que buscaba fortalecer el papel de la compañía estatal CFE.

El proyecto "considera inadecuado" dejar la protección de la distribución, procesamiento y exportación de distintos hidrocarburos "en manos del sector privado ante riesgos inminentes a la seguridad nacional, seguridad energética o la economía nacional" y faculta a la Secretaría de Energía a suspender los permisos otorgados a las empresas privadas cuando se prevea un peligro en esos ámbitos.

En el documento, López Obrador argumentó que es imperativo que las empresas productivas del Estado "jueguen un papel más activo en la industria" de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos.

López Obrador, quien asumió la presidencia en diciembre de 2018, ha sido fuerte crítico de la participación de la iniciativa privada en el sector energético.

En particular, ha fustigado la reforma aprobada durante el gobierno anterior que abrió el sector a las empresas tras un monopolio de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

A inicios de marzo, el Congreso, dominado por las agrupaciones oficialistas, aprobó una reforma a la ley de la industria eléctrica que da prioridad a la CFE en la generación de energía en sus planta sin importar el costo ni la tecnología, pero un juez la suspendió de manera indefinida.

Los detractores de esa legislación denuncian un fortalecimiento de la compañía estatal a costa de producir energía más cara y contaminante.

Pemex, la mayor empresa de México, requiere incrementar sus inversiones para revertir un prolongado declive de su producción, que cayó de un promedio de 3,4 millones de barriles diarios de crudo en 2004 a 1,6 millones en la actualidad.

La compañía reportó una pérdida de casi 23.000 millones de dólares en 2020, cuando enfrentó "la peor crisis de su historia", según informó la semana pasada en su reporte de resultados financieros. Su deuda total creció 13,9% el año pasado, hasta 113.200 millones de dólares.

Aunque el gobierno ha inyectado miles de millones de dólares a la empresa para aliviar sus finanzas, sus resultados siguen siendo sombríos.

yug/rsr