El Congreso y el Gobierno guatemalteco loan independencia juzgando a la Cicig y a la prensa

Agencia EFE

Guatemala, 11 sep (EFE).- El Congreso y el Gobierno guatemalteco conmemoraron este miércoles el 198 aniversario de la independencia de la Corona española atacando a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) y a los medios de comunicación que supuestamente han sido "esclavos" de este ente.

Durante una sesión plenaria celebrada en organismo legislativo, a la que el presidente Jimmy Morales llegó caminando por unas calles cerradas a cal y canto, los dos poderes del Estado guatemalteco criticaron a la Cicig, un ente que el pasado 3 de septiembre terminó 12 años de mandato combatiendo los aparatos clandestinos incrustados en el Estado.

El primero en tomar la palabra en este evento, al que acudió el Gabinete de ministros, representantes del cuerpo diplomático y otras autoridades, fue Álvaro Arzú, presidente del Congreso e hijo del expresidente del país Álvaro Arzú Irigoyen, firmante de los acuerdos de paz que en 1996 pusieron fin a 36 años de un sanguinario conflicto (1960-1996).

En sus palabras, Arzú cargó contra la Cicig y sus seguidores, a los que les advirtió que sí volverán al país, como decía una manta colgada hace unos días en la calle con el mensaje "nos verán volver", pero para "pedir perdón y reparar los daños que hicieron a las familias" rindiendo cuentas ante la Justicia.

Además, lamentó que la "intervención" extranjera haya dividido a los guatemaltecos y aseguró que la ley "castigará a aquellos que alimentan el odio y viven del conflicto" llegando a los tribunales por haber cometido "traición al pueblo".

En su oratoria, el presidente del Congreso también cargó contra la izquierda guatemalteca, a la que acusó de ser "un cáncer social" aupado por los "ideólogos" que impulsaron el "proyecto utópico de una sociedad sin clases" a finales del siglo 20 y que ahora "buscan paralizar el Estado" y "disolver" el núcleo familiar.

Pero fue el presidente del país, sin mencionar directamente a la Cicig, el que más cuestionó y criticó su labor, motivos que lo llevaron también a no renovar su mandato por entender que había amenazado la seguridad nacional, violentado los derechos humanos y violado la soberanía.

Morales aseguró que detrás de la Cicig había una "máquina perversa" que perseguía a todo aquel que pensara diferente, declarando a jueces o magistrados actores de "la impunidad" o acusando de "corrupto" a todo el que no estaba de acuerdo con su forma de actuar.

Abogando por contarle al mundo entero "las elecciones aprendidas" de lo vivido y pidiendo al futuro presidente del país, el centroderechista Alejandro Giammattei, que no permita una iniciativa así, Morales hizo un repaso por el himno nacional, frase a frase, y dijo que nadie, ni nacional ni extranjero, puede convertirse "en verdugo y profanar nuestra libertad o nuestras leyes".

Esto será motivo para que sea "expulsado o castigado" y lamentó que los medios de comunicación que, según él, antes presumían de su independencia se convirtieran en "esclavos" de la Cicig con noticias "sensacionalistas" o "invisibilizando" los "lesivos abusos y atropellos a los derechos humanos" que supuestamente realizó.

Y esto porque la Cicig fue un ente, a su juicio, "impuesto de forma experimental" en Guatemala, aunque fue el Gobierno el que solicitó su creación y el que firmó un convenio con Naciones Unidas en 2006 para su instauración y su puesta en funcionamiento.

Jimmy Morales, que durante la campaña electoral que lo llevó al poder defendía la labor de la Comisión y que prometía transparencia con el eslogan "Ni corrupto ni ladrón", endureció su discurso contra este ente auspiciado por la ONU después de que su familia y él mismo aparecieran implicados en varios casos.

Y aunque en un principio prometió que renovaría su mandato hasta 2021, luego cambió de opinión y empezó una afrenta que lo llevó a dar por terminado de forma unilateral el acuerdo, prohibiendo la entrada en el país de su jefe, el abogado colombiano Iván Velásquez, y no renovando las visas de algunos investigadores.

Para concluir, Morales cuestionó al titular de la Procuraduría de Derechos Humanos, Jordán Rodas, a quien ha acusado de no defender a los guatemaltecos, y se preguntó: "¿En dónde está el que debe pelear por los derechos humanos? ¿En dónde está?".

Respecto a esto, el magistrado de conciencia se limitó después a pedir a Arzú y a Morales que tengan presente que "la guerra fría ya terminó" y que hablar de izquierda y derecha es insuficiente cuando hay que buscar la vida digna de todos.

"El país ya no necesita más divisionismo. La Constitución dice claramente que el presidente debe representar la unidad nacional. Lo que sí me queda claro del discurso del señor presidente es que se sabe de memoria el himno nacional y eso es bueno", dijo con sorna, y pidió respetar el "Estado de Derecho".

(c) Agencia EFE