Presidente electo de Guatemala fue intimidado por Maduro

CIUDAD DE MÉXICO, octubre 12 (EL UNIVERSAL).- "No hubo agresión, pero sí intimidación", dijo el presidente electo de Guatemala, Alejandro Giammattei, en entrevista con EL UNIVERSAL al hablar sobre lo ocurrido esta mañana en el aeropuerto de Caracas, donde por órdenes del gobierno de Nicolás Maduro se le negó el ingreso a Venezuela y fue enviado en un vuelo de regreso a Panamá.

Giammattei, quien considera "usurpador" al régimen de Maduro y reconoce como presidente al líder opositor Juan Guaidó, llevaba a éste una invitación para su toma de posesión en Guatemala, el próximo 14 de enero, pero también "un mensaje de aliento al pueblo venezolano".

"No nos lo permitieron. Nos fue impedida la entrada (...) Simple y sencillamente no nos dejaron entrar. Nos agarraron y nos condujeron de regreso al avión sin saber adónde nos llevaban (...) Gracias a Dios era de vuelta al avión (...) Nos devolvieron pasaportes hasta que estábamos adentro del avión.

"Nunca nos dieron ninguna explicación, sólo nos interrogaron sobre nuestras profesiones, por qué íbamos a Venezuela, con quién nos íbamos a reunir. No hubo una agresión física, sí intimidación, se siente uno intimidado. Pedimos explicaciones y nadie nos dijo nada", expresó.

El gobierno venezolano argumentó que la "inadmisión migratoria" se produjo tras descartar Giammattei que el motivo del viaje fuera turístico, y dado que la "visita a Venezuela de funcionarios extranjeros de alto nivel exige, no solamente la realización de coordinaciones bilaterales en materia de agenda, seguridad y emisión de visados".

Señaló también que el presidente electo de Guatemala presentó un pasaporte italiano, algo que el político guatemalteco reconoció en la entrevista telefónica con este medio. "Yo llevaba mi pasaporte italiano y guatemalteco. Llevaba incluso hasta la vacuna de la fiebre amarilla, porque a algunas personas no las dejan entrar con la excusa de la fiebre amarilla", refirió.

Con el pasaporte italiano, detalló, ya no tiene "necesidad de sacar visa en Venezuela".

"Me parece una tontera de parte del gobierno de Maduro decir que porque viajaba con pasaporte italiano. Yo tengo una doble nacionalidad. Es una excusa injustificable", indicó.

Giammattei ha dicho que una vez que tome posesión como presidente guatemalteco, desconocerá cualquier relación con el gobierno de Maduro.

"Vamos a cancelar cualquier relación con el gobierno de Nicolás Maduro y vamos a reforzar las relaciones con el gobierno de Guaidó -reconocido por medio centenar de países-. Eso implica reconocer a la embajadora del gobierno de Guaidó oficialmente como la embajadora oficial de Venezuela", dijo.

Para Giammattei, la solución a la crisis en Venezuela es que Guaidó "sea reconocido como presidente legítimo de Venezuela, que pueda convocar elecciones de forma inmediata, que dejen libres a todos los presos políticos y que se permita la entrada de ayuda humanitaria".

"El país está paralizado", afirma el guatemalteco. Expresó su confianza en que la Corte Penal Internacional de la Haya juzgue a Maduro, a su segundo, Diosdado Cabello (presidente de la Asamblea Nacional Constituyente), y a lo que llamó "esa partida de sinvergüenzas", por "los crímenes de lesa humanidad que han cometido".

La principal preocupación de Giammattei es el "riesgo" que, dijo, Venezuela representa para la región por el tema del narcotráfico. "Si usted mira las trazas del narcotráfico, de dónde sale, 80% sale del territorio venezolano", indicó.

Al recordar las víctimas que ha dejado el narcotráfico, lamentó que "nosotros ponemos los muertos y ellos ponen las ganancias". "Se quedan con los millones que les genera el narcotráfico. La Venezuela de Maduro es un narcoestado", sentenció.

Acusó también al régimen de Maduro de "alimentar la insurrección" en la región, y puso como ejemplos las protestas que se están dando en Ecuador o en Perú, "rehacer la guerrilla en Colombia, el apoyo a la represión en Nicaragua".

Sin embargo, Giammattei expresó su rechazo a una intervención militar para solucionar la crisis venezolana. "La única manera es que estas personas sientan la presión diplomática y se tengan que ir", señaló.

El viaje, comentó, iba justo en ese sentido: "Fue, dentro de los escenarios negativos que teníamos, el mejor, que se nos devolviera como se nos devolvió".

La visita, que dijo se planeó en septiembre en el marco de una reunión con el canciller designado por Guaidó, Julio Borges durante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, contemplaba como otro escenario el que a Giammattei y sus acompañantes se les permitiera entrar a Venezuela, pero no salir. Por ello, explicó, se solicitó ayuda a "dos gobiernos amigos" -de los que no quiso dar más detalles- para "que nos dieran protección, que nos prestaran refugio si era necesario".

Aseguró que no fue "un acto de valentía (...) sino de externar nuestro rechazo contundente a un régimen que está desestabilizando a todo el continente".

Desde su punto de vista, la comunidad internacional puede jugar un papel más activo en Venezuela. "Las presiones diplomáticas bilaterales y multilaterales se tienen que hacer sentir más en Venezuela, de lo contrario Maduro se va a quedar allá".