Presidente egipcio pondrá a prueba su "química" con Trump

Por HAMZA HENDAWI

EL CAIRO (AP) — La reunión que esta semana tendrá en Washington el presidente egipcio Abdel-Fatá el-Sisi con el mandatario Donald Trump será un paso significativo en la rehabilitación internacional del ex general que ha sido criticado por tendencias autoritarias.

Pero, advierten analistas, el líder egipcio probablemente no sacará mucho provecho de su reunión del lunes en la Casa Blanca.

No ha habido detalles específicos sobre que pedirá el-Sisi, pero se cree que será más ayuda militar, designar al grupo Hermandad Musulmana como organización terrorista y restaurar el tipo de asociación estratégica que Egipto tuvo con Estados Unidos por más de 30 años.

Otro asunto que podría surgir es la exigencia territorial de la Liga Árabe a cambio de paz con Israel. El-Sisi, cuyo país ya está en paz con Israel, podría estar en posición de ayudar a Trump para promover un acuerdo amplio regional pero también existe el potencial de que no se pongan de acuerdo.

Ciertamente, el líder egipcio tiene razones para estar optimista sobre su relación con Trump.

Obama mantuvo su distancia de el-Sisi luego que el líder egipcio subió al poder en el 2013 en el levantamiento militar para destituir al islamista Mohamed Morsi. El-Sisi fue electo presidente un año después pero ha gobernado con mano dura.

Obama nunca invitó a el-Sisi a la Casa Blanca, permitió que su gobierno regañara varias veces a Egipto por su récord de derechos humanos y brevemente suspendió ciertos tipos de ayuda militar, que normalmente es de 1.300 millones al año.

Medios egipcios respondieron acusando a Obama de apoyar a la Hermandad y de desestabilizar al país a través del respaldo de su gobierno al alzamiento popular del 2011, que conllevó a la destitución del gobernante Hosni Mubarak.

En contraste, Trump y el-Sisi se llevaron bien desde su primer encuentro en septiembre, cuando el candidato republicano habló de "buena química" entre ambos tras una reunión en un apartado de la Asamblea General de la ONU.

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La reportera de The Associated Press Jill Colvin contribuyó a este despacho desde Washington.