De la “presidenta corazón” a la “cátedra” para Macri: escenas de la cumbre que habilitó una tregua en la interna oficialista

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La renovación de autoridades de la Federación Argentina de Municipios (FAM), que quedó a cargo del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, sirvió como escenario para ensayar una tregua en la interna que mueve los cimientos del Gobierno. El acto, realizado en Tecnópolis, reunió a representantes del kirchnerismo y el albertismo en el gabinete, a gobernadores peronistas y a intendentes de distintas tribus.

El flamante titular de la FAM abogó por la unidad, pero también reclamó que “el crecimiento económico llegue al bolsillo de los argentinos” , un mensaje que está en línea con las críticas del kirchnerismo duro al ministro de Economía, Martín Guzmán.

La frase que descolocó a Alberto Fernández, la respuesta “quirúrgica” y el temor por lo que pueda decir Cristina Kirchner

El albertismo mostró como delegados al jefe de Gabinete, Juan Manzur (fue secretario de Salud en La Matanza) y al ministro de Obras Públicas y exintendente de San Martín, Gabriel Katopodis.

El kirchnerismo duro aportó, entre otros, al ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Jorge Capitanich (Chaco) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero). Más allá de Wado de Pedro, La Cámpora estuvo representada por intendentes como los bonaerenses Mayra Mendoza (Quilmes), Juan Ignacio Ustarroz (Mercedes) e Iván Villagrán (Carmen de Areco), o el correntino Raúl “Rulo” Hadad (San Roque).

La tropa de intendentes bonaerenses mezcló distintas raíces. Estuvieron, entre otros, Alberto Descalzo, Federico de Achával, Andrés Watson, Juan José Mussi, Fernando Moreira, Mario Secco, Karina Menéndez, Marina Lesci, Mariel Fernández, Alejandro Granados (hijo) y Lucas Ghi.

“Las diferencias deben ser ordenadas, vamos a lograr fortalecer el espacio”, se esperanzó Capitanich al bajar del escenario. El gobernador chaqueño el viernes será anfitrión de Cristina Kirchner, cuando le entreguen a la vicepresidenta un doctorado honoris causa en la Universidad Nacional del Chaco Austral. “No sé qué es lo que ella va a manifestar. Todos la conocemos a Cristina, es una estadista de nota. Aun cuando muchos no concuerden con su opinión, es una mujer de mucha experiencia. La Universidad del Chaco Austral ha propiciado un esquema interesante que tiene que ver con la cátedra de expresidentes. No solamente va a estar Cristina, va a estar Eduardo Duhalde, va a estar Mauricio Macri. Es muy importante que cada uno exponga su visión de la realidad nacional e internacional. Tenemos que hacer valer la unidad nacional”, indicó.

“La Argentina crece en la macroeconomía, pero no logramos ver eso en todo el esplendor. Estamos en el medio del campo de batalla para que ese crecimiento llegue al bolsillo de los argentinos”, afirmó Espinoza , flanqueado por jefes comunales de todo el país que lo acompañaron en la lista única que tomó la conducción que dejó Javier Noguera (intendente de Tafí Viejo).

En la trastienda del acto, fuentes del kirchnerismo duro consultadas por LA NACION remarcaban el desacuerdo con la gestión económica. Algunas, incluso, criticaban la marcha de los ministerios conducidos por dirigentes del núcleo más cercano al Presidente, que contrastaban con elogios para los de otras tribus.

Kicillof pidió “estar atentos a las necesidades de nuestro pueblo”. También estuvieron Verónica Magario, Julio Alak, Leonardo Nardini y Carlos Bianco.

Espinoza comenzó su discurso con elogios para Cristina. Sobre el final, sumó al presidente Alberto Fernández. “En 2015 teníamos ocupación casi plena, muy pequeños índices de pobreza e indigencia y una producción que crecía. Teníamos los mejores sueldos de América Latina después de la presidencia de nuestra presidenta del corazón por siempre, Cristina Fernández de Kirchner”, halagó.

Juan Manzur reunió al gabinete después de seis meses y arengó: “Este es un gran Gobierno, y al que no le gusta que se vaya”

Con su discurso ya avanzado (debió estirarlo para cubrir la demora de Kicillof, que llegó 40 minutos después de lo que estaba anunciado), Espinoza pidió “consolidar la unidad del movimiento nacional” y destacó: “Tenemos un presidente al que vamos a defender todos los días y una vicepresidenta que, con su renunciamiento, hizo realidad que el pueblo vuelva a gobernar”.

Además de los dirigentes, que ocuparon buena parte de las butacas del Auditorio Ciencia, se congregaron simpatizantes de Espinoza. Había militantes con camperas de la Municipalidad de La Matanza, veteranos matanceros de la guerra de Malvinas y representantes de instituciones como el Centro de Comerciantes de San Justo.

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