La Presidenta busca acotar las subas de los salarios

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Frente a la amenaza de una recesión global, la presidenta Cristina Kirchner comenzó a diseñar su plan para proteger la economía en 2012 con una apreciable desaceleración en los aumentos de salarios por efecto de lo que, espera, sea una menor inflación el próximo año. Este escenario podría agudizar su enfrentamiento con el jefe de la CGT, Hugo Moyano, según sostienen en la Casa Rosada.

"No se espera un proceso de aceleración de la inflación el año próximo, sino de desaceleración", confió a LA NACION una alta fuente cercana a la Presidenta. "Por lo tanto los aumentos salariales serán visiblemente menores a los de este año", agregó.

"Habrá subas, pero serán menores y sólo buscarán mantener el poder adquisitivo del salario y del consumo, que fue el que lideró el crecimiento de la economía", explicó el funcionario.

La Presidenta pidió a sus ministros que se garanticen topes a las negociaciones paritarias de 2012. Este año los aumentos rondaron un promedio del 27% y ahora se habla en la Casa Rosada de situarlo muy por debajo del 20%.

Pero ayer el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, reiteró su reclamo para que se aumente en un 41% el salario mínimo, hasta alcanzar los 2600 pesos. "Dos mil seiscientos pesos da $83 por día, y como hay muchos empresarios que han dicho que es muy elevado, yo les pregunto a ellos si pueden vivir con esa cifra", desafió.

Si bien el Indec reconoce una inflación anual de poco más de 9%, la media de las subas salariales siempre se acercó en estos años al índice real de precios.

Ese conflicto explica el meollo del último enfrentamiento del Gobierno con Moyano. El viernes pasado, su hijo Facundo, jefe del Sindicato de Peajes y candidato a diputado en la lista del Frente para la Victoria señaló que el Indec "dibuja" la inflación. En Balcarce 50 se interpretó que fue un mensaje de su padre, el jefe de la CGT.

Moyano hijo reclamó aumentos acordes con la suba del costo de vida. Se viene la negociación por la suba del salario mínimo a fines de mes y un posible reclamo por el aumento del mínimo no imponible en Ganancias.

El ataque de Moyano junior pudo ser una devolución de gentilezas. Según pudo saber este diario, un sector de la Casa Rosada le había hecho un guiño a mitad de la semana pasada al secretario general del sindicato de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, para que deslizara que Moyano dejará la CGT tras las elecciones presidenciales del 23 de octubre próximo.

"Está cansado y desgastado. Me dijeron que se quiere ir después de las elecciones", había dicho Lescano. En rigor, está seguro de que se irá después de octubre.

Todo el arco moyanista desmintió a Lescano -e incluso ayer mismo hizo lo propio Moyano- y cerró filas con el líder camionero: aseguró que éste tiene mandato en la CGT hasta julio de 2012, cuando se hará el congreso de renovación de autoridades. Sin embargo, los sectores moderados del moyanismo admiten el recambio para esa fecha.

Si bien el Gobierno asegura formalmente que no intercederá en la CGT y que no pretende apurar la salida de Moyano, la Casa Rosada da por descontado el fin de su mandato.

El diálogo entre el Gobierno y el jefe cegetista está agotado. Y cerca de Cristina Kirchner esperan que luego de octubre se retire de la escena. Con 50% de votos en las primarias celebradas el domigo 14, aseguran que ella impondrá las condiciones.

Como anticipó LA NACION en su edición de anteayer, la crisis internacional llevó a la Presidenta a estudiar medidas internas y otras junto con la región. Entre las primeras sobresale el estímulo al crédito público y privado para la inversión en industria y en otros sectores productivos, en especial las pymes. El modelo son los créditos del Bicentenario. También se estudian nuevas líneas para vivienda. Se procura elevar la inversión del 22 al 24% del PBI a fin de año y sobrepasarlo hasta el 26% para 2012. Esas medidas podrían definirse luego de las elecciones de octubre próximo.

La Presidenta apuesta a aumentar la oferta de la producción de industria para equiparar el alza del consumo, al que también seguirá estimulando con los aumentos del 20 al 25% de la Asignación Universal por Hijo (AUH), a las asignaciones familiares y el salario mínimo (de entre un 25 y 30%). Todo esto podría ser antes de octubre.

"El alza del consumo tendrá la contrapartida de una fuerte apuesta por la inversión mediante el crédito para que no haya tensiones de precios", dicen cerca de la Presidenta.

Por esa fuerte apuesta a la industria la Casa Rosada no vería con malos ojos que el sucesor de Moyano provenga de un sindicato del sector industrial.

En ese perfil se inscriben, por ejemplo, Antonio Caló, de la UOM (metalúrgicos) o Mario Manrique, de Smata (mecánicos-automotrices), cercanos al Gobierno. Pero podría haber otros. Todo dependerá de las negociaciones.

Moyano desoyó muchos reclamos de la Presidenta para moderar las protestas de la CGT y los métodos de acción directa. En medio de la crisis externa, con más señales a los empresarios para que inviertan, Cristina Kirchner buscaría moderar la puja salarial, con el argumento de que se desacelera la inflación.

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