Presión para formar gobierno neerlandés tras la dimisión de dos ministras

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La Haya, 17 sep (EFE).- La líder progresista Sigrid Kaag, que presentó hoy oficialmente su dimisión como ministra de Exteriores de Países Bajos tras una moción de reprobación de su gestión de las evacuaciones de Afganistán, se sumió este viernes en las negociaciones del futuro gobierno, en el que sí busca continuar como socia clave del liberal Mark Rutte.

Su colega de Defensa, la democristiana Ank Bijleveld, criticada por el mismo asunto, también se vio obligada a presentar su renuncia en la tarde de este viernes debido a las críticas por su permanencia en el cargo a pesar de la moción, aunque, a diferencia de Kaag, el futuro político de Bijleveld no está claro, y tampoco tenía un papel determinante en la negociación de gobierno.

“No voy a ocultar que me han sorprendido las consecuencias del debate parlamentario. Quería seguir con la tarea que tengo, por los hombres y mujeres en primera línea y los intérpretes que todavía están en Afganistán, pero mi permanencia está sujeta a debate, por lo que ya no puedo hacer mi trabajo de forma correcta”, explicó Bijleveld, anunciando su marcha.

Kaag ha sido la gran ausente del Consejo de Ministros este viernes en Países Bajos y, tras abandonar la cartera de Exteriores, tampoco acompañará hoy al primer ministro en funciones, Rutte, a visitar a su homólogo británico Boris Johnson a Londres para discutir la situación actual en Afganistán y la evacuación de los afganos aún atrapados en Kabul.

Tampoco acudirá a la Asamblea General de Naciones Unidas el 22 y 23 de septiembre en Nueva York, por lo que dedicará su tiempo a liderar el partido progresista D66 durante el diálogo para la formación de gobierno en Países Bajos, así como para preparar el debate sobre los presupuestos generales del Estado y el inicio del curso político el próximo martes.

El progresista Tom de Bruijn, nombrado el pasado 10 de agosto como ministro de Comercio Exterior y Cooperación al Desarrollo, se hará cargo de momento de Exteriores hasta un nuevo nombramiento.

Fueron varias las polémicas registradas en torno a las evacuaciones de Afganistán, pero la situación se complicó para Kaag al conocerse que no todos los que tenían derecho a salir del país lo habían hecho, y el diario Volkskrant publicó esta semana que la embajada neerlandesa en Kabul había instado ya el año pasado a iniciar las evacuaciones de los afganos.

El Gobierno neerlandés aseguró que 1.673 personas fueron evacuadas de Kabul hasta el 26 de agosto, cuando se detuvieron las tareas de evacuación previas a la salida estadounidense de Afganistán, lo que incluyó 371 interpretes afganos, 211 empleados de la embajada y sus familias, y unos 319 cocineros, periodistas, activistas y guardias de seguridad.

Por invitación de Johan Remkes, el "informateur" o persona que tantea el terreno para un futuro gobierno, Kaag pasará todo el fin de semana en una especie de “reunión informal” en una finca en la localidad de Hilversum junto a Rutte, líder del VVD (con 34 escaños en el Parlamento) y el democristiano Wopke Hoekstra, de CDA, que cuenta con 15 diputados.

El progresista D66 es el segundo partido más grande del Parlamento neerlandés, después de VVD, y cuenta con 24 escaños, lo que lo convierte en un socio imprescindible para Rutte y ambos deben buscar puntos en común y decidir si incluir o no a CDA en un futuro gobierno de minorías, porque ni siquiera ellos tres juntos suman la mayoría en el Congreso.

“Solo puedo aceptar las consecuencias como ministra con la máxima responsabilidad. En mi opinión sobre la democracia y la cultura de nuestra administración un ministro debería marcharse si se desaprueba su política”, dijo Kaag, para confirmar su dimisión, al tiempo que apuntó: “Seguiré feliz como presidenta del partido y espero formar un nuevo gabinete”.

La moción recibió el apoyo de toda la oposición, pero también de Unión Cristiana, miembro del actual gabinete en funciones, y un partido vetado por Kaag como futuro socio de gobierno por las diferencias entre ambos en cuestiones de ética médica, temas a los que renunció D66 en la pasada legislatura, pero a los que no quiere volver a renunciar en el futuro, por lo que prefiere no negociar con los cristianos.

La presión sobre las negociaciones de gobierno es cada vez mayor, puesto que el actual Ejecutivo gobierna en funciones desde enero, tras dimitir en bloque por un escándalo de ayudas sociales a las familias, por lo que solo está pudiendo gestionar la emergencia sanitaria, con numerosos asuntos urgentes paralizados a la espera de la nueva formación.

Las elecciones generales se celebraron en marzo y los partidos ganadores han estado desde entonces tratando de negociar.

“Estamos en una fase difícil (…) pero tenemos que seguir dirigiendo el país”, reconoció hoy el viceprimer ministro y ministro de Sanidad, Hugo de Jonge (CDA), que señaló las dificultades que suponen para el ambiente en el equipo del gabinete el hecho de que un partido del gobierno haya respaldado una moción contra un miembro del mismo gobierno.

Imane Rachidi

(c) Agencia EFE

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