Tras la presión, La Cámpora se recluyó en el silencio y Máximo Kirchner, en el Congreso

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Máximo Kirchner, en el cierre de campaña en Quilmes, con la intendenta camporista Mayra Mendoza, Victoria Tolosa Paz y la candidata a concejala Cecilia Soler
Frente de Todos

La Cámpora se recluyó en el silencio a medida que las renuncias de ministros y funcionarios de la organización comenzaron a apilarse , aunque sea virtualmente, sobre el escritorio del presidente Alberto Fernández. Pero las señales del camporismo eran claras desde la jornada anterior, cuando el secretario general de la organización y ministro de Axel Kicillof, Andrés Larroque, presionó por cambios en el gabinete nacional con una frase que resonó: “Tenemos que elegir si seguimos paveando o reaccionamos y nos ponemos de cara a la gente a resolver los problemas” .

“En 2009 y 2013 vivimos situaciones muy difíciles y siempre salimos con política, con la gente y con medidas en lo económico y social. En 2009 entraron Aníbal [Fernández] y Amado [Boudou] a la Jefatura de Gabinete y a Economía. En 2013, ‘Coqui’ [por Jorge Capitanich] y Axel [Kicillof]. Son cosas que requieren que reaccionemos con reflejos y escuchemos a la gente”, dijo Larroque a El Destape Radio.

La Cámpora ya lo hizo en Santa Cruz: en 2011 pegaron un portazo al gobierno de Peralta generando una fuerte crisis política

Máximo Kirchner, jefe de La Cámpora, estuvo con el Presidente ayer , en Almirante Brown, donde compartió un almuerzo con ministros e intendentes, en el que el temario que trascendió fue el de la estrategia electoral que debería implementar el Frente de Todos para intentar revertir la derrota electoral que sufrió el domingo.

Desde el entorno del jefe del bloque de diputados oficialistas no soltaron prenda sobre la reunión de Almirante Brown, aunque fuentes oficiales señalaron que Máximo Kirchner fue uno de los que tomó la palabra en un diálogo con intendentes en el que se enfocó en la problemática económica y en los nichos de votos que podría buscar reconquistar el Frente de Todos.

En el tercer piso de la Cámara de Diputados, Máximo Kirchner se recluyó en el hermetismo de su despacho. Allí también se encuentra la vicejefa del bloque, Cecilia Moreau, una de las lugartenientes de Sergio Massa, presidente de la Cámara baja.

El mensaje que detonó la seguidilla de informaciones sobre las renuncias provino de Eduardo “Wado” de Pedro, el referente camporista más encumbrado en la estructura del gobierno nacional. A borbotones, surgieron los nombres de otra decena de funcionarios que optaron por el mismo camino, en un listado que se engordaba hora a hora y que incluía a las camporistas Luana Volnovich y Fernanda Raverta, titulares del PAMI y la Anses.

A primera hora de la tarde y cuando los nombres de los renunciados se iban acumulando, en La Cámpora se preocupaban por destacar que los funcionarios que pusieron sus dimisiones a disposición no eran solamente de la organización . De hecho, todos se identifican con Cristina Kirchner y algunos de ellos son específicamente camporistas. Más allá de esa aclaración, no hubo más datos que surgieran desde los voceros habituales de La Cámpora.

Antes del cimbronazo en la Casa Rosada, el foco estaba puesto en posibles cambios en el gobierno de Axel Kicillof que, eventualmente, anticiparan movimientos en el gobierno nacional. La ministra de Gobierno, Teresa García, señaló que todos los ministros pusieron la renuncia a consideración del gobernador. Según pudo saber LA NACION, el mandatario bonaerense considera posibilidades de cambio aunque sin fecha de aplicación.

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