Prescripción para Gollán: abandonar Twitter en la pandemia de coronavirus

Pablo Sirvén

Daniel Gollán lanzó varios tuits contra la gestión de gobierno porteño de Juntos por el Cambio

Todo queda claro si se atiende a la manera en que el propio Daniel Gollán se presenta a sí mismo en primer lugar. Siendo médico sanitarista, habiendo sido el último ministro de Salud de la gestión presidencial de Cristina Kirchner y actual titular de esa cartera, pero en la provincia de Buenos Aires, lo primero que pone Gollán en su bio de Twitter es "militante político". Esa es su prioridad, lo que él básicamente se siente. Después viene todo lo demás, pero en un segundo plano.

Solo así se puede entender su exabrupto de este domingo en esa red social, más propio de un troll anónimo e irreflexivo que la opinión prudente y responsable del ministro de Salud del distrito que, tal vez, por su cantidad de habitantes y las condiciones sociales paupérrimas de una inmensa porción, pueda llevar la peor parte en poco tiempo.

"Queda claro en este mapa donde está el mayor riesgo de irradiación del coronavirus", escribió Gollán en Twitter, once minutos antes de las 14 horas, en la sobremesa dominical. Acompañaba el texto de un mapita donde se ve el conurbano en tonalidades anaranjadas y el dibujo de la ciudad de Buenos Aires en rojo sangre. La palabra "irradiación" evoca a Chernobyl. El "militante político", con que Gollán gusta definirse a sí mismo, puso toda la carne al asador.

Ya en la mañana de este lunes, debieron recordarle que antes que militante era ministro y debió borrar su adolescente tuit luego de la durísima declaración de su par capitalino, Fernán Quirós: "Sus mensajes generan miedo y confusión. No hay espacio para opiniones divergentes."

El fallido tuit dominical de Gollán debe ser visto en el contexto de una gran ofensiva en marcha de varios intendentes del conurbano para presionar al jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a que vuelva a endurecer la cuarentena que había comenzado a liberar progresivamente. La muerte, también el domingo, de la referente social del Barrio 31, Ramona Medina, por coronavirus, sumó agua para ese molino y llevó a la militancia ultraK en redes a agitar el hashtag #LarretaEsResponsable y a que se empiece a tratar de montar, como sugirió Federico Andahazi en La Cornisa, por LN+, un "nuevo caso Maldonado".

A las 10.15 de este lunes Gollán intentó disimular malamente la estrepitosa reculada que tuvo que dar para borrar los efectos de su mensaje anterior, al escribir en Twitter: "Algunos se horrorizan con las verdades y buscan conflictos donde no hay. Estamos haciendo un gran trabajo conjunto con CABA y no es contradictorio con decir que CABA hoy es el foco de contagios más preocupante. Hay que frenar los casos. Esto es vida o muerte. No jodan".

Con prosa poco ajustada al "gobierno de científicos", que Alberto Fernández anunció el 1° de marzo último en la apertura del periodo ordinario de sesiones legislativas en el Congreso, Gollán volvió a tirar la pelota afuera al señalar a los que "buscan conflictos donde no hay", siendo que él es uno de los protagonistas principalísimos de la grieta que, al parecer, se pretende abrir en la estrategia de combate local a la pandemia.

El ministro provincial hizo una pésima lectura de las últimas señales en la materia porque cuando arreciaban las críticas de los alcaldes bonaerenses más agresivos contra Larreta, el viernes el Presidente lo mandó a llamar para contarle sobre los nuevos kits de testeo fabricados por científicos argentinos. Presidencia distribuyó una foto donde se ve a Larreta y Diego Santili junto al Presidente y Ginés González García. Evidentemente, Gollán no supo leer esa imagen y alguien debió levantarlo en peso para que terminara rebobinando rápidamente su desgraciado tuit. Tampoco tomó nota de la advertencia que el primer mandatario hizo a los opositores que no gobiernan y escriben inconveniencias en Twitter, pero que a Gollán le cuadra sobremanera por tener un cargo de tanta significación en un momento crucial de la vida del país y del planeta. El tratamiento que deberían prescribirle a Gollán es que deje el Twitter a un lado y se concentre en su labor: ¡miles de vidas dependen de que acierte en sus decisiones!

El fallido tuit dominical de Gollán debe ser visto en el contexto de una gran ofensiva en marcha de varios intendentes del conurbano para presionar al jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a que vuelva a endurecer la cuarentena que había comenzado a liberar progresivamente

Gollán padeció durante la última dictadura militar secuestro, torturas, humillaciones, cárcel y exilio en Alemania. Solo lo salvó de la desaparición definitiva y muerte segura su parentesco cercano con un general influyente de los años setenta: Alcides López Aufranc, que pidió clemencia por él y la logró. Ciertamente una escalofriante paradoja ya que López Aufranc fue instructor en la Escuela de Guerra de la doctrina francesa en materia de represión. Durante su gestión al frente de la metalúrgica Somisa, cuando se generaron graves protestas obreras en Villa Constitución, en 1975, que derivaron en detenciones masivas, desapariciones y asesinatos, López Aufranc quedó apuntado como el máximo inspirador de aquel aciago episodio. Murió, a los 93 años, en 2015, sin imputaciones en su contra por delitos de lesa humanidad.

Se ha dicho más de una vez que nada puede reclamarse a quién padeció abominaciones en infiernos reales producidos por la sinrazón política. La comprensión siempre debe primar aún ante quienes puedan tener comportamientos execrables. Las secuelas físicas, psiquiátricas y espirituales suelen acompañar de por vida en un dolor que, al no cesar nunca, puede volver en forma de venganza o resentimiento, pero también con una magnanimidad y amplitud extrema, como la que supo demostrar Nelson Mandela.

Gollán, al abrazar una profesión tan noble como la de médico sanitarista, procura sanar esas heridas horribles del pasado. Debe impedir, por todos los medios, que aquellos fantasmas que quisieron inocularle odio al violentarlo en oprobiosas mazmorras, terminen ganando la batalla dialéctica.