Preocupados por su futuro, los intendentes peronistas son los promotores de la unidad

LA NACION

Con el presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, como cara visible, los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires fueron los más activos en los intentos veraniegos por la reunificación del espacio de cara a 2019. En la mayoría de los casos, no responde a un interés prioritario por cambiar el rumbo de las políticas a nivel provincial o nacional, sino a un intento por preservar el poder en sus respectivos municipios.

Los números están claros: si en 2019 se repitieran los resultados de las elecciones municipales de 2017, el peronismo en sus distintas variantes perdería la mitad de los 64 distritos que controla hoy en la provincia de Buenos Aires. Serían 32 derrotas de intendentes kirchneristas, del PJ o del Frente Renovador, a manos de los candidatos de Cambiemos, incluyendo seis distritos del conurbano y alrededores. El temor es que la ola amarilla inunde cada rincón de la provincia, en especial en las secciones del interior.

La lista de eventuales derrotas en el conurbano incluye un municipio emblemático: Tigre, bastión de Sergio Massa . La boleta de Cambiemos le ganó a la del oficialismo local por más de 6 puntos en octubre. No es casual que al mes siguiente el actual intendente Julio Zamora, un delfín de Massa, haya decidido encabezar la nómina de autoridades del PJ tigrense.

Tampoco les fue bien a los jefes comunales que apostaron por el frente que encabezó Florencio Randazzo . Gabriel Katopodis (San Martín) y Juan Zabaleta (Hurlingham) perdieron por mucha diferencia, en línea con el pobre resultado de su candidato a senador. Con la boleta de Unidad Ciudadana también cayeron en desgracia los gobiernos peronistas de Ituzaingó y Cañuelas.

Mal pronóstico

Del total de las derrotas peronistas en la provincia, seis fueron de Cumplir, el frente de Randazzo, siete del Frente Renovador y el resto de Unidad Ciudadana. La lista podría ampliarse si se toman en cuenta los distritos donde los oficialismos peronistas ganaron por menos de cinco puntos de diferencia, como en Avellaneda y Escobar.

En la nueva jefatura del PJ bonaerense reconocen que si no se logra unificar una candidatura presidencial y una para la gobernación en las elecciones generales de 2019, lo más probable es que Cambiemos amplíe su poderío en la provincia. Como en los municipios no se pueden desdoblar los comicios y no hay ballottage, las elecciones para gobernador y para presidente resultan determinantes.

Sin un candidato fuerte para competir contra María Eugenia Vidal , los intendentes peronistas van a enfrentar su desafío más difícil. "Massa y Cristina se pueden dar el lujo de ir por separado y apostar a la segunda vuelta. Pero nosotros nos jugamos todo en octubre", confirmó a LA NACION un intendente de la primera sección. "Tenemos que entender que Cristina es la que más mide, pero que con 37 puntos tampoco nos alcanza para ganar", agregó.

Para la reunificación peronista, los jefes comunales ya propusieron dirimir las candidaturas en una gran PASO. Pero la resistencia a Massa a convivir en un mismo espacio con Cristina Kirchner complicó los planes de los jefes comunales.

Cuando falta un año y medio para las primarias, todavía no surgió ninguna candidatura para la gobernación.

Córdoba no recortará cargos

A contramano del plan de la Casa Rosada para recortar el gasto a través de la reducción del personal de la administración pública, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, aseguró que no impulsará jubilaciones anticipadas ni retiros voluntarios en el sector.El mandatario advirtió sobre el impacto negativo que tendría en el sistema previsional de la provincia engrosar la cantidad de jubilados."Anticipar jubilaciones lo único que haría sería aumentar el déficit de la caja [previsional]", advirtió Schiaretti. Añadió que el año pasado el déficit del área fue de $12.300 millones. Córdoba es una de las trece provincias que no traspasó el manejo de las jubilaciones a la Nación.