Preocupa la invasión de ardillas de vientre rojo en Escobar: "Ya se desbandó"

Germán Wille
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Las ardillas de vientre rojo son muy bellas y adorables. Pero se convierten en un gran problema cuando son introducidas en un hábitat que no es el que les corresponde. Esto es lo que ocurre en la localidad de Loma Verde, partido de Escobar, donde estos roedores, originarios del sudeste asiático, se reprodujeron en cantidad y ocasionan cada vez más inconvenientes y preocupaciones a los vecinos.

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Estas ardillas, que fueron introducidas en la Argentina desde Bélgica con motivos meramente ornamentales -para darle un toque pintoresco al paisaje- en el partido de Luján, hoy han proliferado en diversos lugares de la provincia de Buenos Aires, como Escobar, San Miguel, 25 de Mayo, Capitán Sarmiento, Salto, Arrecifes y Daireaux. Pero también están en algunas zonas de Córdoba y Santa Fe.

En Loma Verde, por caso, su crecimiento parece haber sido exponencial, en especial en el último lustro, y generan una serie de inconvenientes, principalmente los que tienen relación con los cableados de Internet y de electricidad. Los exóticos roedores roen los cables y cortan la llegada de los servicios a los hogares.

Hace un par de semanas, las ardillas cortaron un tramo de fibra óptica sobre la calle Timbó y provocaron un corte eléctrico cerca del Club Privado Loma Verde, de acuerdo con lo que informa El Día de Escobar. Además, al llegar a la zona, la cuadrilla de la cooperativa eléctrica de la zona encontró a una ardilla electrocutada junto a un transformador.

En el municipio de Escobar señalaron que esta especie de ardilla no autóctona ha generado "una plaga en la región, ya que esta especie tiene una alta tasa de reproducción y no existen depredadores naturales". En diálogo con este medio, fuentes de la comuna dijeron que la presencia de estos animales en la zona se remonta a 15 años atrás, pero que su presencia aumenta cada vez más.

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La Dirección de Zoonosis de Escobar realizó reuniones con especialistas de la Universidad Nacional de Luján para combatir la plaga, pero, advirtieron desde el municipio de Escobar, que este "no es un problema fácil" y que, por ello, plantearon "un abordaje integral junto a provincia y nación y se están analizando distintos pasos por seguir".

Especie exótica invasora

Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Social de la Nación, la ardilla de vientre rojo es una de las "especies exóticas invasoras y dañinas" que se introdujeron en nuestro país y que más preocupan. La página oficial del organismo señala que este animal "causa pérdidas económicas por el consumo de frutos, descortezado de árboles, roturas de mangueras de riego y daños en el recubrimiento de cables de teléfono, luz y televisión y en transformadores de energía, además de daños materiales, como roturas de techos".

Además, en materia de salud, son portadores de la bacteria que produce la leptospirosis, una enfermedad que puede dañar el hígado, los riñones, y que, si no se trata adecuadamente, puede causar la muerte.

La ardilla de vientre rojo (Callosciurus erythraeus) es una especie arborícola originaria del sudeste asiático, donde habita en ambientes de bosques naturales, plantaciones comerciales u ornamentales. Fue introducida a comienzos de los 70 en la zona del río de la Plata proveniente de Bélgica en la localidad de Jáuregui, partido de Luján.

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Según el Ministerio de Ambiente, estos animalitos fueron esparciéndose por el territorio gracias a la mano del hombre, que los llevó consigo a diferentes jardines y espacios abiertos a modo de mascota, y para embellecer espacios con su atractiva imagen. Esto aceleró la expansión de la ardilla, así como también sus propios movimientos hacia nuevos espacios, a través de árboles, cables y techos.

Una especie invasora

A este tipo de animales, pero también a plantas y otros microorganismos, se los denomina "invasores", ya que una vez que están en un nuevo ambiente "se adaptan y se reproducen y empiezan a dominar sobre otras especies", señala María Paula Bertolini, bióloga, especialista en conservación y coordinadora de las acciones del departamento de conservación de Temaikèn en la provincia de Misiones.

"Estas especies exóticas se pueden morir también, pero si se adaptan tienen la posibilidad de alimentarse con lo que le ofrece el nuevo ambiente, donde además no tiene predadores, por lo que puede reproducirse de manera exponencial, y así se produce lo que se llama una 'invasión biológica', algo que provoca una pérdida de biodiversidad en la zona invadida", agrega la bióloga en diálogo con LA NACION.

"Si no las agarrás a tiempo, estas especies son indomables -agrega- y se hace muy difícil contrarrestar el problema".

El caso emblemático de especie invasora que señala la bióloga es el de los castores, importados a Tierra del Fuego, y que producen daños económicos grandes e inundaciones, y que fueron traídos para "embellecer" el paisaje.

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En el caso de la ardilla de vientre rojo, se suma a la problemática que, al ser un roedor, tiene una tasa de reproducción altísima y además, al igual que el castor, se trata de un animal considerado "carismático" -esto es, que despierta simpatía en el ser humano- y entonces, de acuerdo con Bertolini, "la gente ve como negativo que se los cace".

Sin embargo, por antipático que suene, disminuir la población de estos animales es la mejor manera de controlar esta preocupante invasión algo que sería, según la bióloga, "un esfuerzo muy grande y muy costoso", porque, por la manera de reproducirse, y los años que pasaron, esta ardilla "ya se desbandó".