La prensa independiente de Hungría, a la defensiva ante los ataques oficiales

Agencia EFE
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Budapest, 2 nov (EFE).- La emisora Klubrádió se ha convertido en el más reciente objeto de ataque del gobierno ultranacionalista de Hungría contra los medios de comunicación independientes, aunque los periodistas prometen que su radio "no callará ni un segundo".

Considerada desde hace años como una de las últimas voces críticas en Hungría, la radio corre peligro de no poder emitir más a partir de febrero próximo a raíz de una polémica decisión de las autoridades de retirarles su frecuencia FM.

El "Consejo de Medios" (MT), dominado por dirigentes leales al Gobierno y que supervisa el funcionamiento de los medios del país, informó a finales de septiembre a Klubrádió que no extenderá más desde el febrero de 2021 su frecuencia, al no haber cumplido todas las reglas de funcionamiento.

"Dos veces nos atrasamos con la entrega de los informes mensuales", explica a Efe el redactor jefe de la emisora, Gábor Pataki.

UNA RADIO CENTRADA EN BUDAPEST

A lo largo de la última década Klubrádió fue perdiendo la mayor parte de sus frecuencias FM en varias ciudades del país, por lo que se ha convertido en una emisora para Budapest, donde tiene alrededor de 200.000 oyentes diarios.

Su programación está centrada en tertulias, debates e informaciones políticas, culturales y sociales.

"Klubrádió existe por la voluntad de los editores y sus oyentes", asegura Pataki al recordar que gran parte del presupuesto viene de donaciones de la audiencia.

"Prácticamente no tenemos ingresos publicitarios", cuenta el periodista, ya que el Gobierno del primer ministro Viktor Orbán no gasta nada en publicidad en esta radio privada.

Por el momento no se sabe hasta cuándo las emisoras (entre ellas Klubrádió) podrán presentarse al concurso por la frecuencia 92,9 FM que usa la radio hasta ahora, y tampoco cuándo decidirá el MT, por lo que la incertidumbre se prolongará hasta enero.

DESMORONAMIENTO DE LA LIBERTAD DE PRENSA

Desde que en 2010 Orbán llegó al poder, el Gobierno aprobó una ley de medios criticada por limitar la libertad de prensa y expresión en el país, entre otros creando el MT, formado por personajes cercanos al ejecutivo.

Desde entonces el país centroeuropeo cayó al puesto 89 de 180 países en el índice de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras, cuando en 2010 estaba en el puesto 23.

En los últimos años se han cerrado, desmantelado y "reorientado" medios independientes, entre ellos, los más prestigiosos como el desaparecido diario Népszabadság o los portales Index y Origo, que han dejado de ser medios críticos después de que inversores cercanos a Orbán tomaran sus riendas.

Según la ONG de derechos humanos "Unión para las Libertades" que representa a la radio ante los Tribunales en sus juicios por la frecuencia, la práctica del MT es "ilegítima" y la regulación del uso de frecuencias debería ser reformada.

INJERENCIA GUBERNAMENTAL

La postura del Gobierno es que los problemas de los medios son "asuntos internos", ya que se trata de empresas privadas, en las que el Estado no puede intervenir.

"En nuestro caso se trata de una decisión de una entidad formada por miembros nombrados por el Gobierno (el MT). O sea, se trata de una orden gubernamental", asegura a Efe el presidente y director ejecutivo de Klubrádió, András Arató.

"Este poder y su líder máximo no tolera críticas en la sociedad", dice Arató, al recordar que el Gobierno controla los medios públicos y la gran mayoría de la prensa escrita.

No obstante, los redactores de Klubrádió prometen seguir emitiendo, aunque sea por Internet, pese a que para muchos de sus oyentes, muchos ya jubilados, el uso de las nuevas tecnologías significa todo un reto.

"PARANOIA ESTATAL"

"Es la misma lógica que hemos visto hasta ahora: el Gobierno no puede soportar las voces independientes y realiza una sistemática caza contra todos aquellos medios en los que ve enemigos", explica Ágnes Urbán, analista del Instituto de Investigaciones Mediáticas "Mérték".

En declaraciones a Efe, la analista opina que en el caso de Klubrádio se trata de "paranoia", ya que es una emisora con solo 250.000 oyentes por día, centrados en Budapest y que seguramente siempre votarán contra Orbán.

En opinión de la analista, desde el punto de vista de la "apariencia" política, sería más lógico que el Gobierno deje funcionar una emisora como Klubrádió.

Para Urbán, la estrategia del Gobierno es la "destrucción", por lo que vaticina que hasta las elecciones parlamentarias de 2022 nada cambiará en el escenario de la prensa en Hungría.

NUEVAS VOCES INDEPENDIENTES

A pesar de la situación han aparecido dos portales que podrían convertirse en medios de referencia, uno es Radio Free Europe/Radio Liberty, que durante la Guerra Fría era una fuente de informaciones en la Hungría comunista y que ahora relanzó su servicio debido al deterioro de la libertad de prensa.

Otro es Telex, formado por periodistas de Index que dejaron el medio cuando vieron que se ponía en peligro la independencia del portal y hace unas semanas lanzaron ese digital.

Marcelo Nagy

(c) Agencia EFE