La prensa alemanas condena la hostilidad en las marchas anti-restricción

Agencia EFE
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Berlín, 4 abr (EFE).- La Asociación de la Prensa Alemana (DJV) condenó hoy las hostilidades sufridas por representantes de los medios en las protestas de ayer contra las restricciones por la covid y criticó la inacción policial ante esos actos.

"De nuevo vemos cómo los convocantes no tienen reparo alguno en convertir a los informadores en objetivo de su ira", apuntó el presidente de la DJV, Frank Überall, en un comunicado.

La protesta sigue a las acciones hostiles contra representantes de los medios registradas ayer en la manifestación contra las restricciones desarrollada en Stuttgart (sur del país), que secundaron unas 10.000 personas.

Un reportero de la televisión pública tuvo que interrumpir un directo, lo que motivó ya una reacción de condena de las cadenas nacionales ARD y ZDF. Las acciones hostiles se extendieron asimismo a otros periodistas, uno de los cuales recibió una bofetada.

Los intentos de intimidar a los medios son frecuentes en las marchas de los llamados "Querdenker" -"Pensadores transversales"-, mientras desde los servicios secretos de Interior de advierte de la creciente presencia de ultraderechistas en esas concentraciones.

La DJV lamenta, además, que la policía no detuviese esa marcha, pese a que una clara mayoría de sus participantes no llevaban mascarilla ni respetaban las normas de distancia social.

La concentración de Stuttgart, punto neurálgico de los "Querdenker", fue la más multitudinaria entre las convocadas en distintos puntos del país, incluido Berlín.

Las autoridades locales habían dispuesto un fuerte contingente policial para impedir los encontronazos con grupos de signo contrario. Sin embargo, no detuvieron la marcha contra las restricciones, en que se mezclaron ciudadanos descontentos con las medidas anti covid con negacionistas, ultraderechistas y defensores de teorías de la conspiración.

En Alemania se mantiene desactivada parcialmente la vida pública desde el pasado noviembre, en que cerraron restauración, ocio y cultural, a lo que siguió en diciembre el cierre de los comercios no esenciales.

El gobierno federal y los poderes locales habían contemplado un alivio de las restricciones -como la reapertura de museos y algunos comercios-, pero este proceso se frenó por nuevos repuntes de contagios.

A mediados de febrero, la incidencia había bajado hasta los 60 casos semanales por 100.000 habitantes. A partir de marzo empezó a registrarse un aumento continuado y ahora el nivel en siete días se sitúa en los 131 casos.

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