Premios Emmy 2021: por qué causó indignación la nominación de Emily en París

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Lily Collins en Emily in Paris, uno de los éxitos de Netflix del año
Netflix

Cuando Netflix decidió darle una segunda temporada a Emily en París, no protestamos demasiado porque las decisiones de la plataforma de streaming muchas veces son más económicas que artísticas. Cuando la Asociación de prensa extranjera en Hollywood decidió nominar al programa en su categoría de mejor serie de comedia o musical nos reímos de su habitual falta de coherencia y supusimos que era un indicador más del ocaso de la agrupación. Pero cuando la Academia de artes y ciencias televisivas de Hollywood le otorgó a la serie protagonizada por Lily Collins uno de sus preciados lugares entre las competidoras a mejor comedia, la broma se volvió indignación.

Así lo reflejaron las redes sociales ayer luego del anuncio de las nominaciones a los premios Emmy cuando para sorpresa de todos Emily en París apareció en la misma categoría de la brillante Hacks, la innovadora Pen15 y la clásica El método Kominsky. Que en el rubro también compitan The Flight Attendant y Cobra Kai, dos buenos programas, pero que desafían la caracterización de comedias resulta un dato menor al tener en cuenta que cuando se anuncie a los nominados en la ceremonia de entrega de los premios que emitirá TNT el próximo 19 de septiembre, Emily en París compartirá placa con Ted Lasso, tal vez uno de los mejores programas televisivos de los últimos años y ciertamente la mejor comedia producida por Hollywood en mucho tiempo. Por supuesto que la serie de Apple TV+ creada por Bill Lawrence y su protagonista, Jason Sudeikis, se llevará la estatuilla y coronará su récord de ser la comedia debutante que más nominaciones cosechó (20) en la historia de los premios Emmy, pero eso no quita que la nominación de Emily en París le robó algo de brillo a todo el asunto.

Para un premio que se enorgullece de su representatividad en la industria de la TV, con más de 20 mil votantes divididos por las actividades que cada uno de ellos desarrolla profesionalmente, la inclusión de la serie de Netflix entre las mejores del año solo pone en duda su reputación. Y las reacciones de los expertos de la industria así lo reflejaron. The Hollywood Reporter, una de las publicaciones más prestigiosas de la industria audiovisual, publicó un análisis firmado por su crítico televisivo en jefe, Daniel Fienberg, en el que califica la nominación de “ridícula”.

“Cuando la Asociación de prensa extranjera en Hollywood nominó a Emily en París en varias categorías lo descartamos con un ‘bueh, el estudio invitó a un grupo de pseudoperiodistas éticamente dudosos a la ciudad de las luces, por supuesto que la nominaron’. Pero, ¿cómo justificamos esta nominación? Emily en París apenas es una comedia, apenas es un programa de televisión y “mejor guía de viaje a París” no es una categoría en los Emmy”, escribió el crítico sin sutileza alguna.

Lily Collins en Emily en París
Netflix


Emily en París, la burla de los premios Emmy (Netflix/)

La pregunta es si la indignación y las burlas generalizadas sobre la mención en los premios de la TV norteamericana está justificada. Y la respuesta es un rotundo sí. Por supuesto que sobre gustos hay millones de kilómetros escritos y existen espectadores para casi todas las series, sin embargo el programa creado por Darren Star (Sex and the City), carece de la calidad narrativa e interpretativa que se supone la distinguiría del batallón de programas estrenados cada año.

Lily Collins en una escena de Emily in Paris
Lily Collins en una escena de Emily in Paris


Lily Collins en una escena de Emily in Paris

La historia de la joven e inexperta profesional del marketing que por una vuelta del destino debe reemplazar a su jefa en su nuevo puesto en una agencia parisina, dedicada a marcas de lujo, parece apenas una excusa para que los espectadores descubran la belleza de la capital de Francia a través de los ojos de la ingenua Emily (Collins). Un artilugio argumental insostenible que ni siquiera los más bellos paseos de París alcanzan a justificar, especialmente cuando el personaje central está tan desconectado de la realidad y resulta tan ofensivamente ignorante que hasta a los cultores de la TV más liviana les costará tolerar sus mohines. Que Collins no es la actriz más interesante podría pasarse por alto si la serie no insistiera en poner a muy buenas intérpretes como Ashley Park y Philippine Leroy-Beaulieu, la mejor amiga y la jefa de Emily, en las situaciones menos creíbles y estereotipadas imaginables. Y, claro, los chistes sobre la higiene de los franceses, su dieta y sus malos modales no son solo ofensivos y adocenados sino que no causan ninguna gracia. En la comparación con sus compañeras de rubro o por sí sola, Emily en París no está a la altura de los premios Emmy. El problema es que parece que los premios Emmy no se enteraron.

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