La inflación de febrero alcanzó el 3,6% y complica la meta oficial

Francisco Jueguen
·4  min de lectura
El peso de los alimentos en la canasta familiar es determinante para la inflación
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Mientras crece la preocupación en el Gobierno en una temporada marcada por las elecciones de medio término, la inflación de febrero ratificó que el nuevo piso en la variación de precios alcanzado en el último trimestre de 2020 y confirmado en el primer mes de este año será difícil de perforar.

El Indec informó hoy que el índice de precios al consumidor (IPC) nacional de marzo fue de 3,6%, por lo que acumuló en el primer bimestre un 7,8%. En un alza mayor a la esperada por el oficialismo y los especialistas privados, pero una desaceleración frente a diciembre y enero. En doce meses, la inflación avanzó 40,7%. El indicador núcleo, que elimina precios regulados y estacionales, fue de 4,1% en febrero, levemente superior a la de enero. El capítulo de Alimentos y Bebidas, el que más pesa en el índice de precios y el mayor desvelo gubernamental, subió a 3,8% (el mes pasado había sido un punto más alta).

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En diciembre y enero, el IPC había marcado un techo de 4% mensual, lo que implicó que febrero -un mes estacionalmente bajo- mostrara una desaceleración de la inflación, pese a que marzo -estacionalmente elevado- daría marcha atrás a ese freno, según la estimación que hacen las consultoras privadas.

A fines del mes pasado, las proyecciones de los consultores privados recogidas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) estimó que en diciembre de este año la suba de precios se ubicaría en el 48,1% (casi dos puntos menos de lo previsto a fines de enero).

El Gobierno, por otro parte, sigue trabajando con una proyección -establecida en el Presupuesto- de una inflación para 2021 de 29%, un objetivo discutido ya entre los economistas por las estimaciones alternativas que existen sobre el primer trimestre del año, en el que la suba de precios estaría entre 10% y 12%.

En ese sentido, el ministro de Economía, Martín Guzmán, anticipó días atrás en una disertación en Catamarca que el BCRA comenzó en febrero a ralentizar la depreciación del peso (habría sido de 2,9% el mes pasado) e indicó que, en este mes, la misma sería incluso más lenta, tendencia que se irá profundizando en el año. El tipo de cambio nominal peso-dólar proyectado promedio del mes de diciembre de 2021 en el presupuesto es de $102,4, lo que implica una apreciación del dólar menor a la inflación prevista (25%).

La otra palanca que Guzmán tiene para anclar la suba de precios son las tarifas. Pese a que el presupuesto prevé una suba de tarifas de lo servicios públicos entre el 30% y 40%, esa posibilidad es todavía un foco de discusión en la coalición de Gobierno -técnicos cercanos a Cristina Kirchner no quieren alzas de más de 9%-. En base tarifas y dólar, Guzmán trabaja con empresas y gremios para anclar precios y salarios.

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El Palacio de Hacienda también había comenzado un trabajo para reemplazar emisión monetaria por financiamiento neto en pesos, algo que parece haber comenzado a abandonar.

Las metas fiscales, la política monetaria y la cambiaria son el corazón de la negociación con el Fondo Monetario Internacional, un proceso que se enfría con el tiempo, pese al viaje que hará el ministro de Economía este mes a Washington.

A pesar de las perspectivas del REM, no todas las consultoras privadas prevén semejante diferencia entre el presupuesto y las expectativas del mercado. Por ejemplo, GRA Consultora -primera en el ránking del REM- estimó que espera 36% de inflación en el año. ¿Cómo se sustenta esa proyección? “Las políticas de control de costos que se están haciendo sobre dólar, tarifas, salarios y márgenes de empresas. Y una emisión monetaria neta de Leliq y Pases que sería en el año del 46%, compatible con una inflación del 36%, un PBI aumentando más del 6%, y un poco más de monetización forzosa de la economía”.

“Las semanas próximas serán importantes. Veremos si efectivamente el dólar empieza a aumentar poco sin que el BCRA deje de comprar ni suban las brechas cambiarias, y si tarifas, salarios y precios de empresas se mantienen realmente bajo control”, estimaron desde la consultora de Gabriel Rubinstein.

“Vemos que el registro sigue siendo elevado, con una posible aceleración en marzo en un nivel más cercano al 4%”, afirmó Guido Lorenzo, director de LCG. “La inflación, para que llegue a la pauta del presupuesto, debería ser la mitad en forma continua de acá a fin de año. Preocupa porque los salarios se están actualizando con esa pauta y parece que hilvanarán 4 años consecutivos de caída en términos de poder de compra”, agregó el economista.