Practicando deporte con el perro: ¿Cuál es el mejor modo para ambos?

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Ya sea mientras se practica senderismo, jogging o ciclismo: involucrar al perro al practicar deporte parece lógico y obvio. Pero no se lo debería hacer sin una planificación, según aconseja el adiestrador de perros alemán Steve Kaye. De lo contrario, sostiene que podría sobreexigirse al animal.

"Básicamente no hay nada en contra de salir a caminar con el perro o practicar con él otro tipo de deporte", indica el experto. A continuación, algunos de los consejos para que tanto el can como su dueña o dueño logren el máximo bienestar:

1. Establecer una rutina y mantenerla

En primer lugar, cualquier dueño o dueña de un perro debe evaluar de manera realista: ¿realmente quiere practicar deporte de forma regular?

Frecuentemente la motivación inicial no se mantiene y las actividades a las que lentamente se habituó la mascota son interrumpidas. Entonces no puede frecuentemente concluir por qué su rutina es sometida a permanentes cambios y se siente sobrepasado por los estímulos y expectativas del propietario.

Esto resulta muy importante especialmente en los cachorros. Los perros jóvenes se ven rápidamente sobreexigidos. Y entonces, en el peor de los casos, se criará un perro descontrolado y nervioso, en lugar de ejercitarlo como se desea y ponerse uno mismo en forma en el marco de este proceso.

2. Aumentar lentamente... especialmente con los cachorros

Durante los primeros meses, debe privilegiarse sobre todo la educación básica del cachorro. Asimismo debe ponerse muy en el foco el vínculo entre la persona y el perro.

Kaye considera que, por eso, es útil encarar actividades adicionales como un deporte en conjunto en muy pequeños pasos y entretanto observar con atención al can. Así podrá reaccionarse a tiempo en caso que el perro se vea sobreexigido.

"Especialmente en grandes razas como el dogo alemán, debería atenderse a que el crecimiento del perro no resulte afectado por una carga superflua", puntualiza el experto.

Además, en caso que el perro se vea exigido tanto mental como corporalmente, también debe ajustarse consecuentemente su alimentación.

Algunos perros de raza y mestizos tienen mucha necesidad de moverse, y otros menos. Los border collie, los pastores australianos o los pastores alemanes, por ejemplo, quieren tener algo que hacer todo el tiempo. A los doberman, labradores o galgos también les gusta moverse.

3. Introducir cambio y estructura

Según indica Kaye, la llave para el éxito es generalmente una variedad de diferentes deportes. Al mismo tiempo, resultan decisivos la tranquilidad y el control durante una unidad deportiva y la observación exacta del perro a posteriori. Cada señal del can debe ser tomada en cuenta y contemplada.

Si, como dueño o dueña de una mascota, desea mantenerse en condiciones físicas saludables, resulta muy razonable emprender largos paseos por la naturaleza, ya que el aire fresco y el movimiento resultan saludables tanto para el animal como para la persona.

Pero cuidado: caminar durante horas puede resultar demasiada exigencia para el can. Lo mismo sucede con andar en bicicleta: si empieza a pedalear sin más preparación, lo más probable es que el perro se lance a la carrera y tire con fuerza de la correa. Si no le enseña al perro a estar tranquilo junto a la bicicleta, solo aumentará su nivel de estrés, en lugar de ejercitar ​juntos.

También debe introducirse paso a paso la natación en el agua. De lo contrario, apenas podrá sacarse del agua al perro debido a su plena concentración en la natación.

Muchos perros se "pierden" rápido

El entrenador canino explica: "Muchos perros impulsivos, así como jóvenes, pueden perderse muy rápidamente en muchas actividades". Eso se explica por su carga genética y el aspecto hormonal.

"Con el olfateo, la carrera y la natación, los perros pueden realmente autopremiarse, por lo que se genera un can permanentemente nervioso que busca constantemente la siguiente distracción". De esta manera, una actividad deportiva conjunta puede convertirse rápidamente en una excursión agotadora.

La conclusión del experto: las necesidades del perro durante las actividades deportivas conjuntas son al menos igual de importantes que las de su propio dueño o dueña.

Quien tiene una mascota, debería preguntarse: ¿Qué tipo de perro tengo? ¿Qué es lo que le puedo pedir? ¿Qué características debe tener esta actividad? ¿Cómo exijo a mi perro, pero sin sobreexigirlo?

Y Kaye resume: se trata de hacer la actividad de una forma que tenga sentido, sin sobreestimular al perro. "Solamente así sacarán algo de ello tanto la persona como el perro: un cuerpo y espíritu tranquilo y saludable".

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