Un potente láser consigue desviar rayos hacia el cielo para evitar su impacto

Un rayo ilumina el cielo de Madrid en una imagen de 2020.
Un rayo ilumina el cielo de Madrid en una imagen de 2020.

Un rayo ilumina el cielo de Madrid en una imagen de 2020.

Los pararrayos situados sobre los edificios atrapan los rayos y los conducen a tierra para neutralizarlos. Este invento de Benjamin Franklin es el principal escudo desde hace 271 años y, desde entonces, ha salvado miles de vidas y numerosas instalaciones. Ahora, la revista Nature Photonics ha publicado el primer avance significativo en casi tres siglos. Un total de 28 investigadores internacionales han presentado los resultados de un potente láser capaz de desviar los rayos al cielo.

Este dispositivo, del tamaño de un vehículo familiar grande, puede disparar un millar de pulsos láser ultracortos cada segundo para generar un canal ionizado denominado filamento láser, que conduce el rayo hasta la atmósfera al crear una ruta preferente para la descarga alejada de emplazamientos vulnerables.

Se ha probado, según ha detallado El País, en la montaña Säntis, en el noreste de Suiza, junto a una antena de telecomunicaciones de 123 metros de altura. Este escenario, era ideal para demostrar que el pararrayos láser es capaz de atrapar y redirigir la descarga hacia el cielo, evitando su impacto en las instalaciones.

“Al disparar mil pulsos láser por segundo hacia las nubes, podemos descargar el rayo con seguridad y lograr que el mundo esté un poco más a salvo”, indica Clemens Herkommer, ingeniero de TRUMPF Scientific Lasers, socio del proyecto LLR (Laser Lightning Rod o Pararrayos Laser) y coautor de la investigación, al mismo medio.

Aunque la idea de usar pulsos láser intensos para guiar los rayos ya se había explorado con anterioridad en condiciones de laboratorio —en Nuevo México en 2004 y en Singapur en 2011—, no se logró evidenciar la capacidad de esta técnica.

Ahora, los resultados arrojan que durante más de seis horas en el transcurso de tormentas eléctricas el láser desvió el curso de cuatro descargas de rayos hacia arriba. Uno de los impactos, además, fue grabado directamente por dos cámaras de alta velocidad ubicadas a 1,4 y 5 km de la torre, respectivamente, y mostraron que el rayo seguía la trayectoria del láser durante más de 50 metros.

La conclusión de los autores asegura que, aunque “se necesitan más campañas y trabajos teóricos”, sus hallazgos pueden ayudar en el desarrollo de nuevas formas de protección contra rayos de personas e infraestructuras críticas.

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