Portugal, tres velocidades para atajar la Covid en verano

Agencia EFE

Lisboa, 26 jun (EFE).- Alerta, contingencia y recogimiento. Portugal estrena la temporada de verano con tres velocidades para atajar la Covid-19, que continúa su expansión en el cinturón metropolitano de Lisboa, donde se concentran más de dos tercios de los nuevos contagios.

El próximo 1 de julio, cuando está prevista la apertura de la frontera terrestre que Portugal comparte con España, la mayor parte del país pasará al estado de alerta, que implica medidas de distanciamiento y protección que no alteran sustancialmente la vida diaria.

La región de Lisboa, sin embargo, mantendrá el estado de contingencia, con mayores restricciones, y 18 freguesías -menores que ayuntamientos y similares a barrios- del cinturón metropolitano y una de la capital estarán, al menos durante dos semanas, en situación de "calamidad" con "recogimiento domiciliario".

La progresión impuesta por el Gobierno del socialista António Costa pretende atajar la expansión del virus e invertir la tendencia que ha convertido a Portugal en apenas unas semanas en el segundo país de Europa en cuanto a número de contagios por habitante, sólo superado por Suecia.

CRECEN LOS CONTAGIOS

Costa tiene motivos para preocuparse. Portugal se alzó como un ejemplo de control de la pandemia en Europa en marzo, con un confinamiento rápido y ejemplar de la población. La desescalada, sin embargo, sigue un patrón distinto.

Portugal registró hoy 451 nuevos contagios en un día, su peor dato desde el 8 de mayo, con el 75 % de las infecciones concentradas en la región de Lisboa.

Según la Dirección General de Salud (DGS), en las últimas 24 horas se notificaron seis muertes que elevan a 1.555 víctimas mortales y 40.866 infectados el balance oficial desde que comenzó la pandemia.

"Hay un crecimiento de nuevos casos mayor, pero estamos todavía en una línea de variación que es previsible, manejable, controlable", ha dicho el primer ministro.

Costa atribuye los datos al aumento de los test que se están practicando en las últimas semanas y a los brotes en colectivos de trabajo temporal y construcción civil.

Admite también que la movilidad y el uso del transporte público han contribuido a la expansión. Por eso, a partir del día 1, se reforzarán los servicios del área metropolitana.

Las fiestas ilegales, motivo de brotes con cientos de contagios en distintas ciudades del país, son otro motivo de preocupación.

Dispuesto a acabar con esta práctica, el Gobierno ya ha advertido que hará cumplir la ley y que habrá multas para quien se salte las normas.

"Las Fuerzas de Seguridad dejarán de tener una función meramente pedagógica y pasarán a asegurar la aplicación de las normas mediante multas", ha advertido Costa: Entre 100 y 500 euros para los civiles y hasta 5.000 euros para las empresas.

LISBOA, LA MÁS CASTIGADA

Los contagios castigan con dureza al área metropolitana de Lisboa, que aglutina el 75% de las nuevas infecciones.

La capital y buena parte de su cinturón están en fase de "contingencia", un paso más allá de la alerta, que implica mayores precauciones pero no modifica sustancialmente la actividad de los lisboetas.

Los comercios cerrarán a partir de las 20.00, salvo restaurantes, gasolineras, clínicas, farmacias, funerarias o instalaciones deportivas, y no se permitirán reuniones de más de 10 personas.

Las restricciones son mayores en las 19 freguesías donde se ha decretado "recogimiento domiciliario", es decir, los vecinos volverán a salir solo para lo imprescindible: trabajar, comprar medicamentos o alimentos, y no podrán producirse reuniones de más de cinco personas.

Los barrios afectados están en los municipios de Amadora y de Odivelas, Sintra, Loures y un barrio en la capital, Santa Clara.

Mientras, el resto del país pasará a un nivel más leve, el de alerta, con medidas de seguridad y distanciamiento social y reuniones de hasta 20 personas.

UN VERANO DE CHAMPIONS Y UN VIRUS IMPREVISIBLE

"Nadie tiene certeza absoluta sobre la evolución de la pandemia. La Organización Mundial de la Salud admite, en el caso de Europa, que hay un grado de imprevisibilidad sobre la evolución de la pandemia en las próximas semanas e incluso en los próximos meses", apuntó hoy el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa.

En consecuencia, "Europa no ha podido llegar a un acuerdo sobre los criterios comunes de apertura de las fronteras" lo que supone que "cada Estado tomará sus propias decisiones", agregó el jefe del Estado luso.

La reflexión de Rebelo de Sousa sobre la incertidumbre creada alrededor de la apertura de fronteras es también aplicable al evento más esperado del verano en Portugal, la final a ocho de la Champions League, programada para agosto en Lisboa.

"La situación está controlada", dijo hoy la ministra portuguesa de Salud, Marta Temido. Desde el Gobierno, insistió, no se aprecian "alteraciones" que afecten al torneo.


Mar Marín

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