Portugal revive la pesadilla del "fuego de la muerte"

Leiria (Portugal), 13 jul (EFE).- "Yo me voy. Es el fuego de la muerte". Agostinho no olvida la frase pronunciada por un bombero mientras se retiraba del fuego en Lavradio, una de las zonas más castigada por las llamas que dejan en Portugal cerca de 700 evacuados y miles de hectáreas quemadas.

Lavradio y otras comunidades cercanas han sido devastadas por el fuego que castiga desde el domingo la región de Leiria (centro del país) y que ha resucitado en la memoria de los portugueses la tragedia de Pedrogao, en la misma zona, que en 2017 dejó 66 muertos y más de 260 heridos.

Los focos de Leiria están controlados, pero los bomberos temen una reactivación. Todavía hay carreteras cortadas y decenas de unidades de bomberos combaten los rescoldos apoyados por aviones y helicópteros.

"Nadie limpia el monte, nadie corta la hierba. Nadie hace nada. Por culpa de esto hay fuegos. El Estado no hace nada", se lamenta Agostinho.

"Todo esto es el origen de fuegos que dan miedo. Hace poco estaba ahí arriba con los bomberos y tuvimos que huir. Y uno de ellos estaba diciendo: 'Yo me voy, esto es el fuego de la muerte'.Tiene que pasar esto para que abran los ojos", repite.

Las llamas han llegado a las puertas de su casa y han acabado con una fábrica y un taller cercanos. Lo peor, afirma, es que esta zona ya fue arrasada en 2005.

Agostinho no ha tenido que dejar su vivienda, pero los incendios han forzado la evacuación de cerca de 700 personas en todo el país.

Leiria (centro), el parque de Peneda Geres (norte), Faro (Algarve, sur) y Palmela (Setúbal, cerca de Lisboa), son los frentes que combaten hoy más de un millar de efectivos de bomberos, Gendarmería Nacional y militares.

El fuego deja miles de hectáreas arrasadas, decenas de casas y granjas destruidas, y amenaza el campus de la universidad del Algarve.

Protección Civil ha contabilizado unos 45 heridos, aunque solo dos de gravedad, y la policía investiga la muerte de una mujer de unos 50 años carbonizada en un pequeño fuego rural en Aveiro -en un área retirada de la zona roja de los incendios- en lo que parece ser un accidente.

La sequía que sufre la mayor parte del país alimenta el fuego y el bajo nivel de agua en las presas dificulta el abastecimiento de los aviones que trabajan en la extinción.

"ESTO YA PASÓ, IGUAL"

Agostinho no es el único en Lavradio que recuerda la pesadilla vivida por el pueblo hace casi veinte años. "En 2005 pasó lo mismo, ardió todo. Lo que está pasando ahora ya pasó en 2005. Precisamente igual", lamenta Gil.

"Hay un refuerzo de la prevención, pero no vale la pena mientras sigan atrapando a los incendiarios y después los suelten. Así esto no acabará", dice.

"Ayer esto era un pandemonio, hoy está igual. Hasta que se queme el resto. Cuando se queme todo, esto para. Ya no queda nada por quemarse, tiene que parar".

Su vecina Emília ha estado a punto de perder su casa y hoy ve amenazada la de su hermano, un emigrante que vive en Francia.

"¿Qué quiere que hagamos? No podemos hacer nada. Está ahí la casa de mi hermano, que está en Francia. Y la mía ahí abajo, ayer el fuego se quedó a 300 metros, llegó a los terrenos".

También Eliandro Silva, un brasileño que vive en Leiria, contempla atónito los destrozos en las afueras de la ciudad.

"No suele haber incendios en esta zona (...) Un incendio así no surge de la nada".

REFUERZO AÉREO

Desde las colinas de Lavradio, o de las vecinas Ourem y Caranguejeira, se ven las columnas de humo que se multiplican avivadas por el viento. Y la situación puede empeorar en las próximas horas, admite Protección Civil.

Para atender la contingencia, Portugal ha activado por segunda vez en una semana el mecanismo de ayuda de la Unión Europea y recibirá cuatro aviones, procedentes de Francia e Italia, que se sumarán a los dos enviados el domingo por España.

El primer ministro portugués, António Costa, insistió hoy en llamar a la responsabilidad ciudadana y abogó por generalizar los catastros en zonas rurales para que "el bosque deje de ser una amenaza y pase a ser uno de los grandes activos del país".

El Gobierno no descarta prolongar la alerta roja y el estado de contingencia decretados hasta el viernes (se prohíben por ejemplo las actividades en áreas forestales), mientras los expertos hablan de una "tormenta perfecta" que amenazará durante días al país.

Por Paula Fernández y Brian Bujalance

(c) Agencia EFE

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