Por qué el mundo va para atrás en compromiso con el reciclaje

La economía circular está de moda. Investigadores, emprendedores, administraciones públicas o empresas la han hecho parte de su día a día. Según la Fundación para la Economía Circular, se define como un nuevo sistema económico y social que tiene como objetivo “la producción de bienes y servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía”.

La economía circular prima el aprovechamiento de recursos y la reducción de las materias primas. Este sistema se convierte así en una alternativa al actual modelo de extracción, producción, consumo y eliminación, el llamado modelo económico lineal. Pero ¿realmente estamos dando pasos positivos para desarrollarla?

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Pese a la percepción general de que muchos ciudadanos y empresas se están concienciando con el cuidado del medio ambiente, lo cierto es que el planeta está dando pasos hacia atrás en su metamorfosis hacia una economía circular. En concreto, según The Circularity Gap Report, del grupo de expertos Circle Economy, la economía mundial fue, en el 2017, medio punto porcentual menos circular que dos años antes. Pasó de un índice de reutilización y reciclaje del 9,1% al 8,6%.

El motivo al que apuntan los expertos es simple: la recuperación de la economía mundial. Es una ironía que disminuya la reutilización y el reciclaje porcentualmente porque crezca el consumo de materias primas. Que el mundo se desarrolle económicamente está bien, pero si no va de la mano de un desarrollo de la conciencia medioambiental colectiva es incluso, a la larga, negativo.

España debe mejorar en economía circular

La Fundación Cotec analiza nuestro país. En su informe ‘La situación y evaluación de la economía circular en España’ expone que “el avance hacia una economía circular mediante procesos ecoeficientes y sostenibles requiere el desacoplamiento entre la actividad económica y la degradación ambiental, lo cual exige un cambio de modelo productivo más eficaz, que atienda las necesidades reales de la sociedad de acuerdo con las capacidades ambientales”.

El informe señala que además de los considerables efectos de la crisis socioeconómica, en el ámbito de la producción y el consumo se mantienen determinadas rigideces estructurales de la economía española que dificultan la consolidación de procesos basados en la ecoeficiencia y en la racionalización del consumo. El cambio de modelo debe fundamentarse en el desacoplamiento del crecimiento económico respecto de las presiones ambientales derivadas del consumo de recursos y la generación de residuos.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España planeó en 2019 la creación de una Estrategia de Economía Circular propia. Paralizada por la inestabilidad política de los últimos meses, se espera que el gobierno de coalición retome esta propuesta, centrada en torno a la reducción del consumo de materias primas en un 30% para 2030 en relación con el PIB español, el reciclaje de hasta un 60% de los residuos municipales y del 70% de los envases.

La situación de emergencia climática actual está obligando a cambiar nuestros hábitos de consumo, y esto afecta directamente a la actividad económica. Cuanto antes sea ‘total’ la concienciación de la población mundial, antes estaremos cerca de salvar el planeta.

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