¿Por qué Tesla vale más que Ford en la bolsa si tiene pérdidas millonarias?

Tesla (TSLA), la empresa fabricante de autos eléctricos de lujo propiedad de Elon Musk (también dueño de la compañía aeroespacial SpaceX), ha sacudido al mercado con sus osadas ofertas de vehículos y su apuesta por desarrollar infraestructura de energía solar a gran escala.

La enorme expectativa y fascinación que el impulso de Tesla ha causado en el ámbito bursátil ha llevado a que el valor de la acción de esa empresa llegará a un récord histórico de 304 dólares. Con ello, como indicó la agencia Bloomberg, la capitalización bursátil de Tesla superó ya la de Ford (F), el fabricante #2 de automóviles de Estados Unidos, y se ha colocado cerca del valor en bolsa de otros colosos de ese sector, como General Motors (#1 en Estados Unidos) y Honda.

Elon Musk, fundador de Tesla, apuesta muy alto: quiere volver su compañía de autos y sistemas eléctricos en líder de la transportación y la energía. (Wikimedia Commons)

Tesla vale en bolsa 48.200 millones de dólares, 3.100 millones más que Ford.

Pero aunque los vehículos eléctricos de Tesla como el Model S, el Model X y el muy esperado y ‘barato’ (35.000 dólares) Model 3 han causado gran interés por su tecnología, diseño y glamour, fácilmente puede formularse la pregunta de por qué un fabricante de una gama de automóviles singulares, pero de ventas muy inferiores a las de Ford, puede valer más en bolsa que ese centenario coloso de la industria estadounidense.

Según The Wall Street Journal, por ejemplo, Tesla entregó 25.000 vehículos entre Model S y Model X a escala global en los primeros tres meses de 2017 (un alza del 69%), mientras que Ford vendió sólo en marzo de este año 236.250 en Estados Unidos.

Y otras comparaciones citadas por Bloomberg ahondan esa incógnita: en 2016 Ford obtuvo ingresos por 151.800 millones de dólares y Tesla por 7.000 millones. En los últimos cinco años, las ganancias netas de Ford sumaron 26.000 millones de dólares mientras que en ese periodo Tesla reportó una pérdida de 2.300 millones. Mucho dinero.

Pero, al parecer, los inversores en la bolsa ven en Tesla (y no en Ford) algo más que su desempeño en términos industriales y comerciales. De acuerdo al portal Quartz, Tesla no es sólo un fabricante de automóviles sino una compañía de energía que, además, vende autos. O al menos esa es la intención de la empresa. Según el plan maestro de Musk, el objetivo es convertir a Tesla de un fabricante de nicho de autos eléctricos de lujo en un proveedor global de transporte y energía para hogares y negocios. Todo con base en electricidad y energía solar.

Los autos eléctricos de Tesla han cautivado por su tecnología, su diseño y su glamour. (Reuters)

La promesa es inmensa, pero hay mucho de especulación (y algunos dirían que de fantasía) en esas expectativas. Como se menciona en Quartz, apenas hace unos meses se dudaba seriamente de la capacidad de Tesla para entregar sus pedidos de autos y Goldman Sachs recomendó vender las acciones de esa compañía ante la fuerte incertidumbre. Y, ciertamente, aunque los 25.000 autos entregados en lo que va de 2017 son una cifra destacada, los planes de Tesla para 2018 son producir 500.000 vehículos para convertirse en un competidor mayor en el mercado.

La perspectiva, aún en veremos, de lograr esas cifras y sus innovaciones en energía solar han catapultado sustancialmente el valor de Tesla en bolsa, pero si no logra cumplir esas metas (ya no se diga si sufre un parón operativo como padeció en 2016), el colapso podría ser también enorme. Por ello el escepticismo entre muchos analistas persiste pese a los espectaculares récords logrados por Tesla en la bolsa.

Pero Musk gusta de las apuestas osadas y, como ha hecho con SpaceX (al decir que llevará humanos a Marte incluso antes de lo previsto por las misiones de la NASA), su objetivo es realmente estelar: convertirse con sus vehículos eléctricos en un fuerte competidor de GM y Ford y en un sistema de infraestructura eléctrica de alcance general en el país.

Los vehículos Clase B de Mercedes Benz son una fuerte competencia futura para los autos eléctricos de Tesla. (Reuters)

Los inversionistas en bolsa por ahora habrían dado un voto de confianza a Tesla, al menos en lo relacionado al valor de sus acciones, pero hay que considerar que los fabricantes de automóviles que dominan esa industria no se están quedando con los brazos cruzados.

Ford, por ejemplo, tiene previsto producir en los próximos cinco años siete modelos de propulsión híbrida o 100% eléctrica, entre ellos una SUV totalmente impulsada por electricidad, de acuerdo al periódico Detroit Free Press. Y GM, que ya cuenta desde hace algunos años con el modelo eléctrico Bolt, lanzará en el futuro cercano nuevos autos basados en esa plataforma, según el portal Electrek.

Otros fabricantes, sobre todo en el segmento de lujo han acelerado sus programas. BMW, por ejemplo, cuenta con su modelo eléctrico i3 y planea lanzar otros de mayor gama. Y Mercedes Benz planea lanzar 10 variantes eléctricas para 2022, de acuerdo a Motor Authority, por lo que el segmento de lujo, cuyos compradores se han inclinado hasta ahora por Tesla, tendrán muchas más opciones de marcas de peso.

Además, en modelos más económicos Nissan tiene su modelo Leaf y la empresa china BYD se ha convertido en un fuerte competidor en ese ámbito de automóviles. Muchos otros fabricantes (como Renault y Volkswagen) también tienen planes al respecto, por lo que la competencia para Tesla será cada vez más formidable.

El glamour de los autos de Tesla y el bravado de Musk podrían no alcanzarle para ser la fuerza dominante si la industria automovilística tradicional consolida un salto fuerte hacia lo eléctrico.

Una flotilla de autos eléctricos BMW i3 fue ordenada por la Policía de Los Ángeles. (AP)

En ese contexto, muchos consideran que en el mediano plazo, quizá incluso en el transcurso de la próxima década, los autos eléctricos desplazarán a los de gasolina y hay muchas razones –ambientales, económicas, tecnológicas y hasta geopolíticas– para esperar y desear que eso suceda.

Pero, en realidad, hasta el momento el segmento de vehículos eléctricos no ha cumplido en general con las expectativas planteadas en años recientes.

Como se comenta en The Street, el gobierno estadounidense pronosticó en 2011 que para 2015 se habrían venido un millón de autos eléctricos, pero esas cifras son hoy del orden de los 300.000.

Contra esa marea navega Tesla. Si logra sortearla y lograr sus objetivos presumiblemente mantendrá en las estrellas su valor en bolsa y ampliará su cuota de mercado. Pero si las cosas no cuajan su brillo podría opacarse drásticamente.

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