¿Por qué se hundió BlackBerry? Una película nos lo contará

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A Blackberry smartphone is displayed in this illustrative picture taken in Bordeaux, Southwestern France, August 22, 2016. REUTERS/Regis Duvignau
Primer plano de una BlackBerry con su característico teclado - Reuters

Fue la compañía más valiosa de Canadá; lideró con mano de hierro el mercado de la telefonía corporativa, hasta el punto que uno no se podía imaginar cómo se podría funcionar sin sus productos. Y, sin embargo, quebró en tiempo récord hasta desaparecer. No hubo manera de resucitarla.

Sí, nos referimos a RIM, o tal vez la recuerdes mejor por sus productos: las BlackBerry. Si no perteneces a la generación Z, conocerás a la perfección estos smartphones que contaban con un teclado físico en su parte inferior. No había corporación que las tuviera como signo de modernidad y, sobre todo, de productividad.

De ‘crackberry’ a cenizas

Haciendo un poco de memoria y viajando en el tiempo, nos situamos a comienzos del año 2000, cuando el iPhone todavía era un esbozo en la imaginación del genial Steve Jobs. En aquella época, coexistían Nokia, como fabricante número uno mundial de móviles, y las populares Palm, que dieron vida a un concepto ya extinto también, las PDA.

RIM incorporó un elemento nuevo en el mercado: el teclado físico incorporado en el móvil (antes mencionado), y atentos a esto, un plan de datos vinculado al dispositivo. Los canadienses lograron que sus dispositivos estuvieran permanentemente conectados a internet (en 2G, en sus primeros modelos, pero suficiente para enviar y recibir correos).

Las BlackBerry pulverizaron el mercado y crearon una adicción inesperada entre sus poseedores que no podían dejarlas sobre la mesa o en sus bolsillos, y fueron bautizadas como ‘crackberry’ (un juego de palabras en referencia a esa letal droga). Pero de pronto, se torció todo.

 

La película del drama

RIM ignoró el mercado del usuario particular en el peor momento: con la llegada del primer iPhone. Seguros en su posición empresarial, dar la espalda al mercado de consumo les llevó, de forma inexorable y a medio plazo, a la tumba. Se ha escrito mucho sobre las decisiones equivocadas de Mike Lazaridis y Jim Basile (fundador y CEO de la firma, respectivamente), pero este drama nunca parece que se ha explicado bien del todo, hasta ahora…

Se acaba de finalizar la producción del film “Losing the Signal” (un fenomenal juego de palabras que podríamos traducir por “Perdiendo la cobertura”, o en una acepción más ácida, el norte). Esta película se basa en el libro bajo el mismo título escrito en 2015 por Sean Silcoff y Jacquie McNish y que explica los entresijos del colapso.

La producción se ha filmado en Waterloo, la que fuera sede del malogrado gigante, y será protagonizada por el actor canadiense Jay Baruchel, encarnando a Lazaridis, mientras que el rol de Balsilie, será responsabilidad de Glen Howerton. Terminado el rodaje, ahora solo falta el anuncio del estreno, y no cabe duda de que despertará mucho interés entre quienes vivimos ese momento.

Soberbia, falta de visión, decisiones estratégicas equivocadas… Lo cierto es que resulta muy difícil comprender cómo pudo fallar de forma tan estrepitosa un proyecto tan bien asentado en el mercado. A buen seguro, que las generaciones siguientes de directivos habrán tomado buena nota de lo que puede suceder si no se está muy atento a los vaivenes del mercado.

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