Las personas con diabetes deben cuidar sus riñones más que los demás por riesgo a daños múltiples

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Las personas con diabetes deben cuidar sus riñones por las complicaciones que conlleva. Al principio no se nota ningún signo de riñones lesionados, pero el impacto de esta enfermedad es real y avanza despacio. Los síntomas se revelan en etapas posteriores, por ejemplo, con un peor control de la presión arterial, proteína en la orina o hinchazón de pies, entre otros muchos. (Foto: Getty)
Las personas con diabetes deben cuidar sus riñones por las complicaciones que conlleva. Al principio no se nota ningún signo de riñones lesionados, pero el impacto de esta enfermedad es real y avanza despacio. Los síntomas se revelan en etapas posteriores, por ejemplo, con un peor control de la presión arterial, proteína en la orina o hinchazón de pies, entre otros muchos. (Foto: Getty)

Las personas con diabetes tienen predisposición a padecer la enfermedad de los riñones o enfermedad renal crónica (ERC). Se trata de una afección grave y progresiva que afecta en España a 1 de cada 7 adultos.

Cuando los riñones están dañados no pueden filtrar la sangre como deberían. Y si esto es peligroso para cualquiera, aún más para las personas con diabetes dado que el trabajo principal de los riñones es filtrar los desechos y el exceso de agua en la sangre en forma de orina, así como ayudar a controlar la presión arterial y a producir las hormonas que el cuerpo necesita para mantenerse sano.

Si los riñones no cumplen su función, los desechos se acumulan en el cuerpo. Y el daño a los riñones también puede causar otros problemas de salud. Por ello, los expertos subrayan la importancia de que las personas con diabetes presten atención a la salud de sus riñones, tal y como han puesto de manifiesto los especialistas a través de la plataforma diAbetes Zity, una iniciativa de AstraZeneca dirigida a todos los profesionales sanitarios que se dedican al cuidado y tratamiento de las personas con diabetes tipo 2.

La ERC sólo se hace notar en fases muy avanzadas de la enfermedad, "cuando el paciente precisa terapias de sustitución renal como la diálisis o el trasplante, explica el doctor Pedro Pinés, médico especialista de Endocrinología y Nutrición en el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete y vocal de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Por este motivo, "mantener una actitud proactiva en el diagnóstico precoz de la ERC nos permitiría poder detectar a más del 80 por ciento de los pacientes con ERC en fases iniciales de su enfermedad, en las cuales podemos intervenir eficazmente para retrasar la progresión de la enfermedad de los riñones y reducir el riesgo de eventos cardiovasculares que serán la principal causa de morbilidad y mortalidad en estos pacientes”, añade el Dr. Pinés.

El 13,8 por ciento de los españoles mayores de 18 años tiene diabetes tipo 2, lo que equivale a más de 5,3 millones de personas. De ellos, casi 3 millones están diagnosticados pero el resto desconocen que padecen la enfermedad, lo que supone un riesgo importante para ellos.

Además, muchas personas con diabetes tienen presión arterial alta, que también puede dañar los riñones. Sin embargo, el daño de los riñones causado por la diabetes se va produciendo lentamente, con los años.

Digamos que cada riñón está compuesto de cientos de miles de unidades pequeñas llamadas 'nefronas'. Estas estructuras filtran la sangre, ayudan a eliminar los desperdicios del cuerpo y controlan el equilibrio de líquidos. Pero en personas con diabetes, las nefronas se engrosan lentamente, y con el tiempo cicatrizan. Entonces, las nefronas comienzan a filtrarse y la proteína (albúmina) pasa a la orina.

De hecho, según las evidencias científicas, el riesgo de aparición de insuficiencia renal se multiplica por 25 en el diabético con respecto a la población no diabética, y "la presencia de albuminuria en pacientes con DM2 es un factor predictivo de insuficiencia renal crónica, siendo la duración media desde el inicio de la proteinuria hasta la insuficiencia renal terminal de 7 años".

En concreto, la diabetes puede deteriorar los riñones provocando daños en:

  • Los vasos sanguíneos de los riñones. Las unidades de filtración del riñón poseen gran cantidad de pequeños vasos sanguíneos. Como decíamos antes, con el tiempo, los niveles altos de azúcar en la sangre pueden hacer que estos vasos se estrechen y se obstruyan. Sin suficiente cantidad de sangre, los riñones se deterioran y la albúmina atraviesa estos filtros y termina en la orina, donde no debería estar.

  • Los nervios del cuerpo. La diabetes también puede provocar daños en los nervios del cuerpo. Los nervios transportan mensajes entre el cerebro y todas las otras partes del cuerpo, entre ellas, la vejiga. Le informan al cerebro el momento en que la vejiga está llena. Pero si los nervios de la vejiga están dañados, es posible que no sepas cuándo está llena la vejiga. Y la presión de la vejiga llena puede dañar tus riñones.

  • El tracto urinario. Si la orina permanece mucho tiempo en la vejiga, puede provocar una infección en el tracto urinario. Esto se debe a la presencia de bacterias, pequeños organismos parecidos a gérmenes que pueden provocar enfermedades. Crecen rápidamente en la orina que contiene altos niveles de azúcar. Muy a menudo estas infecciones afectan la vejiga, aunque a veces se pueden extender a los riñones.

Esta cascada de daños puede suceder años antes del comienzo de cualquier síntoma de enfermedad renal. Pero además, hay otra dificultad añadida a estos síntomas poco reconocibles en sus estadios iniciales, y es que la enfermedad de los riñones cuenta con una tasa de infradiagnóstico que supera el 40 por ciento.

Esta ilustración muestra todas las partes del cuerpo que se ven alteradas por la diabates. (Foto: Getty)
Esta ilustración muestra todas las partes del cuerpo que se ven alteradas por la diabates. (Foto: Getty)

Por eso es importante, sobre todo en diabéticos, tomar medidas para proteger los riñones y evitar o retrasar la enfermedad de los riñones. Por ejemplo, es más probable que tengas problemas de los riñones si tienes diabetes y:

  • Fumas.

  • No sigues un plan de alimentación para la diabetes.

  • Comes alimentos con alto contenido de sal.

  • No haces actividad física.

  • Tienes sobrepeso.

  • Tienes problemas del corazón.

  • Tienes antecedentes familiares de fallo de los riñones.

Como la mayoría de las personas con la enfermedad de los riñones causada por la diabetes no tienen síntomas, la única manera de saber si tienes esta enfermedad es haciendo pruebas de laboratorio. Tranquilo, únicamente debes realizar una analítica en sangre y en orina.

"Estas pruebas nos permiten realizar una estimación del filtrado glomerular, lo que indica el funcionamiento renal, y evaluar si existe pérdida de albúmina por la orina, lo cual es indicativo de la presencia de un cierto daño a nivel del glomérulo renal”, detalla el Dr. Pinés.

Es decir, que para frenar detectar la enfermedad recomiendan hacerse un análisis de orina, que ayudará a comprobar si hay proteína en la orina, y un análisis de sangre, que medirá el nivel de creatinina en sangre.

Los síntomas del avance de la enfermedad renal crónica incluyen: tobillos hinchados, fatiga, dificultad para concentrarse, disminución del apetito y orina espumosa. Si tienes problemas en los riñones también podrías tener la tensión alta, estar siempre cansado, sentir que te ahogas y notar un dolor punzante en las lumbares.

Si observas estos síntomas deberías acudir de inmediato al médico y poner en marcha medidas para frenar el avance de la enfermedad de los riñones, evitando hábitos nocivos como el consumo de alcohol y tabaco o el sedentarismo.

Mantener o llegar a tener un peso saludable y dormir lo suficiente -de 7 a 8 horas todas las noches- también pueden ayudar a alcanzar los niveles ideales de azúcar en la sangre y presión arterial. Es muy probable que tengas que realizar algún cambio en la dieta, por ejemplo, restringiendo el consumo de proteínas. Las personas con diabetes y enfermedad renal deben consumir la cantidad de proteína suficiente como para mantenerse saludables, pero evitando su consumo en exceso. Las investigaciones sugieren que un menor consumo de proteína puede retrasar el deterioro renal.

Pero, ¡cuidado! Si necesitas realizar una dieta con bajo contenido proteico, debes planificarla con un nutricionista especializado en enfermedad renal. No sigas este tipo de dietas sin consultar primero a un nutricionista, ya que es conveniente darle un enfoque saludable a los cambios en la dieta.

Y, por último, no olvides que para prevenir la enfermedad renal derivada de la diabetes es importante controlar tu nivel de azúcar en la sangre, mantener la presión sanguínea bajo control,y pedirle a tu médico que te haga pruebas para detectar la enfermedad renal al menos una vez por año.

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