¿Por qué los fabricantes de mascarillas están quebrando en EEUU?

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La importación masiva de mascarillas de bajo precio provenientes de China y otros países ha afectado a los fabricantes estadonidenses. (Getty Images)
La importación masiva de mascarillas de bajo precio provenientes de China y otros países ha afectado a los fabricantes estadonidenses. (Getty Images)

La mascarilla, o cubrebocas, es una pieza básica en el contexto de la presente pandemia de covid-19. Millones y millones son usadas cada día y el mercado en torno a su fabricación y comercialización es de gran calado y con importancia estratégica.

Entonces, ¿por qué los fabricantes de mascarillas en Estados Unidos han alertado que están cerca de la bancarrota y dicen que su industria no sobrevivirá en 2022 si no se les da ayuda?

Según reportó The Hill, la industria estadounidense de la fabricación de mascarillas es en realidad pequeña y tuvo un importante ímpetu cuando en 2020 se dio una reducción de la importación de mascarillas provenientes de China, a causa de restricciones a la exportación establecidas entonces por ese país.

Ante la gran demanda, varias empresas estadounidenses se lanzaron a la producción de mascarillas. Una de ellas, Premium-PPE, establecida en Virginia, llegó a producir un millón de cubrebocas al día a principios de 2021, señala The Hill. Pero ahora, sus ventas han caído, ha reducido su producción y despedido a casi a todos sus empleados.

La fuerte competencia china

La causa de ello, se señala, es que actualmente los gobiernos estatales y locales y las compañías privadas prefieren comprar cubrebocas hechos en China, que son mucho más baratos que los hechos en Estados Unidos.

Con todo, fabricantes de mascarillas estadounidenses indican que actualmente en Estados Unidos la demanda de ese producto excede la oferta pero al mismo tiempo las empresas estadounidenses tienen grandes inventarios que no pueden vender. La empresa DemeTech, señala The Hill, despidió a 1,500 trabajadores y tiene almacenadas casi 200 millones de mascarillas.

Piden ayuda al Gobierno

“Con el virus empeorando, ni siquiera hemos llegado a los meses de frío, nosotros estamos preocupados de que esta industria no estará aquí para ayudar cuando se le necesitará más”, comentó Brent Dillie, presidente de la Asociación Estadounidense de Fabricantes de Mascarillas (AMMA por sus siglas en inglés).

Ante ello, señala The Hill, esas empresas están pidiendo a la administración de Joe Biden que adquiera los millones de mascarillas que tienen en inventario para fortalecer la reserva nacional de insumos clave y, al mismo tiempo, salvar a esa industria.

Las mascarillas son de uso intensivo durante la pandemia, y se usarán aún más nuevamente ante el auge de la variante Delta del covid-19. Nuevos lineamientos para el uso de mascarillas incluso para las personas vacunadas se han formulado por las autoridades de salud en EEUU. (Getty Images)
Las mascarillas son de uso intensivo durante la pandemia, y se usarán aún más nuevamente ante el auge de la variante Delta del covid-19. Nuevos lineamientos para el uso de mascarillas incluso para las personas vacunadas se han formulado por las autoridades de salud en EEUU. (Getty Images)

Una posible vía de salvación es que el proyecto de inversión en infraestructura que se maneja en el Senado incluye una provisión para que el gobierno federal establezca contratos de largo plazo con proveedores estadounidenses de equipo de protección personal. Ello con el doble objetivo de dar certidumbre a esas empresas y de contar con suficientes insumos para prevenir que se registre la fuerte escasez que se dio al principio de la pandemia, en 2020.

Por lo pronto, The Hill indicó que el gobierno federal anunció que compraría 127 millones de mascarillas, una cifra importante pero que los fabricantes estadounidenses desean que sea mayor. Y también les preocupa a esas empresas que el citado proyecto de legislación también autorizaría a los gobiernos estatales el uso de recursos federales para comprarle mascarillas a proveedores extranjeros, como ya sucedió en las recientes leyes de estímulo para encarar la pandemia.

Eso propició que, por ejemplo, California firmara en 2020 un contrato de mil millones de dólares con el fabricante chino BYD, y otros estados y ciudades han también adquirido grandes cantidades de mascarillas extranjeras. Eso les ha comido el mercado a las empresas estadounidenses.

Peligrosa dependencia de China

Ciertamente, las mascarillas son indispensables y con el auge de la variante Delta del covid-19 se requerirán nuevamente en cantidades mayores, luego de que se ha dado marcha atrás a relajaciones previas en los lineamientos sobre cobertura facial. Los fabricantes estadounidenses agrupados en la AMMA señalan que la calidad de esos productos es clave y presionan para que los gobiernos establezcan estándares estrictos al respecto, y les compren su producción en lugar de importar mascarillas.

Lo cierto, con todo, es que el precio es clave y en tanto las mascarillas provenientes de China resulten sustancialmente más baratas, la competencia será difícil. La AMMA, por su parte, ha criticado que el gobierno chino ha subsidiado de modo considerable a sus fabricantes para “congelar a sus competidores extranjeros y crear una peligrosa dependencia de su industria en el suministro mundial de los vitales equipos de protección personal”.

En todo caso, los fabricantes estadounidenses luchan en cierto modo contra el tiempo y señalan que sin recibir ayuda pronto muchos podrían no poder seguir produciendo mascarillas y, con ello, estarían de tajo dejando el abasto estadounidense dependiente de un modo aún más agudo de las importaciones.

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