Por qué Julián Castro inició su campaña por la presidencia de EEUU en Puerto Rico

Para el arranque de su gira de campaña en pos de la candidatura presidencial del Partido Demócrata, Julián Castro optó por el simbolismo antes que el conteo de votos y tendencias, por la defensa ética antes que la aritmética política que es usual en el arranque de un proceso electoral estadounidense.

Así, en vez de acudir a eventos en Iowa o New Hampshire, que tradicionalmente han sido sitios para dar el banderazo a las campañas presidenciales y que tienen, de suyo, un peculiar valor en las costumbres políticas estadounidenses, Castro optó por comenzar su camino a la Casa Blanca, un recorrido largo y muy incierto, apelando a postulados morales y de justicia básicos.

Julian Castro, , exsecretario de Vivienda y excalcalde de San Antonio, busca la candidatura presidencial del Partido Demócrata para encarar a Donald Trump en las elecciones de 2020. (AP)
Julian Castro, exsecretario de Vivienda y excalcalde de San Antonio, busca la candidatura presidencial del Partido Demócrata para encarar a Donald Trump en las elecciones de 2020. (AP)

Puerto Rico fue devastado por el huracán María en septiembre de 2017, y sus estragos han afectado a la isla desde entonces con un saldo acumulado de miles de muertos e incontables sufrimientos para su población. Pero Puerto Rico y sus habitantes fueron también víctimas de un desdén y una negligencia patentes: el presidente Donald Trump nunca ha reconocido la inmensidad de la tragedia sufrida por los habitantes de la isla a causa del huracán y de la lentísima reacción del gobierno federal para asistirlos.

Aunque hubo diversos factores al respecto, la negativa actitud presidencial hacia Puerto Rico, las ofensas vertidas hacia los puertorriqueños y la renuencia a reconocer la magnitud de su drama y de la responsabilidad oficial en ello han causado enorme malestar dentro y fuera de la isla.

Por ello, que Castro, calificado como el hispano más prominente que se ha postulado a la Presidencia (aunque otros pondrían en su mismo nivel a los senadores Marco Rubio y Ted Cruz o al exgobernador de Nuevo México Bill Richardson), haya elegido Puerto Rico para comenzar su gira de campaña tiene poderosas resonancias.

Dispuesto a encarar a Trump

Los puertorriqueños en la isla, que es territorio estadounidense, aunque son ciudadanos no pueden votar por presidente de Estados Unidos. Por ello, la presencia de Castro allí para inaugurar su ruta hacia la Casa Blanca denota que los principios y no tanto las aritméticas electorales le importan de modo sustantivo, que se coloca del lado de una población lacerada por los elementos y por el abandono del gobierno federal y que está dispuesto a encarar a Trump en toda la línea.

Y no lo hizo en un sitio donde ponderar el impacto de los posibles votos que pueda allí arrebatarle al presidente, pues en Puerto Rico no se votará en esa elección aunque sí tendrá un significado en la elección primaria demócrata, sino en una tierra de significado entrañable para los hispanos en todo EEUU y cuya defensa será entendida como un respaldo mayor a los latinos en sí a escala nacional.

Votantes que, ciertamente, serán de enorme significado primero en la definición de quién logrará la nominación demócrata y, luego, en la elección presidencial en sí, pues los latinos han sido, y serán cada vez más, un factor definitorio en el resultado electoral en estados clave como Florida. Un estado donde, cabe señalar, vive una numerosa y activa población boricua que sí estará en capacidad de votar en las elecciones presidenciales de noviembre de 2020.

Los hispanos son, ciertamente, el mayor grupo de apoyo de la precandidatura de Castro, y por afinidad muchos se inclinarán hacia él en la primaria demócrata. Con todo, no es en sí suficiente y para tener viabilidad el joven político texano –que fue alcalde de San Antonio, donde dio el banderazo inicial de su campaña, y luego secretario de Vivienda durante la administración de Obama– tendrá que apelar a electorados mucho más diversos y numerosos.

Pero en ese sentido la visita de Castro a Puerto Rico le puede atraer apoyos de otros sectores, sobre todo del ala progresista del Partido Demócrata que posiblemente se ve actualmente más inclinada hacia los senadores Bernie Sanders o Elizabeth Warren, al ser el drama de la isla una muestra de los peores efectos en la gente del modelo político-económico vigente. Y también podría darle apoyos entre los demócratas tradicionales, que quizá tienen en Joe Biden como su opción principal, al mostrar Castro que tiene estatura para encarar directamente las afrentas de Donald Trump.

Y, en términos mediáticos, la visita inaugural de Castro a Puerto Rico, por sus peculiaridades, presumiblemente ha resultado más atractiva que si hubiese acudido a Iowa o New Hampshire para el arranque de su gira. La innovación en este caso le ofrece dividendos particulares. Tras ello, una escala “convencional” también es pertinente y por ello Castro visitó New Hampshire luego de acudir a la Isla del Encanto.

Julian Castro habla con la prensa en Playita, una de las comunidades más pobres y más afectadas por el huracán Maria, en San Juan, Puerto Rico, el lunes 14 de enero de 2019. A su espalda aparece la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulin Cruz Soto. (AP Foto/Carlos Giusti)
Julian Castro habla con la prensa en Playita, una de las comunidades más pobres y más afectadas por el huracán Maria, en San Juan, Puerto Rico, el lunes 14 de enero de 2019. A su espalda aparece la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulin Cruz Soto. (AP Foto/Carlos Giusti)

Un cambio generacional

La apuesta de Castro es, con todo, compleja y ciertamente osada. Y la incertidumbre en torno a su viabilidad es significativa. Aspirantes como Sanders, Warren y Biden tienen una trayectoria y unos apoyos que lucen mayores, pero Castro –como otro potencial aspirante, el también texano Beto O’Rourke– representan una renovación del Partido Demócrata tanto desde el punto de vista generacional (Castro tiene 44 años y O’Rourke 46, mientras que Sanders tiene 77, Biden 76 y Warren 69) como de las formas y los énfasis en la política. Un cambio generacional que muchos consideran necesario y urgente, máxime si se tiene en cuenta también que Trump tiene 72 años.

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Comenzar su campaña en Puerto Rico es en ese sentido un signo de la disposición de Castro a priorizar las necesidades de los más desfavorecidos y, al mismo tiempo, una reivindicación de su herencia hispana. El orgullo cabal por los orígenes y la defensa de la diversidad son muestra de autenticidad y compromiso fundacional que hacen mucha falta en la actual política estadounidense y son antídoto ante importantes grupos de votantes contra la xenofobia y el racismo que se han exacerbado en tiempos recientes.

La visita de Castro a Puerto Rico apunta, así, a la defensa de esos valores básicos y a la crítica de algunas lacras que agobian al país.

Aun queda mucho para dilucidar cuál será el destino de la presente campaña presidencial de Julián Castro. La contienda primaria aún está en pañales y en realidad varios de los candidatos de mayor peso (Sanders y Biden, por ejemplo, u otras figuras jóvenes como la senadora Kamala Harris o el propio O’Rourke) aún no se han declarado contendientes de modo formal. Mucho cambiará durante 2019 y en los primeros meses de 2020 durante las elecciones primarias.

Pero sea cual sea el saldo de esa contienda, Castro ha colocado ya la semilla de un futuro de gran calado a escala nacional. Si su cúspide la logrará en 2020 o en 2024 o en otro ciclo futuro aún está por dilucidarse, pero ciertamente Castro luce decidido y tiene opciones sustantivas para colocarse como una figura política de gran peso en el presente y en el futuro de Estados Unidos.

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